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Inteligencia Emocional: Dónde convergen la razón y la emoción

Es bien conocido que las emociones forman parte de la naturaleza humana y son el motor que ha impulsado las grandes pasiones, las artes e incluso las guerras. La inteligencia por su parte, estaba tradicionalmente asociada a la parte más racional de los individuos, a la ciencia deductiva y a la investigación. Sin embargo, a finales del siglo XX, el término inteligencia emocional comenzó a utilizarse cuando Salovey y Mayer la definieron como la capacidad que tenemos los seres humanos para identificar y controlar las emociones que experimentamos con el fin de decidir en qué manera afectan o influyen en nuestras relaciones interpersonales y en nuestro entorno.

A partir de entonces, y gracias a la publicación del libro Inteligencia Emocional de Daniel Goleman en 1995, el término se popularizó y dio pie a gran parte del estudio y desarrollo de la psicología moderna centrándose en cinco áreas fundamentales: la comprensión del autoconocimiento emocional, el reconocimiento de las emociones ajenas, el control emocional, la automotivación y la habilidad para entablar relaciones interpersonales.

Hoy en día, la inteligencia emocional se ha convertido en una herramienta fundamental para muchas empresas, colegios e instituciones donde las relaciones interpersonales juegan un papel destacado en el día a día y, ciertamente, la medicina no es la excepción.

Esto se debe a que la relación médico – paciente no se basa solo en la transmisión del mensaje por parte del especialista y la escucha pasiva por parte del enfermo; debe procurarse en todo momento un diálogo basado en la comprensión y el respeto hacia los sentimientos o emociones que el paciente experimenta en ese momento, a fin de poder exponer con claridad y en palabras sencillas el mensaje que el médico intenta transmitir, es decir, debe actuarse con empatía.

La identificación y comprensión de las emociones que experimenta un paciente, y la posterior empatía del médico, no solamente contribuyen a disminuir la sensación de angustia o amenaza al recibir un diagnóstico, particularmente si el pronóstico es poco alentador,  sino que contribuye a propiciar el cumplimiento de las indicaciones médicas, a comprender con claridad los pasos a seguir en el tratamiento y las complicaciones que pueden derivarse del mismo. En el caso de enfermedades incurables, terminales, o que implican un cambio total en el estilo de vida de una persona y de su entorno más cercano, la empatía y la utilización de técnicas de inteligencia emocional son aún más necesarias.

Para el médico, el autocontrol de sus emociones y sus habilidades comunicativas influyen de manera directa tanto en el éxito de su relación con el paciente como en la calidad de su desempeño, como lo señala el estudio de Tamblyn et. al. de 2007 y más recientemente el de Coskun et.al. de 2018. En ambos estudios se explica que el personal sanitario que practica la inteligencia emocional tiene mejores resultados cualitativos en su práctica y menos probabilidades de entablar una relación conflictiva con sus pacientes.

De igual manera, para el personal médico, la capacidad de autogestionar sus propias emociones contribuye de manera efectiva a reducir el síndrome de Burn-Out, provocado por un elevado nivel de cortisol causado por situaciones de stress o frustración que hoy más que nunca se hacen presentes debido a la pandemia en la que nos hemos visto inmersos desde hace más de un año.

El aprendizaje y la puesta en práctica de herramientas de inteligencia emocional aplicadas a la medicina dan pie a la formación de una bella sinergia entre ciencia y emoción y, en última instancia, constituye un avance importante hacia la humanización de la salud.

Mtra. Claudia Balseca, Miembro de la Red Global MX Capítulo España y colaboradora del Grupo de Investigación eVIDA de la Universidad de Deusto

Dr. David Rodrigo Carbonero, Profesor Asociado, Facultad de Medicina, Universidad del País Vasco

Tamblyn R et al. Physician scores on a national clinical skills examination as predictors of complaints to medical regulatory authorities. JAMA 2007; 298(9):993-1001

Coskun, et.al. Emotional intelligence and leadership traits among family physicians. Postgrad Med. 2018 Sep; 130(7): 644-649 doi: 10.1080/00325481.2018.1515563.

Goleman, Daniel. La inteligencia emocional . México: Vergara Editor S.A.;1997.

Mayer J, Salovey P. The Intelligence of emotional intelligence. Intelligence 1993; 17(4):433-442.

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