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ENTREVISTA A SANTIAGO THOMÁS DE CARRANZA

En entrevista exclusiva a Raia Diplomática, Santiago Thomás de Carranza, fundador y socio gerente de Thomás de Carranza Abogados, apunta que la ley española que regula los Golden Visa para el sector inmobiliario debe ser más ambiciosa, y señala el ejemplo de éxito de Portugal como modelo a seguir.

En 2003 se fundó Thomás de Carranza Abogados. ¿Cuáles son las principales diferencias en la organización diaria de una firma de abogados a principios del siglo XXI en comparación con 2020?

Yo empecé mi carrera de abogado en un despacho grande. Fueron unos años estupendos, pero me gustaba ejercer abogacía de otra manera, más centrado en la relación personal y de confianza con los clientes, y decidí montarme por mi cuenta. A principios del año 2003 empecé con una mesa y un teléfono, y a los 2 meses se unió Iñigo Sánchez del Campo, que continúa con nosotros como socio, y ahora somos 25. Han sido años de mucho trabajo, pero creo que ha merecido la pena. Estamos en pleno crecimiento y los próximos años van a ser apasionantes.

Creo que en los próximos años va a cambiar mucho la organización de los despachos de abogados con la tecnología. Viene para quedarse y va ser un aliado importante en las tareas del despacho. Nos va a permitir automatizar y agilizar procesos, distinguir claramente tareas jurídicas de administrativas a fin de que los abogados se centren más en la defensa de los derechos e intereses de los clientes. Y además, no considero que la tecnología sea un peligro. Va a ser una herramienta de trabajo imprescindible (de hecho, ya lo es) y va a estar al alcance de todos (lo mismo ocurrió con los ordenadores personales, con los emails, etc.). Recuerdo en el año 1997, en el despacho donde yo empecé a trabajar, los socios se estaban planteando si tener o no en su despacho ordenadores personales, en fin…. hoy no podrías trabajar si un ordenador.

Thomás de Carranza Abogados se considera una firma de abogados que ofrece servicios legales a empresas. ¿Cómo se caracteriza la dinámica de trabajar con sus clientes?

Nosotros somos un despacho de clientes y no solo de operaciones. Me explico, no hay distinción entre clientes, y todos los asuntos de los clientes sean pequeños, medianos o grandes son igualmente importantes.

Apostamos por relaciones duraderas. Y una de las cosas de las que me siento más orgulloso es que varios de nuestros clientes están con nosotros desde el 2003. Sin perjuicio de operaciones puntuales, creo que las relaciones a medio y largo plazo con los clientes son de las cosas más importantes de un despacho. La confianza entre abogado y cliente es fundamental y las relaciones largas ayudan, sin duda, a que esa relación se fortalezca; nos permite adelantarnos a posibles problemas, a evitarlos, y también nos permite ayudar de forma más eficaz a nuestros clientes a lograr sus objetivos, a detectar posibles oportunidades de inversión, etc. Conocer a nuestros clientes, sus necesidades y objetivos es fundamental. Por eso es importante sentarse con ellos con frecuencia y escucharles, que haya una comunicación fluida. Cuando detectamos posibles inversiones o activos que pueden ser útiles a nuestros clientes, se lo comunicamos y ponemos en contacto unos clientes con otros. Hoy en día es necesario que el abogado sea proactivo, no solo para evitar y solucionar los problemas, sino también para ayudar a generar riqueza y valor para nuestros clientes.

La prestigiosa publicación Best Lawyers ha nombrado a todos los socios de este bufete de abogados en su lista de los mejores abogados de 2020. ¿En qué criterios se basa este reconocimiento?

Yo creo que se basa en el “saber hacer”. Al final, yo doy mucho valor a Best Lawyers, es probablemente una de las revistas jurídicas más importantes y especializadas, con más prestigio internacionalmente, y curiosamente mucha gente no lo sabe, pero precisamente quienes votan son los propios compañeros abogados, porque te han conocido en operaciones que has participado, en un juicio, al negociar un contrato, etc. En el despacho valoramos mucho la opinión de Best Lawyers.

En el sitio web de Thomás de Carranza Abogados, se afirma que sin derecho de defensa no hay Justicia y sin ésta no existiría el Estado de Derecho“. ¿Cómo contribuye la justicia a la mejora del estado de derecho en España?

Es fundamental. Sin derecho de defensa, efectivamente, no hay justicia, sino solo acusación. No existiría el Estado de Derecho. Es esencial en este sentido que los abogados seamos conscientes del papel que estamos llamados a desempeñar. La alta responsabilidad que supone asumir la defensa legal de los derechos e intereses de nuestros clientes frente a todos. Esto exige asumir deberes de comportamiento ético hacia uno mismo, hacia nuestros clientes y hacia los demás.

