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LAS ESTRATEGIAS EMPRESARIALES CORTOPLACISTAS

Cuando nos olvidamos del dicho “despacito y buena letra”, surgen problemas en las estrategias empresariales cortoplacistas.


Es sorprendente que las organizaciones empresariales bien establecidas en su mercado, cambien a lo grande hacia una estrategia basada en el negocio cortoplacista.

Muchos de sus directores creen que la posición de su empresa es dominante o plenamente reconocida, lo que le permite implementar dicha estrategia.


Jorge López, profesor de EAE Business School, dice que esta metamorfosis es tan radical que en empresas bien consolidadas pueden tener consecuencias desastrosas.


Para López, el prestigio de las empresas puede tener que ver con sus proveedores (crédito), con sus clientes (reputación), con sus empleados (lealtad) y con la sociedad en general (admiración).

Los riesgos de las estrategias empresariales cortoplacistas


La implementación de estrategias empresariales cortoplacistas es de alto riesgo. Y el orden para su ejecución suele ser dado por una dirección empresarial sin experiencia suficiente.


Hay casos en los que, además de la inexperiencia en la toma de esta decisión, están a su vez subordinados a intereses personales que dañan los valores de su organización.


Incluso en empresas con buena “salud financiera” y que tienen buena reputación para sus clientes y admiración por su sociedad, las estrategias cortoplacistas pueden conllevar un gran riesgo innecesario. Todo lo que se ha construido en varios años o décadas puede colapsar en solo unos días.


Uno de los riesgos de esta estrategia es ganar dinero sin generar valor para la empresa. Esta consecuencia significa que para que una empresa gane, sus clientes y proveedores tienen que perder. Aquí no existe un sistema “ganar-ganar”, y por esta razón la relación con otros agentes del mercado es más débil. Significa que la empresa no gana valor.

Y puede haber 2 consecuencias aquí: una internamente y la otra externamente.

Internamente, es decir, con sus trabajadores. La sensación de facilidad en la obtención de ventas, puede resultar en una acomodación a su función, sin necesidad de esforzarse más de lo necesario.
Externamente, sus clientes no son eternos, ni tampoco los más afines con la marca o la empresa.
La reducción o falta de calidad puede romper esa relación de confianza.


La sensación de que los nuevos clientes pueden sentirse traicionados al comprobar la menor calidad de los productos o servicios que se les ofrecen en relación con otros clientes mayores, sería una consecuencia absolutamente grave.


Pues al final y después de todo, las estrategias empresariales cortoplacistas tendían que atraer a más clientes desde el primer momento de su implementación.

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