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LA PENÍNSULA IBÉRICA VACIADA

Portugal y España, entre otras cosas, comparten ríos y montañas… y problemas estructurales y demográficos. Y la Península Ibérica vaciada es uno de esos problemas a resolver.

Hay un grito de revuelta de la llamada España Vaciada contra la falta de interés del Estado central por las regiones más rurales y menos densamente pobladas.

De hecho, la densidad de España está por debajo de la media europea. España tiene aproximadamente 91 habitantes por km2 y Europa tiene por su vez 120 habitantes por km2. Portugal  está un poco mejor con 111 habitantes por km2.

En esta península ibérica vaciada, la provincia de Soria tiene un mayor nivel de despoblación.

En 1900 esta provincia de Castilla y León tenía 155,000 habitantes, y actualmente tiene alrededor de 88,000 habitantes.

Otro problema inherente a la despoblación es el envejecimiento.

También tomando Soria como referencia, que por cierto tiene la tasa de envejecimiento más alta de Europa, una cuarta parte de su población, específicamente el 26,7% tiene más de 65 años.

Uno de los esloganes clásicos de esta Península Ibérica Vaciada y de esta España Vaciada es: “Teruel existe”.

Este movimiento fue uno de los primeros en exigir mayor atención para la España rural, que carece de inversiones e incentivos eficientes para retener su población.

Otro clásico sobre la falta de inversión en las regiones menos densamente pobladas es el exasperante “tren extremeño”.

De hecho, es un tren del siglo XIX, y viajar de Extremadura a Madrid es una verdadera aventura. La falta de diesel y el material obsoleto hace que una distancia de 400 km (el viaje entre Badajoz y Madrid) se pueda transformar en un viaje de casi 6 horas.

Los problemas sociales y económicos de Extremadura son prácticamente los mismos que siente la raya portuguesa.

Si España es un gran ejemplo de despoblación con Soria, Portugal tiene como desafortunado ejemplo el municipio de Penamacor.

Este municipio de la raya portuguesa en los últimos 4 años ha perdido casi el 20% de su población.

La Península Ibérica vaciada, y en este caso la Raya Ibérica vaciada, tienen un gran desafío común que superar: crear un modelo de desarrollo social eficiente.

La creación de comunidades autónomas en España ha ralentizado la despoblación en las regiones rurales, ya que algunas competencias transferidas del estado central a las autonomías son más eficientes a medida que los gobiernos regionales y los ayuntamientos conocen mejor su realidad que los políticos de Madrid.

Y en este sentido, para promover una cooperación transfronteriza hispano-portuguesa cada vez mayor, la raya portuguesa debe acercarse al modelo de organización política y administrativa de España.

Este enfoque debe ser pensado de manera estratégica y creativa para poner los intereses del pueblo por delante de la burocracia inherente a las estructuras político-administrativas creadas por el estado central.

Hasta que los esfuerzos de todos sean coordinados de forma competente, la Península Ibérica vaciada y la raya ibérica vaciada esperarán días mejores.

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