La cooperación con otros bufetes de abogados está en sus objetivos. Curiosamente, es el único bufete de abogados en España que pertenece a The Law Firm Network (que está presente en unos 60 países). ¿Cuáles son las ventajas que se pueden obtener a través de este tipo de asociaciones?

El intercambio cultural es siempre positivo, pero además hay 2 grandes ventajas:

Una, para nuestros clientes. Porque tenemos clientes que deciden invertir en países extranjeros, por lo tanto necesitan asesoramiento en esos países. Nosotros a través de la The Law Firm Network facilitamos a nuestros clientes la posibilidad de poder acceder a un despacho de referencia y de confianza en un país extranjero, que sé que se va a comportar adecuadamente con nuestros clientes. Además, podemos acompañar a nuestro cliente desde ahí, y podemos ayudarle en la realización de esa operación. La gestión de las relaciones entre diferentes despachos en operaciones y asuntos multi jurisdiccionales es algo que hacemos de forma habitual.

Despacho de abogados Thomás de Carranza Abogados

Y, en segundo lugar, para el propio despacho. Fundamentalmente, porque cuando un cliente de un despacho en el extranjero quiere invertir en España, nos tiene a nosotros como un punto de referencia. No están obligados, pero lo hacen porque nos conocen y saben que somos un buen despacho, y lo mismo acontece cuando yo encargo a un despacho de la The Law Firm Network asuntos de un cliente nuestro, lo hacemos porque son  los mejores capacitados para ello. Pertenecer a The Law Firm Network es símbolo de calidad y eficacia.

En Portugal, tiene una colaboración con el bufete de abogados Abreu & Marques e Associados. Esta relación se llama “mejores amigos”. ¿Qué significa este concepto de “mejores amigos” en los negocios?

Lo que significa es estar en contacto, llamarse, saber que hacemos unos y otros. Si necesitan cualquiera cosa para un cliente suyo en España saben que pueden contar con nosotros, y cuando necesitamos de cualquiera cosa en Portugal podemos llamarles y que atiendan a nuestros clientes de forma eficaz.

El 18 de marzo, Santiago participará en el I Desayuno Raia Diplomática, que tendrá lugar en la sede de Idealista, cuyo tema es “Golden Visa de España y Portugal – instrumentos de inversión inmobiliaria”. ¿Es la Ley 14/2013 de 27 de septiembre que regula los “Golden Visa” lo suficientemente competitiva en relación con sus homólogos europeos?

Creo que el tema de las Golden Visa en España y Portugal debe comprenderse en un contexto de crisis económica, en una coyuntura con importantes recortes presupuestarios (más en Portugal que en España) y con la necesidad de atraer inversión extranjera.  Además, otros factores son también importantes, la seguridad jurídica, un régimen fiscal estable y ventajoso, posibilidades de acceso al espacio Schengen, condiciones favorables de vida (el clima, la educación, la cultura, la seguridad. Creo que Portugal ha hecho un gran trabajo durante los últimos años, han sido, sin duda, años duros, pero creo que los resultados están siendo positivos. Ha sido capaz de atraes inversores y ello ha contribuido al desarrollo de Portugal. Ha pasado años muy difíciles pero Portugal ha salido adelante, ha crecido con seguridad y fortaleza.

En España tenemos que cuidar más el ahorro institucional. Ser más atractivos para la inversión extranjera. Uno de los campos más activos en este sentido ha sido la inversión en el sector inmobiliario. El mercado inmobiliario está cambiando drásticamente. Está pasando de un modelo de viviendas en propiedad a un modelo más similar al de otros países europeos, en el que va a primar la vivienda de alquiler y es necesario que haya viviendas en alquiler a previos asequibles y razonables.  En este sentido, me preocupan muchas de las medidas que se están tomando en ciertas comunidades autónomas, por ejemplo, en materia de arrendamientos urbanos, que son claramente restrictivas de los derechos de los propietarios (yo diría que algunas de ellas, como las dictadas recientemente en Cataluña, tienen naturaleza expropiatoria, su legalidad resulta más que dudosa desde un punto de vista constitucional y, desde luego, ni contribuyen a la estabilidad del sector, ni van fomentar la inversión).  España tiene un importante déficit de viviendas. El otro día, un importante gestor de un fondo inmobiliario decía que en los próximos años se van a necesitar en España más de 2.6 millones de viviendas nuevas para destinarlas a alquiler a precios asequibles y razonables. Si no somos capaces de movilizar la inversión institucional y crear un entorno seguro y favorable para la inversión a largo plazo, ¿quién va a financiar la construcción y gestión de estas viviendas? ¿El Estado? Permítame ponerlo en duda. España tiene una tarea muy importante por hacer en este sector, pero, hoy por hoy, los responsables políticos parecen más interesados en esconder su inacción tras la promoción de medidas populistas e ineficaces, que en diseñar una política inmobiliaria seria y de largo alcance que contribuya de manera eficaz a dar solución al problema de la vivienda en España. Hay que promover políticas destinadas a facilitar la inversión en viviendas para alquiler, estableciendo periodos de vinculación a precios asequibles. Solo así, podremos dar una solución eficaz a miles de jóvenes y familias que no pueden acceder a la compra de una vivienda.    

