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INSTITUCIONES FUERTES AGUANTAN LA DEMOCRACIA EN ESTADOS UNIDOS

En el día de las elecciones presidenciales, Raia Diplomática entrevista Michele Testoni experto sobre los Estados Unidos y profesor en Instituto de Empresa. Para Michele Testoni el sistema constitucional de Estados Unidos es muy peculiar y con instituciones muy fuertes. Todavía advierte que una posible victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales podrá llevar la mayor potencia del mundo al desconocido.

Vive en Madrid desde hace 6 años. ¿Cuáles fueron los motivos de su llegada a España?

Por razones personales. Mi mujer es española. Antes vivíamos en Italia. Luego ella ha vuelto a España, y ya no encontré forma de volver. Fue el mercado perfecto donde se encontraron la oferta y la demanda, y de manera gradual me he instalado aquí.

Donald Trump

Donald Trump lleva unos 4 años en la Casa Blanca. Después de todas las situaciones provocadas por el actual presidente de los Estados Unidos de América, ¿podemos decir que las instituciones estadounidenses, especialmente sus tribunales, son garantes de la democracia de la mayor potencia mundial?

Sí. Estados Unidos posee un sistema constitucional muy peculiar y con instituciones muy fuertes. Y eso explica que Estados Unidos a pesar de tener un sistema tan disfuncional no ha vivido muchos contragolpes. Ha vivido muchas crisis pero no tan fuertes como las que han vivido los países con sistemas políticos presidenciales.

La manera por la cual la división de poderes ha creado un sistema de “checks and balances”, es una de las explicaciones. Los tribunales son un elemento central en el sistema político norteamericano, que se explica por la disfuncionalidad del sistema. Por ejemplo, esto explica que Italia sea un país completamente diferente de Estados Unidos pero también es disfuncional. Estos son los países que tienen las 2 cámaras prácticamente con el mismo poder.

Muchos de los cambios que se han hecho requieren cambios en los tribunales. Porque el sistema de “Checks and Balances” crea muchas veces un bloque.

Lo que ha pasado en los últimos años fue un golpe muy fuerte a la credibilidad de las instituciones norteamericanas. A pesar de que la Corte Suprema sigue siendo la institución más neutral, eso va cambiando pues cada Presidente tiene la posibilidad de nombrar parte de sus miembros. Y eso puede cambiar equilibrios. Pero lo que está pasando en Estados Unidos actualmente puede estar caminando a lo desconocido

Pero si el presidente Donald Trump logra volver a ganar las elecciones, ¿no se puede cuestionar el sistema de “checks and balances”?

La respuesta en este caso si, como te decía antes hemos visto cortes supremas a veces más progresistas, otras más conservadoras, pero siempre el sistema es de respeto a la ley. La imparcialidad de la ley sobre el ciclo político. Y en este caso no diría que se pueda cuestionar el “check and balances”. Supondría que Donald Trump se comportara como hace años y a lo mejor no es así. Pero es un sistema presidencial y federal, en general muy disfuncional. Es muy delicado cambiar los elementos de este engranaje. Cada elemento puede provocar efecto caos. Sabes donde empieza pero no donde termina.

Donald Trump

Durante su gobernanza, particularmente en lo que respecta a su política internacional, el unilateralismo es visto como uno de sus principales objetivos. ¿Hasta qué punto se ha logrado este objetivo?

La respuesta es muy compleja porque deberíamos definir que son los objetivos de Trump y creo que ni siquiera el lo sabe. La respuesta en este caso es diferente . Hasta que punto se ha logrado el objetivo del unilateralismo? Una política exterior diplomática que sea la antítesis al multilateralismo benévolo de lo que siempre ha sido Estados Unidos. El objetivo ha sido alcanzado. Todos los que estudiamos su política aún no hemos entendido perfectamente que tipo de animal es Trump. Por tanto si el objetivo del unilateralismo era crear un antes y un después, la respuesta es sí, lo está alcanzando. Si el objetivo era llegar a un punto que sea el cuestionar los fundamentos del orden internacional post-segunda guerra mundial, o tras los años 80, curiosamente se celebra ahora la reelección del presidente Reagan. 

Pero también puede ser muy contradictorio su objetivo porque Trump ha querido crear situaciones impredecibles, agresivas, pero no es muy diferente de lo que vimos en el pasado . En aquella época el mundo era diferente. Pero las tácticas de Reagan, o de Nixon, no son muy distintas. Trump es una versión menos sofisticada, más populachera de un nacionalismo, de una actitud imperialista muchas veces vista. Lo novedoso es el contexto en el que se esta implementando esta política y la falta de objetivos de Estados Unidos. Lo que cambia es el estilo comunicativo de Trump. En términos de unilateralismo como finalidad, también lo vimos en la renegociación del NAFTA o el acuerdo sobre Irán , Oriente Medio, o al salir de la UNESCO.

