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LA IMPOSIBILIDAD

En los momentos más críticos de la historia, los grandes estadistas, los grandes aventureros también se inmortalizaron con grandes dichos.

El pequeño gran Napoleón dijo entre otras frases: “la unión hace la fuerza”.

Al hablar de unión, en los últimos tiempos han sido fértiles en la creación de micro movimientos que apelan a la Unión Ibérica.

Viviendo sobre todo en el mundo de las redes sociales, estos movimientos abogan ahora por un iberismo puro, un “felipismo” absoluto, o sea, la absorción completa de Portugal por España. Despues están los federalistas y los confederalistas que se inspiran en los movimientos políticos y sociales del pasado.

Yo mismo, me confieso como un no-iberista en absoluto, tuve hace unos años la tentación de escribir sobre este tema que para bien o para mal, levanta pasiones o por lo menos no deja indiferentes a los de aquí y a los de allí.

A mediados de 2013, estaba escribiendo un texto, mi primera opinión formal sobre el conflicto actual que opone a catalanes independentistas y españoles, pero la sucesión de acontecimientos en España y la falta de perspectivas ambiciosas de la diplomacia portuguesa me hicieron extender aquel texto. El corto texto de opinión se transformó en un pequeño ensayo- “Prolegómenos de la Comunidad Ibérica-el federalismo español y Portugal”.

En ocasiones nos encontramos viviendo más que una realidad, solamente una parte de dimesión de vida que no representa nuestro ideal de sociedad.

Cuando nos aproximamos a vivir la realidad en la que queremos insertar aquello que a nuestros ojos parecía idílico…se nos escapa de los dedos.

Es entonces cuando nuestras ilusiones descienden a la tierra, para transformase en una atmósfera más real y pragmática.

La distancia nos hace pensar en una realidad que simplemente no existe.

La relación entre portugueses y españoles es conocida históricamente y condimentada con los estereotipos sociales de ambos lados

La verdad es que la gran diferencia territorial, poblacional, de desarrollo económico y sobre todo de mentalidad, no permiten concretar las ambiciones de iberistas y de confederalistas.

¡Somos realidades sociales bien distintas! La furia española es amansada por la introspección lusitana.

Somos tan diferentes a pesar de haber nacido en el un espacio común de civilización…

Hay una oposición recíproca en conocer y entender a fondo al otro, y la comprensión de los elementos fundamentales que caracterizan los pueblos de la península ibérica impide en absoluto cualquier demagogia de una unidad ibérica.

Exponer una visión más fría y pragmática de las relaciones luso-españolas, no significa que la cooperación no se sienta.

A nivel económico tiene su expresión más visible. Este tal vez sea el ejemplo más logrado de esa cooperación, y un ejemplo bien conseguido en el aprovechamiento de las oportunidades de ambos lados.

El mercado ibérico continua en crecimiento con más empresas entrando en esa economía bilateral, y lógicamente incrementando los intercambios comerciales entre portugueses y españoles

A nivel europeo hay una evidente amenaza: el federalismo europeo. O mejor, la germanización de Europa con la connivencia en cierto modo consentida por Francia.

El riesgo político y social de los países del sur de Europa es enorme para que logren mantenerse como estados soberanos.

La creación de unos Estados Unidos de Europa es una idealización bárbara para subyugar a los paises con un escenario de finanzas públicas bastante debilitadas.

En la mayoría de las cuestiones europeas, Portugal y España están juntos en elos beneficios y en las amenazas. Aquí también la cooperación luso-española es bien necesaria teniendo en cuenta sus intereses comunes.

Y por último, la Raya y la cooperación transfronteriza.

A pesar de mi escepticismo por esta Europa y por su futuro, todavía es gracias a su papel que las relaciones luso-españolas tomaron un nivel elevado de relación, tal vez uno de los mejores en su historia.

Incentivado por la Europa de Bruselas, sobre todo por sus fondos de cohesión, permitieron que portugueses y españoles de la Raya, “se arremangaran “ para trabajar efectivamente juntos para proporcionar un mejor bienestar a sus gentes.

Posiblemente sea ese el principal foco de la relación luso-española: resolver e implementar medidas que ayuden a sus ciudadanos en su dia a dia.

Pensar que va más allá de eso es un error y una pérdida de energia.

 

No es coherente y realista arrojar opiniones y deseos de forma pública con la pretensión de influir en una profunda alteración política que no tenga en cuenta la historia y la mentalidad de los respectivos paises.

¡Colaborar, sí! Pero sólo en los asuntos que sean comunes, y siempre que haya un equilibrio en su relación.

Los sueños de grandeza ya trajeron muchos desabores para el lado lusitano…

 

Bruno Caldeira

@brunocaldeira

 

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