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Palestina quiere contribuir para el desarrollo del mundo

Palestina quiere ser parte del desarrollo del mundo

A pesar de la ocupación israelí y de los efectos de la pandemia, Palestina quiere formar parte del desarrollo del Mundo. Esta es la convicción del Embajador Musa Amer Odeh, Embajador de Palestina en España.

El Embajador Musa Amer Odeh ha expresado su orgullo por Palestina tener la segunda tasa de alfabetización más alta del mundo. Considera que es un logro de todo el pueblo palestino que ha elegido la educación como arma de supervivencia y persistencia.

España fue el primer y único país que apoyó y acogió la Conferencia Internacional de Paz en 1991. Y por esa razón Palestina reta a que España acuda a la Secretaría General de las Naciones Unidas y esté dispuesta a acoger una conferencia internacional de paz, junto con el Secretario General de las Naciones Unidas en España.

Su Excelentísimo Señor Embajador, fue embajador de Palestina en Brasil y, desde 2005 es embajador de Palestina aquí en España. ¿Ha notado una diferencia significativa entre ambos países en el ámbito de la diplomacia?

Hay un elemento que todos los países tienen en común. En lo que nos respecta, en Brasil residen quince millones de personas de origen árabe. Es un país que ocupa gran parte del continente; un país amplio y con gente buena.

Agradezco el apoyo que recibí por parte de Brasil y del Gobierno central brasileño, o de los gobiernos estatales brasileños. Durante mi estancia en el país, tuve el placer de organizar y participar en la primera cumbre árabe-sudamericana. Allí ejercí como decano de los embajadores árabes. Esta cumbre tuvo lugar en mayo de 2005 y a ella asistieron los jefes de Estado de los países árabes, entre ellos nuestro presidente, por supuesto.

Con ello logramos consolidar las relaciones árabes con Brasil, país con el que mantenemos amistad.

También compartimos un vínculo con España. Existe una relación común de influencia cultural hispana y portuguesa en Brasil y América Latina. Y creo que del mismo modo hay una conexión entre todos los países de América Latina y España.

Y también con Portugal, por supuesto, considerando que España y Portugal son la puerta de entrada a Latinoamérica.

Además, España tiene vestigios de la cultura árabe, ya que los árabes vivieron en territorio español y en territorio portugués durante ocho siglos. Por ese motivo, España presta un gran apoyo a Palestina en esta cuestión principal del mundo árabe. Se trata una política de Estado y no de una gubernamental.

He podido observar que, en España, tanto los gobiernos de derechas como los de izquierdas apoyan a Palestina. Estamos muy agradecidos por la ayuda que nos ha prestado España y por su apoyo a la noble causa de nuestro pueblo. Queremos recibir el voto por parte de las Naciones Unidas y sabemos que, por encima de todo, podemos contar con España siempre que lo necesitemos.

Asimismo, España ha adoptado varios proyectos en Palestina a lo largo de todos sus gobiernos.

Siento un profundo afecto por todos aquellos países en los que he servido, países que me han hecho conectar con cada uno ellos. Por eso, mantengo una relación muy estrecha con el pueblo español y también con el pueblo portugués.

Igualmente, he trabajado como embajador en Filipinas. Mantengo una buena relación con su gente. Son habitantes de un país que se ha visto influenciado por la cultura española, ya que fue territorio español durante cuatrocientos años. Lo mismo sucede con Nicaragua. Anteriormente, fui embajador en Nicaragua y es un país que también fue colonia española.

Todos los países de Sudamérica se vieron influenciados por la cultura española y portuguesa .

Cuando vine a España, me sentí  extraño y también cuando viajé a Filipinas (país que no conocía). Sin embargo, debo admitir que hicieron un gran trabajo para conseguir todos sus objetivos con respecto a Palestina y los árabes.

¿Cómo cree que ha afectado la pandemia de la COVID-19 a la economía de los países árabes y cómo cree que ha afectado al pueblo palestino, especialmente conociendo las condiciones por las que atraviesa?

