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El TSUNAMI PASÓ A MAREA NEGRA

El TSUNAMI PASÓ A MAREA NEGRA
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Las elecciones generales españolas tenían una gran expectativa generada por el expresivo resultado electoral alcanzado por la extrema derecha de Vox. Sin embargo, el pasado 28 de abril el tsunami pasó a marea negra.

La campaña electoral de estas elecciones fue muy intensa en hechos políticos.

Es muy recurrente que en los últimos días los estrategas de propaganda de los partidos políticos lancen su último órdago antes de la decisión final.

Fue evidente que de todas las jugadas políticas de última hora, la más relevante fue la de Pablo Casado.

El líder del Partido Popular admitió que en un eventual gobierno liderado por él, Vox podría entrar en su ejecutivo.

Este mensaje más que una simbología, como sucedió en la concentración y escenificación de la unión de las tres derechas en la Plaza Colón, en el fondo representaba el deseo concreto de dar prestigio a la extrema derecha racista y xenófoba. Pero la noche del 28 de abril, afortunadamente vimos que el tsunami pasó la marea negra.

Al contrario de lo que muchas cabezas pensaban, la entrada en escena de los partidos de extrema derecha y de extrema izquierda puede reforzar el espíritu democrático, si las fuerzas que defienden efectivamente los derechos fundamentales de las democracias liberales saben cómo tratar ese fenómeno.

Sin embargo, la realidad demuestra que el centro izquierda y centro derecha en Europa (con la excepción de unos pocos países, como Portugal) no son capaces de escuchar e interpretar las protestas más vehementes de su sociedad.

Como sabemos, la organización de los partidos políticos está dirigida por una lógica de alcanzar el poder, con el inevitable juego de alianzas internas, que muchas veces superpone los principios descritos en sus propios estatutos, como aquellos que proponen mejorar la vida de los ciudadanos de su país.

Otra imagen y mensaje que marca la campaña de las elecciones generales de 2019 fue el «cordón sanitario» que Ciudadanos quería hacer al PSOE, que por cierto fue el gran vencedor de este sufragio universal.

Es increíble la deconstrucción de la expresión: «cordón sanitario» por el partido «naranja», que se agita constantemente entre el liberalismo y la extrema derecha.

Esta absurda deconstrucción escenificada por la lógica de ganar votos a la extrema derecha, ofende absolutamente la expresión original, que fue usada en el año 2000 ante la entrada de la extrema derecha austríaca del FPÖ de Jörg Haider en un gobierno liderado por Wolfgang Schüssel del ÖVP que hizo agitar toda Europa.

Afortunadamente, el tsunami pasó la marea negra incluso contra la voluntad de Albert Rivera.

Por último, constatamos que las expectativas de Vox, los admiradores de la pureza de los españoles y de Don Pelayo, no se concretaron.

Su ambición de llegar a superar los 70 diputados elegidos para el Congreso de los Diputados, quedó reducida a 24 diputados.

Sin embargo, es un resultado impresionante para un partido que defiende algunas ideas tan arcaicas, en particular las que se refieren a los derechos de las mujeres.

Los más de 2.500.000 de votos a favor de Vox son realmente preocupantes, porque aunque representan el descontento de una parte de la sociedad, también reflejan una radicalidad que quiere rechazar que la sociedad española pueda evolucionar en la concreción de los derechos fundamentales. Y la propia historia atestigua que el mayor desarrollo social ocurrió durante la España democrática.

El próximo 26 de mayo quedamos a la espera de que el tsunami realmente pasó a marea negra. Vamos a verificar si este fenómeno disminuirá significativamente sus efectos más nefastos para la democracia, o por el contrario, será la confirmación de los sentimientos más mezquinos que están arraigados en una parte de España.

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