Santiago Thomás de Carranza

Las socimis son vistas por muchos como una solución para detener la escasez de viviendas en el mercado inmobiliario. El nuevo gobierno de España tiene la intención de gravar más a las Socimis. ¿El aumento del 15% en los beneficios no distribuidos tendrá consecuencias para el mercado inmobiliario?

Seguro. Las socimis para el mercado de alquiler se han revelado como un instrumento eficaz que ha sido capaz de canalizar y atraer importantísimas inversiones en el sector inmobiliario, atraídas, sin duda, por un régimen fiscal razonable y por la seguridad jurídica que España tiene. Endurecer el régimen fiscal de las socimis no es buena idea. Repito, España necesitará en los próximos años 2,6 millones de viviendas para destinarlas a alquiler. Hay que dar facilidades, no poner piedras en el camino de vehículos que se han revelado útiles para atraer la inversión.

Al constituir una Socimi, ¿qué detalles legales se deben tener en cuenta?

Muchos. Lo más importante es que los promotores sean conscientes de que la Socimi es realmente el vehículo más apropiado para la consecución de sus objetivos. Las Socimis tienen una vocación de inversión estable. A partir de ahí, el proceso de constitución y de incorporación al mercado continuo no es especialmente complejo. Desde un punto de vista jurídico, es un procedimiento bien estructurado.

Okupas. ¿Es la ocupación ilegal de bienes inmuebles y la condescendencia del Estado una violación grave del derecho a la propiedad privada consagrada en cualquier constitución digna de ese nombre?

Para mí sí. Las leyes se deben cumplir. No podemos solucionar un problema a costa de los derechos de los propietarios. El Estado no puede mirar hacia otro lado ni esconderse tras declaraciones y medidas populistas que no solucionan el problema.  Creo que, en buena medida, han sido la libertad y la propiedad las que nos han traído hasta aquí y hay que defenderlas, son sin duda pilares básicos de nuestro Estado de Derecho y del estado de bienestar.  Una cosa es que la propiedad privada, como dice nuestra constitución, deba cumplir una función social, y otra cosa es privar a los propietarios de una serie de derechos básicos o no ampararles ante situaciones de abuso. La condescendencia (y en ocasiones la permisividad e incluso la defensa) con la ocupación ilegal por parte de determinadas Administraciones Públicas y partidos políticos ha sido un error garrafal.

Nosotros tenemos en el Despacho clientes que son grandes propietarios, grandes inversores en activos inmobiliarios y gestionamos muchos activos, miles de activos inmobiliarios. Yo he vivido el problema de los okupas ilegales en momentos muy difíciles.  Me acuerdo de hablar con jueces, funcionarios, políticos, para transmitirles la realidad de lo que nosotros estábamos viviendo con la ocupación ilegal. Recibíamos muchísimas llamadas de inquilinos y de pequeños propietarios que habían invertido sus ahorros en la compra de una vivienda y que estaban desesperados, que solo querían vivir en paz con sus familias. Las comunidades “okupadas” se deterioraban a una velocidad tremenda; los Okupas no pagaban los gastos de comunidad ni contribuían a la adecuada conservación de los inmuebles. Existían conflictos de convivencia, etc. Además, debemos ser conscientes de que, en muchas ocasiones, tras las ocupaciones ilegales hay organizaciones criminales y delincuencia que se aprovechan de esta situación y de las necesidades de los demás, que “alquilan” las viviendas ilegalmente okupadas a espaldas de los propietarios y en su propio beneficio. Francamente, aunque siempre hay que valorar las situaciones una a una, teniendo en cuanta las concretas circunstancias personales de cada caso (no caben soluciones iguales para todos los casos), pienso que hay actuar en defensa de la legalidad y luchar con eficacia contra la ocupación ilegal.

Para resolver este problema, a veces los propietarios desesperados recurren a los servicios de empresas que utilizan la coerción como herramienta de trabajo. ¿Estamos en presencia de otra violación grave del estado de derecho?