Palestina se enfrenta a la pandemia del coronavirus y, al mismo tiempo, al conflicto de la ocupación israelí. Por lo tanto, tiene una doble carga. A esta firme ocupación se le han añadido las medidas del Estado para combatir la COVID-19, lo que nos ha exigido tomar el doble de precauciones.

Con esta ocupación han tratado de aprovechar toda oportunidad para imponer su poder sobre nosotros, los palestinos. Todo en un país que es nuestra tierra…Por esa razón, es evidente que hemos sufrido y estamos sufriendo más que todos los  demás países.

Al estar bajo ocupación, Palestina no posee una economía fuerte y, para que eso cambie, debe de ser liberada.

Debido a la ocupación, ni el puerto ni el aeropuerto de Palestina están abiertos. Palestina solía tener un aeropuerto mucho antes que todo el resto de países de la región, pero, lamentablemente, ahora somos nosotros los que nos trasladamos de Palestina a Jordania y de Jordania al resto del mundo.

Si un comerciante quiere importar mercancías de España a Palestina, por culpa de la ocupación el palestino no va a recibir dicha mercancía en el aeropuerto hasta dentro de un mes, mes y medio o dos meses. Sin embargo, si hay un mediador israelí, la mercancía llegará en tan solo una semana.

La ocupación israelí no permite una economía independiente en Palestina. Trabajamos duro, con el fin de evitar depender de la ayuda extranjera. No obstante, mientras estemos bajo ocupación, seguiremos necesitando ayuda. Gracias a todos esos países y pueblos que nos han ayudado Palestina sigue en pie.

España es uno de los países que invirtieron en el mundo árabe.

¿Cree que este es un buen país para que los árabes inviertan?

Totalmente. Creo que España es un buen lugar para que los países árabes inviertan y viceversa, se podrán hacer grandes inversiones en los países árabes.

Una inversión es una garantía del capital que posee una nación. Pienso que se han proporcionado garantías de suma importancia por parte de los países árabes a España y viceversa, ambas de manera recíproca.

Palestina

¿Cuál es su función como decano de los embajadores árabes?

En primer lugar y, ante todo, el decano de los embajadores es el embajador de su país. Además, el puesto de decano tiene relación con la antigüedad. Es decir, el ser el de mayor antigüedad en el puesto me convierte en decano. Como tal, esto implica tener responsabilidades para conseguir una acción árabe conjunta con España. Nosotros trabajamos en actividades económicas, turísticas y culturales, y también como colectivo árabe.

España es un lugar productivo para el trabajo árabe. Existe un legado cultural común entre los españoles, los portugueses y los árabes, lo que hace que haya miles de palabras árabes en el español y el portugués (ambos de origen árabe). Así pues, el legado cultural nos ayuda.

Como colectivo árabe que tiene relación con el resto del mundo árabe, estamos muy agradecidos por el apoyo que recibimos de España.

¿Qué se espera que haga el presidente estadounidense Joe Biden, especialmente en Palestina?

Hemos sufrido durante cuatro años el Gobierno de Trump, que, desde el principio, trató de acabar con la causa palestina. Por supuesto que lo rechazamos de inmediato. Todo el mundo ve al nuevo presidente como un nuevo líder.

Para lograr restablecer una política estadounidense tradicional y que vuelva a haber una resolución entre ambos países, es necesario que se reestablezca una relación entre Estados Unidos y las organizaciones internacionales (aquellas relaciones que Trump rompió).

 Un país tan importante como Estados Unido debe estar presente en la Organización de las Naciones Unidas.

Y en lo que respecta a la relación del presidente Biden con los árabes, el tema principal que nos concierne es el problema de Palestina. Por ese motivo, se requiere de nuevo una posición equilibrada, basada en el derecho internacional y en las resoluciones de las Naciones Unidas.

 La política de Trump era trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén. En el Congreso de 1990, se emitió una resolución a nuestro favor, pero la embajada no fue trasladada a Palestina. Cada presidente se pronunció, usando sus poderes, a favor de Estados Unidos.

Trump no siguió esta resolución, sino que actuó como mediador para el Estado de ocupación israelí en Palestina y procuró evitar que algunos países árabes e islámicos establecieran relaciones entre sí.

