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LAS PELÍCULAS ESPAÑOLAS MIRAN A PORTUGAL

Un caso curioso es el de aquellas películas españolas en las que Portugal está presente en el propio título, no así tanto en la trama o en el proceso de creación fílmico. Hablamos de la muy entrañable “Suspiros de España (y Portugal)” (José Luís García Sánchez, 1994), donde, a pesar de lo que pueda parecer, Portugal se limita solamente a representar, muy al final, la posible nueva vida para los dos monjes que durante toda la película han recorrido la España profunda con la esperanza de recibir una herencia que nunca llega. Más concretamente, en “Lisboa” (Antonio Hernández, 1999), otra road movie, o película de carretera, la ciudad es el destino anhelado por el personaje interpretado por, otra vez, Carmen Maura, y a lo largo del cual engatusa a João, portugués intepretado por… el catalán Sergi López. Para más inri, la película es una coproducción entre España y Argentina. En definitiva, buenas películas sobre Portugal… pero sin Portugal.

En 2007 llegó el que junto a Luis Buñuel, Luis García Berlanga y Pedro Almodóvar cierra el cuarteto de oro de cineastas españoles, Carlos Saura, para presentarnos con el documental “Fados” (2007), su particular y sentida declaración de amor a este género musical único. Por él desfilaban, entre otros, artistas de la talla de Mariza o Carlos do Carmo mientras se recordaba a la ya desaparecida Rainha do Fado Amália Rodrigues. La reconciliación ibérica quedaba sellada en el cine.

Como punto final a este repaso general de conexiones cinematográficas recientes entre España y Portugal cabe destacar un curioso paralelismo. Ambos países han retratado sus respectivos pasados de inmigración obrera en los barrios más exlusivos de París y en ambos casos se trata de películas con idéntico tono: comedias muy blancas, en las que el conflicto cultural queda en el trasfondo de la historia porque prima ante todo un final reconciliador, amable y un poco paternalista. Hablamos de “Las chicas de la 6ª planta” (Les femmes du 6e étage, Philippe Le Guay, 2010) en el caso español, y de “La jaula dorada” (La cage dorée, Ruben Alves, 2013) en el caso portugués, alcanzando las dos enorme éxito de taquilla en Francia. El conflicto cultural entre portugueses y españoles no ha inspirado, de momento, ningún fenómeno comparable.

Jon Arozamena es especialista en relaciones internacionales y colaborador de radio.

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