La relación Estados Unidos – China

La pandemia del covid 19 en términos económicos tuvo un gran triunfo para China. Es la única potencia mundial que crecerá este año. ¿Podemos considerar que la paridad geopolítica entre China y Estados Unidos ya es una realidad?

Creo que no. Y te lo dice un atlantista old fashion que se fuerza a vivir la realidad. China está creciendo mucho, y cambiando,  pero todavía le queda recorrido por hacer. Incluso las fuerzas armadas, China se está moviendo a su estilo, manteniendo un low profile pero está ya en el Yibuti, Sri Lanka, Cuerno de África, ya posee varias infraestructuras portuarias en el Mediterráneo. Aunque la diplomacia china es milenaria, y hay que aprender mucho de ellos, – todavía le falta en términos de hard power- uso de la fuerza, en términos económicos, el yuan- no es divisa de referencia. La tasa de consumo interna china, aún no ha alcanzado su fase de maduración. El aspecto principal de la debilidad china es en términos de soft power, cultura, deportes, etc. Pero tiene un efecto boomerang, y es que se ha despertado el lado menos amigable de China, Occidente la ve con ojos más dudosos y menos naíf.

China ha crecido exponencialmente en su gasto militar, pero sigue gastando la mitad que EEUU. Van despacio pero llegan. Por lo tanto no se puede hablar de momento de paridad, en unos 5-7 años tal vez. Pero aún tiene unos déficit estructurales. Una sociedad nacionalista, con dos chinas, la de los expats y la de los chinos. Le falta mucho dinamismo, China aún tiene que cambiar más y reformarse .

¿Con una posible victoria de Joe Biden podemos ver un mayor acercamiento político y comercial entre Estados Unidos y sus aliados europeos de la OTAN?

Seguramente en términos comunicativos pero ahora es imposible. En términos políticos o sea de “public diplomacy” yo creo que si puede mejorar. Las elites norteamericanas más ilustradas quieren volver a un nuevo atlantismo. Ese nuevo atlantismo no será lo mismo que vimos en las últimas décadas. Ya Obama tuvo críticas muy fuertes contra Angela Merkel en el momento de la crisis griega y de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España). Obama y Merkel se han enfrentado muchas veces. Si Biden gana creo que habrá una mayor voluntad y capacidad para oír a Europa. Pero la política de fondo no va a cambiar mucho. Puede mejorar la comunicación, las relaciones, pero Estados Unidos continuará a mirar hacia Asia, y Europa tendrá que hacer algo para coger su propio futuro.

Joe Biden

¿Podemos considerar a Donald Trump como el gran “producto político” creado por el Tea Party Movement?

Sí y no. Los fenómenos políticos en la mayor parte de los casos son de multicasualidad. Al principio yo diría que no. El Tea Party Movement en las décadas pasadas era otra cosa. Por ejemplo se presentaron a las elecciones primarias del Partido Republicano contra Trump. El Tea Party Movement no tiene el cariz autoritario de Trump. Trump es un caleidoscopio de muchas cosas. Y los grupos que lo sustentan son muchos y diferentes entre si. Tenemos los evangélicos, Tea Party Movement, parte de los republicanos tradicionales.

Tea Party Movement fue el primero en ir en contra de lo políticamente correcto, que ha ayudado a producir a Trump. Trump es como un pulpo cuyos tentáculos tienen profundas raíces en la sociedad de los Estados Unidos. El Tea Party Movement ha ayudado a crear en su sociedad el rechazo del establisment, del status quo

También proliferan los movimientos racistas y los partidos de extrema derecha en Europa. Algunos están presentes en gobiernos nacionales. ¿Todavía hay margen de crecimiento, como Vox en España o La Lega en Italia?

Desafortunadamanete sí. Parece que viviemos un punto de inflexión tanto en Italia como en España. No en Francia, tal vez en Alemania. Espero equivocarme pero creo que tenemos por delante una temporada política muy dura que son los efectos sociales, culturales, ideológicos y políticos de la pandemia. El porvenir no está escrito tenemos que evitar posturas deterministas pero si en Europa los fondos de recuperación para la economía- creará un disparará de la deuda publica. Si esto no se utiliza de manera eficaz con un cambio de paradigma económico y social importante- Ya en el mundo anglosajón es evidente-  por malos que sean los debates en Estados Unidos, el giro a la izquierda , la derecha social… estamos viendo el futuro. Si no tenemos un cambio de mentalidad, y de ayuda a los servicios y al las actividades, ahí se esconde un racimo de crisis para una nueva oleada de la ultra derecha en Europa. En Italia la Liga está perdiendo consenso electoral, pero es un voto que se redistribuye dentro del perímetro de la derecha. Vivimos en sociedades polarizadas. Para evitar que la polaridad suba aun más hace falta un discurso de sentido común, hacia el futuro, de liderazgo político y de capacidad de gestionar el dinero .

En España, el permanente enfrentamiento entre el PSOE y el PP en tiempos de gran sensibilidad política y social, ¿no es un fuerte argumento para el crecimiento de los partidos más extremistas?