Así, se infringió el pacto a favor de la Iniciativa de Paz Árabe, establecido entre los países árabes e islámicos, la Unión Europea, las Naciones Unidas y el mundo entero.

En esta Iniciativa de Paz Árabe se decretó que, en el caso de que Israel pusiera fin a la ocupación de las tierras árabes de Palestina, Siria y Líbano, los países árabes podrían normalizar su relación con Israel.

Trump mantuvo relaciones con los países árabes. Aprovechó el poder que goza Estados Unidos para hacer que algo se lleve a cabo y normalizar el asunto. Es decir, infringió la Iniciativa de Paz Árabe que estipulaba acabar con la ocupación en Palestina.

Biden tiene grandes responsabilidades y sabemos que tiene prioridades con cuestiones internas, como la COVID-19. Por el contrario, Trump no se ocupó de confrontar el virus, ni hizo nada por evitar el millón de víctimas por COVID en Estados Unidos. En ese respecto, creo que están tratando de solucionarlo.

Cuando Trump reconoció a Jerusalén como la capital de la Potencia ocupante, nuestro presidente acudió al Congreso por la Paz. En el Congreso, 14 de los 15 miembros votaron a favor de Palestina. Pero resulta que Estados Unidos tiene derecho a veto. Por lo tanto, no participó. Dentro del Consejo, nuestro presidente propuso una iniciativa de paz entre Palestina e Israel. No somos vengativos, buscamos la paz. Pero la paz tiene un origen y su origen tiene una base previa.

¿Cuál es la clave para lograr el proceso de paz entre palestinos e israelíes?

La clave versa en el derecho internacional y en las resoluciones de las Naciones Unidas. Por ese motivo, nuestro presidente sugirió realizar una conferencia de paz internacional. Los palestinos ya no quieren a Estados Unidos como país mediador porque, bajo el Gobierno de Trump, dejó de serlo. Por eso, queremos una conferencia internacional por la paz, en la cual Estados Unidos pueda participar si así lo desea, pero que no lo haga solo. Podrían unírsele países como Rusia, (la Unión Europea), China, etc.

“Aquí va nuestro mensaje al mundo: no vamos a permitir que se nos excluya. Somos un pueblo creativo, por lo que contribuiremos al bienestar y al desarrollo de la humanidad”

Musa Amer Odeh, Embajador de Palestina en España

¿La Organización de las Naciones Unidas fue mediadora de paz en Oriente Medio durante el Gobierno de Trump?

Por supuesto. Naciones Unidas rechazó la propuesta de Trump, ya que infringía el derecho internacional y sus resoluciones. Según dichas resoluciones del Consejo de Paz, se exige que quienes tengan embajadas en Jerusalén las traigan de vuelta a Tel Aviv. Trump hizo todo lo contrario. Presionó a algunos países para que lo incumplieran y no tuvo éxito, excepto con Guatemala, que trasladó su embajada de Tel Aviv a Jerusalén.

Sin embargo, hay países como la República Checa, que quieren abrir una sede con ventajas diplomáticas.

Estamos funcionando bajo presión. Netanyahu, el primer ministro de Israel, posee la vacuna contra la COVID-19 y quiere usar dicha vacuna como intercambio: él se la proporciona a los países pobres que no la tienen y, a cambio, ellos deben trasladar su embajada a Jerusalén.

Queremos que el proceso de paz sea una referencia al derecho internacional y a las resoluciones de las Naciones Unidas, mediante una conferencia internacional por la paz. No queremos que se realice únicamente en Estados Unidos.

Desde aquí hacemos un llamamiento a España. España fue el primer y único país que nos apoyó y acogió la Conferencia Internacional de Paz en 1991. Actualmente, nos reunimos con el Gobierno español y, desde aquí, les pedimos que se pongan en contacto con el Secretario General de las Naciones Unidas. En cualquier proceso de paz, siempre exhortamos los principios que hubo en la Conferencia de Madrid. Por esa razón, esperamos que España acuda a la Secretaría General de las Naciones Unidas y esté dispuesta a acoger una conferencia internacional de paz, junto con el Secretario General de las Naciones Unidas en España. En la Conferencia de 1991, se decidió que España sería el país que auspiciara el proceso de paz entre los palestinos y los israelíes.

