El periodista Martín del Barrio ofende las mujeres portuguesas

LAS MUJERES PORTUGUESAS Y LA MANADA

La historia no es nueva. De vez en cuando los medios de comunicación de España envían a Portugal determinadas y peculiares personas  como corresponsales. Y esta vez las víctimas de estos “emisarios” fueron las mujeres portuguesas. Vamos a comentar este asunto.

En un momento en el que España registra numerosos casos de abusos sexuales y de conductas dominantes por parte de algunos hombres, el caso de la “Manada” desafortunadamente no fue un único y esporádico caso, el de las fiestas de San Fermín en Pamplona.

La recurrencia de los abusos y de la consiguiente violencia sexual que lastima a cualquier sociedad digna de tal nombre, tenían en la sentencia del caso de La Manada una expectativa mayor.

El juicio de este monstruoso crimen colectivo a una joven, ya tenía el eco de las masivas manifestaciones feministas. Con el pretexto de señalar el Día Internacional de la Mujer varias huelgas feministas se organizaron en diversas ciudades de España.

La consecuencia del gran éxito de estas manifestaciones en favor de la defensa de los derechos de las mujeres y contra la vigente “sociedad patriacal”, fue una enorme repercusión mediática.

Pero al final, como decían aquí, “ellos hablan, hablan… pero no hacen nada”.

Este retrato humorístico de Ricardo Araújo Pereira de los Gatos Fedorentos, es una copia fiel de lo que ocurre en concreto sobre los derechos de las mujeres: equidad salarial, protección familiar, entre otros derechos, no va más allá de una verborrea inconstante e inconsecuente, que nos ofrecen los políticos.

Los derechos de las mujeres no son exclusivos de un país. Son parte de la vida cotidiana de las mujeres españolas, de las mujeres portuguesas y todas las demás mujeres.

La sentencia del caso de la Manada fue muy peculiar.

O sea los jueces de la Audiencia Provincial de Navarra condenaron a los cinco acusados ​​a nueve años de prisión por acoso sexual continuado, y no por violencia.

De peculiar esta sentencia puede pasar a aberrante, teniendo en cuenta lo que fue descrito por el tribunal.

El colmo de esta sentencia es que la propia describía “las prácticas sexuales se realizaron sin el consentimiento de la denunciante, que se vio sometida”.

Sin comentarios para esta sentencia, o mejor con muchos comentarios que seguramente no cabrían en este texto.

Y una vez más, las decisiones de los tribunales de España hacen eco más allá de las fronteras, y no por las mejores razones. Y la ONU comentó con amargura este caso.

¿Hasta cuando?

Si la agresión física es algo vil e inexcusable, la violencia verbal también es reprobable.

En un artículo de opinión, el corresponsal de El País en Lisboa, publicaba un artículo de opinión en su propio periódico, en el que demostró su perfil sectario, acomplejado y su desprecio por las mujeres portuguesas.

El título de su artículo de opinión fue provocador No hay mujer más depresiva que la portuguesa”.

Sabemos que vivimos en un mundo de cambio constante, muy mediático y algo frívolo. Y ni siquiera esas referencias periodísticas como es el caso de El País son aceptables.

El corresponsal de El País en Lisboa ha tenido ya otras notas desafortunadas contra los portugueses en general, y ahora escribe contra las mujeres portuguesas.

La ligereza al escribir del periodista de El País roza incluso la xenofobia.

Su texto es confuso, contradictorio y se apoya sólo en un informe de la OCDE sobre la salud en los 35 países de esta organización internacional.

En su vulgar interpretación retrata a las mujeres portuguesas como no saludables y sin la dignidad que se merecen.

Por otra parte, los datos que el periodista español utiliza están truncados. No voy a cuestionar los datos facilitados por el estudio de la OCDE, pero no son una verdad absoluta.

Martín del Barrio en su afán de restar importancia a las portuguesas y a los portugueses en general, no se ha resistido proclamando sus “sentencias”. Intentó por todo justificar los “estereotipos poco atractivos para el portugués”.

Comenzando por el título del artículo de opinión “No hay mujer más depresiva que la portuguesa” (¿será verdad?). Aunque es un texto breve, el periodista del periódico de Madrid ha rebuscado en su imaginación y ha encontrado otra caracterización para el portugués. Argumenta Martín del Barrio, “el quejica portugués supera a otro quejica, en teoría sin causa, como es el de Japón”.

Es evidente que el portugués y el español son de hecho muy diferentes en su forma de estar, sobre todo en la vida social.

Para el periodista español, las virtudes y la mentalidad de los españoles es uno de los remedios para una vida saludable. Muy diferentes de los enfermos y de los desafortunados portugueses, y en especial de las mujeres portuguesas.

Las palabras de Martin Del Barrio, para satisfacer su ego, parecen sugerir que las mujeres portuguesas aún tienen bigote.

En 2011, un periodista brasileño de nombre Polibio Braga (el Martín del Barrio de Brasil) también tuvo un momento muy particular contra los portugueses.

Entre otras cosas, el periodista brasileño declaró “Portugal es hermoso en el exterior y podrido en el interior (…) lo peor es que era esta gente descubrió y colonizó Brasil”.

Seixas da Costa, el entonces embajador de Portugal en Brasil, sublime y con la dignidad diplomática respondió a la ignorancia de Polibio Braga, “la próxima vez que va a Portugal (parece que es a menudo) espero que usted pueda disfrutar de una época mejor, sin lluvias y sin un diluvio (…) y si por casualidad se constipó o se engripó con el clima, una cosa quiero desearle con la mayor sinceridad: que se cure “.

Para el corresponsal de El País en Lisboa, hago mías palabras las palabras del Embajador Seixas da Costa, con respecto a su perjuicio, sectarismo y desprecio por las mujeres portuguesas, ¡“que se cure”!

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