Sí, y es tanto una causa como una consecuencia. Lo que hizo Pablo Casado yo creo que tuvo sentido, pero va a tener consecuencias porque el PP necesita a Vox, pero sí, creo que la crispación, el crecimiento del enfrentamiento se da muchas veces en la historia. Y puede dar una razón al espectro político. El abc del populismo. Hace falta entendimientos al menos en los grandes temas de estado. Después es bueno que derecha e izquierda no gobiernen juntos, es muy saludable para la democracia, al igual que ha pasado en Portugal que ha evitado la gran coalición estilo Alemania. Pero hay temas política exterior, diplomacia, defensa, infraestructuras,…es donde tiene que haber un gran entendimiento en las grandes fuerzas del país.

Los movimientos sociales

Una mezcla muy inquietante es la de política y fútbol. Podemos recordar a Silvio Berlusconi. Pero en Portugal, el resurgimiento de la extrema derecha racista fue el resultado de un “producto televisivo”. André Ventura, comentarista de fútbol, apasionado del Benfica, el mayor club de fútbol portugués. ¿Puede la pasión por el fútbol y la política dañar la democracia?

Me encanta este tema…la respuesta es no. El futbol es una consecuencia, la politización del futbol, ahora en términos de polarización. Lo que hizo Berlusconi fue una revolución copernicana, pero no fue el único. Cuando doy mi clase de hablar de estrategia, política de defensa, hay un dicho “ el futbol es la continuación de la política por otros medios”. Vengo de un país, Italia, donde los hinchas están muy politizados. Pero no sólo, el mundo deportivo, puede ser un instrumento para aglutinar personas y educar personas que sin deporte podrían caer más fácilmente en situaciones mucho más peligrosas. Otro ejemplo: Estados Unidos. Una sociedad que se está polarizando. Hemos visto movimientos como el Black Lives Matter movement, donde también el deporte va tomando partido . La Holanda de Cruyff en los años 70 del siglo pasado, la Naranja Mecánica creo un sentimiento de patriotismo, que pasó de ser una sociedad muy segmentada a una sociedad normal. Otro ejemplo: los Juegos Olímpicos. El futbol es una válvula que nos dice dónde va a la sociedad hoy. Vemos ejemplos, pero no sería tan pesimista en este caso. La retórica, por supuesto, es una retórica de guerra. Pero puede ser una dinámica de socialización, la sociedad de cada país reacciona con sus anticuerpos a una radicalización del discurso deportivo. Y otro ejemplo: Portugal como ganó la última Eurocopa, quien marcó el gol (Eder). Pero la selección alemana de futbol, una Alemania totalmente diferente a unas décadas atrás,  refleja el cambio social y demográfico de un país. En Italia hay un multiculturalismo inevitable  del deporte y es algo muy bueno. Pero es la sociedad es la que tiene que activarse. Aunque el futbol ¡es una guerra de toda la vida!

¿Cuál es la responsabilidad de la sociedad civil y el movimiento asociativo ante los fenómenos que contaminan la política y amenazan la democracia?

Es fundamental, porque los movimientos sociales y asociativos van y vienen como mareas. Las encuestas dicen que los jóvenes, veinteañeros, tienen poca propensión a afiliarse a un partido político pero no significa que no les interese la política. Participan muchísimo ya sea por el deporte, por los derechos sociales, por sensibilidad política. Si hoy hacemos una ecuación, el “keyword” con el que definiría los años 2010-2020 es el populismo. ¿Cómo se sale del populismo? Es la lesión de un sistema democrático de participación adulta en la vida política… Cuando hay una lesión hay que descansar, curarse, ir al médico, una recuperación física. En una democracia es difícil: se precisa de una participación activa a varios niveles de todas las generaciones.

Hemos visto el movimiento de Greta Thundberg, hay un sentimiento. En Estados Unidos lo vemos también tanto en la derecha como en la izquierda. Tienen un objetivo para ser eficaz y no para ser destructivo. La pregunta a cómo salir de aquí lo mejor es juntos. Hay luchas personales, juegos de poder que siempre han existido, pero el objetivo es como imaginar el futuro. Es lo que explica la razón de las nuevas generaciones.  Tenemos que volver, si se puede, a dibujar un futuro. El problema es que no hay dinero. En Italia, el movimiento de las Sardinas, fenómeno intergeneracional. De querer un futuro mejor tanto la derecha como la izquierda. Prácticas asociativas, no solo la televisión y Netflix, sino volver a una dimensión más comunitaria. Cruzo los dedos, por un renacimiento de nuestras sociedades.  La peste negra en el siglo XIV se cargó un tercio de la población europea, fue al borde del colapso. Pero de ahí nació Petrarca, El Renacimiento, de Italia, y de ahí para Europa. Cada crisis conlleva los mecanismos para desarrollar y mejorar. Crear un sentido común, un civismo.

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