La educación es la base del desarrollo de las sociedades en todos los países. ¿Cómo funciona el sistema palestino en ese sentido?

Cuando perdimos todo en 1948, fueron nuestros padres y abuelos quienes buscaron un arma para sobrevivir. Así fue como descubrieron que una buena educación es la mejor arma.

De ese modo, los palestinos implantamos la costumbre de enviar a nuestros hijos a escuelas y universidades, con la esperanza de que dejaran atrás tan difícil situación y vivieran en mejores condiciones.

Como consecuencia, puedo decir que Palestina tiene la tasa de alfabetización más alta de toda la región y una de las más altas  en todo el mundo, incluso a pesar de las condiciones tan difíciles por las que atraviesa el pueblo palestino. Encontramos familias de refugiados de siete, ocho o nueve personas viviendo en tan solo una o dos habitaciones.

Y, sin embargo, seguimos teniendo la tasa de alfabetización más alta de la región y una de las más altas del mundo.

Les presentamos a nuestros hermanos árabes, que viven situaciones complicadas y les hemos dado una buena educación.  A principios de la década de 1930, se realizaron misiones educativas a algunos países del Golfo y nosotros fuimos los que les pagamos sus salarios, mucho antes de todo el boom del petróleo y del gas.

Por lo tanto, la educación es excelente en Palestina. Ahora el país incluye Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza, con un total de 6000 km². Además, contamos con más de treinta y cinco instituciones colectivas.

Cuando nosotros iniciamos nuestra revolución en la década de 1970, los países aliados nos preguntaron cómo podían ayudarnos. Les pedimos becas y, gracias a ellas, fuimos capaces de dar un giro a la división de clases en la sociedad palestina. Antes, solo las familias pudientes podían optar a estudiar medicina o ingeniería. Al introducir miles de becas, pudimos dar una oportunidad a las familias menos pudientes, a los hijos de esos mártires que viven una situación complicada.  De ese modo, erradicamos la división de clases en Palestina.

Ahora la educación de calidad no es un lujo exclusivo de ricos. Las personas menos pudientes consiguieron llegar a ser médicos e ingenieros muy cualificados. Nos sentimos muy orgullosos de haber conseguido ese cambio, pese a la miseria y las dificultades por las que ha pasado el pueblo palestino desde 1948.

La mitad de la población palestina eran inmigrantes y, al menos que hayas estudiado ingeniería o medicina, no hay hogar para ti.

Palestina goza de una tasa muy alta de alfabetismo y esto es así gracias a las creencias que tenían nuestros padres y nuestros abuelos. La educación es nuestra arma de supervivencia. Nosotros carecemos de armas nucleares o de misiles como Israel. Nosotros nos esforzamos a base de nuestro conocimiento y nuestra cultura. Incluso alzábamos bandera blanca antes de la ocupación.

Durante la Intifada, Israel cerró nuestras universidades e impidió que los estudiantes acudieran a ellas. Los estudiantes caminaban por las montañas para llegar a sus respectivas escuelas. Los profesores solían dar sus clases en la calle, para no perder el año escolar.

Los soldados israelíes les perseguían y les impedían recibir una educación, porque no querían ni quieren una generación concienciada que les plante cara.

Ellos quieren una generación cuya cultura sea limitada, pero, en ese aspecto, hemos vencido nosotros.

Y esto ha sido principalmente gracias a quienes nos apoyaron y nos ayudaron a preservar la educación, a pesar de todas las dificultades por las que hemos atravesado.

Y vuelvo a repetir: representamos un modelo de creatividad en el ámbito educativo y cultural. Hace cuatro años, se condecoró al mejor profesor palestino. La creatividad es una forma de aportar y de transmitir un mensaje a los alumnos.

Estamos orgullosos de tener la tasa de alfabetización más alta del mundo. Solo Finlandia nos precede en el ámbito educativo. Esto se considera un logro para nuestros padres y antepasados, aquellos que eligieron la educación como arma de supervivencia y persistencia.