Si, ese no es el camino. No se puede acudir a un sistema o método de resolución de conflictos que no respete el Estado de derecho. Lo que se debe hacer es, desde el Estado de Derecho, solucionar el problema a través de los cauces legales establecidos para ello. Soy consciente de que los plazos de resolución y ejecución de los procedimientos judiciales no son los apropiados. Hay muchísimo retraso en la resolución de los procedimientos judiciales y esto genera mucha tensión y frustración. En España los jueces realizan, como regla general, una importantísima labor y se implican al 100 por 100 en ello. El problema es que están saturados de trabajo y carecen de medios materiales y humanos. Hay que dotar la justicia de los medios que necesita para que pueda ser realmente eficaz.

Santiago Thomás de Carranza es el secretario general de la Fundación Independiente. ¿Cuáles son sus principales objetivos?

Contribuir que en España exista una sociedad civil estructurada en el seno de una sociedad democrática. Desgraciadamente, los partidos políticos monopolizan de facto la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Participara en política al margen de un partido político es casi una misión imposible. Pero España, es una sociedad plural y diversa que va mucho más allá de los partidos políticos.  Por ello, lo que tratamos de promover a través de la Fundación Independiente es que, al margen de los partidos políticos, que tienen su papel,  exista en España una sociedad civil organizada y estructurada que tenga un papel activo y relevante en el planteamiento y en la solución de nuestros problemas, que sea parte efectiva de la solución de los problemas de la sociedad. Los partidos políticos deben escuchar a la sociedad civil. Desgraciadamente en España existe una sociedad civil muy tenue y los españoles tendemos al individualismo. Esta combinación, como ya apuntó Tocqueville, representa un peligro para la democracia.  La no participación de los ciudadanos en los asuntos públicos, la progresiva separación entre las condiciones de individuo y ciudadano, relegando al primero al ámbito de lo estrictamente privado, dará lugar, a una sociedad atomizada, llena de individuos aislados, frente a un Estado omnipresente. En fin, nada bueno.

Y otra cosa, los partidos políticos no siempre son los mejores vehículos para solucionar determinados problemas. Me refiero a la tendencia de los políticos a crear un conflicto permanente. La realidad es que el “criterio político”, reducido con demasiada frecuencia a la pura dicotomía “amigo-enemigo”, ha sustituido, en demasiados casos ya, la discusión serena y constructiva sobre ideas y principios, por el interés puramente partidista, rigiéndose más por el superficial interés electoral del presente que por cálculos de futuro. Hay que escuchar más a los ciudadanos.

¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta la democracia española?

España tiene sus problemas  como todos los países. Pero, también tenemos problemas propios, que no todos los países tienen. A mí ahora me preocupa mucho el problema territorial y lo que está ocurriendo en Cataluña, un problema que arrastramos ya desde hace demasiados años.

Los partidos políticos no han sido capaces de solucionarlo y están generando una enorme tensión en el país. Hay que solucionar este problema. Estamos destinando una enorme energía a este asunto en lugar de dedicarla a otros temas más importantes para las personas, como la educación, la creación de puestos de trabajo, crear un futuro para los más jóvenes.

También me preocupa que algunos partidos políticos estén poniendo en cuestión los pactos de convivencia alcanzados durante la transición democrática española. Creo que la transición democrática ha sido uno de los grandes logros de la Historia reciente de España. Por supuesto que tuvo sus errores, como todos los procesos, pero sus aciertos son muchos mayores. Y además ha sido capaz de alumbrar más de 40 años de democracia en España, y una constitución respetada por todos.

Y a nivel mundial, ¿qué papel puede jugar España?

España es la cuarta economía de la Unión Europea y tiene, por motivos históricos y de hermandad, una posición de gran relevancia con los países de Hispanoamérica.  Desgraciadamente, creo que no estamos haciendo todo lo que debiéramos y por ello, está jugando un papel de menor relevancia del que debiéramos.

Siempre he pensado que, sin perjuicio de nuestra presencia en la Unión Europea, España debe mirar hacia Portugal y a Hispanoamérica. Creo que nos unen importante lazos históricos, culturales y de hermandad, y que España tiene un papel muy importante que desarrollar ahí.  Son muchas las cosas que nos unen, una historia común, de sangre, un idioma, una cultura, tradición, costumbres, religión, y deberíamos ser capaces de ponerlas en valor.

Y, con respecto a Europa, creo que desde la época de Zapatero hubo una pérdida de relevancia de España en la Unión Europea. También es cierto que la crisis económica de 2008 no ayudó. La Unión Europea no atraviesa un momento fácil (ahí está el Brexit, que ha sido una pésima noticia) pero debemos apostar por ella y ser capaces de que los ciudadanos tengamos una mayor participación. España debe seguir participando de forma activa en la construcción europea. Juntos estamos mejor que separados.  

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