Su Excelencia, nos gustaría hacerle una última pregunta. ¿Cree que algún día Palestina será liberada?

Por supuesto. A lo largo de la historia, hemos vivido bajo catorce ocupaciones. Palestina ha sido blanco de ocupación en repetidas ocasiones y todas ellas acabaron. Después de todo, Palestina permanece en pie. Aunque la ocupación israelí es más compleja, confiamos en que no va a ser una excepción y que acabará terminando.

Y la supervivencia es para las personas firmes que no aceptaron marcharse, para las personas que creen en la justicia y actúan por una buena causa.

Nosotros llevamos el mensaje de Jesucristo, mensajero de amor y paz, que, desde nuestro país, envió su mensaje al resto del mundo.

Nosotros, el pueblo palestino, somos fieles a este mensaje. Actuemos con rectitud.

Nosotros nunca hemos tenido ningún problema con la religión. En nuestro país hubo judíos, cristianos y musulmanes. No tuvimos ningún problema porque en nuestra cultura hay coexistencia religiosa. El verdadero problema reside en la ocupación y no porque sean judíos. Respetamos el judaísmo, pero no aceptamos la ocupación.

Aunque nuestros ocupantes fueran musulmanes o cristianos, estaríamos igualmente en contra de la ocupación.

La religión debe ser respetada, ya sea el judaísmo, el cristianismo o el islam.

Pero, por supuesto que no nos rendiremos ante la ocupación y resistiremos hasta que se haya acabado, para que nuestro pueblo pueda vivir libremente, como el resto de pueblos del mundo.

Tenemos derecho a vivir una vida normal. Nuestra gente está cansada y, habiendo alcanzado este nivel de educación, tenemos derecho a vivir una vida normal. Y estamos lejos de vivir una vida normal. Recorrer el camino desde la casa de mi familia a Jerusalén normalmente nos llevaría unos cuarenta y cinco minutos. Ahora mismo, tengo prohibido ir a Jerusalén y no puedo ver a mis dos hermanos que viven allí. En cuanto me lo permitan, recorrer el mismo camino me llevará dos o tres horas. Esta no es una vida normal.

Actualmente, la ocupación utiliza nuevos métodos de opresión hacia los palestinos, para obligarlos a irse. Pero no nos iremos.

Los colonos llegan al territorio amparados por el ejército israelí y declaran que este territorio debería ser nuestro. Una tierra que impide que sus dueños entren.

Los israelíes construyeron un muro de tres metros de altura y, detrás de ese muro, hay escuelas, hospitales y más tierras. Aquellos que viven detrás del muro están esperando a que los soldados de ocupación lo abran. Es una situación anormal.

En Palestina hemos plantado muchos olivos, árboles benditos de la época de Jesucristo. Los científicos japoneses estimaron que algunos de ellos tenían unos cinco mil quinientos años.

En la zona de Belén, los israelíes cortan, queman o arrancan estos árboles. Quieren que nos vayamos, pero no nos iremos. Este país es nuestro hogar. Si nos dieran a elegir entre el cielo y Palestina, por supuesto que elegiríamos Palestina. Nosotros estamos en contra de la política de asentamientos y no reemplazaremos Palestina por ningún otro lugar del mundo. Por ese mismo motivo, insistimos en quedarnos en nuestro país, pues aún tenemos derecho a tener libertad. Queremos contribuir al bienestar de toda la humanidad.

Como ya he dicho, nuestro pueblo transmite el mensaje de paz y amor de Jesucristo. Queremos difundir los nobles valores que el Nazareno palestino trasladó de nuestro país al resto de la humanidad.

Ahora, el amor y la paz prevalecen en el resto del mundo, pero, desafortunadamente, no en Palestina. Queremos garantizar que Palestina goce de paz y de nobles ideales. Confiamos en que la ocupación acabará y que el pueblo palestino será liberado, para así poder contribuir al desarrollo de la humanidad.

Aquí va nuestro mensaje al mundo: no vamos a permitir que se nos excluya. Somos un pueblo creativo, por lo que contribuiremos al bienestar y al desarrollo de la humanidad.

Traducción del árabe al español por Clara Gallego Gómez

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