Press "Enter" to skip to content
Artículo de opinión de Eva Mateo Asolas, responsable de comunicación de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Ciencia, la Educación y la Cultura

Organización de Estados Iberoamericanos: La Cooperación que Realmente Sucede

Una educación en Iberoamérica más inclusiva, digital, basada en competencias y en los derechos humanos, con especial foco en la primera infancia. Una educación superior donde la movilidad académica, la investigación y la transferencia científica del conocimiento sean las claves. Una cultura que fomente las industrias culturales cuando precisamente celebramos el Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo. Una cultura que, además, proteja su patrimonio y la propiedad intelectual de sus creadores. Un sistema que fomente sus lenguas mayoritarias —español y portugués—, junto a los cientos de lenguas originarias en una de las comunidades lingüísticas más grandes del mundo.

Esta no es tan solo la visión, las ideas sobre un papel o palabras que se lleva el viento, sino la hoja de ruta para 2021 y 2022 del primero y principal organismo de cooperación intergubernamental de Iberoamérica: la OEI. Bajo el lema “Hacemos que la cooperación suceda”, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) es, desde 1949, el organismo intergubernamental decano de la cooperación Sur-Sur del espacio iberoamericano. También el de mayor presencia territorial: cuenta con 18 oficinas nacionales que van desde Río Bravo hasta Tierra de Fuego, pasando por la Amazonia o Isla de Pascua, además de su Secretaría General, con sede en Madrid.

Con más de medio millar de convenios activos junto a entidades públicas, universidades, organizaciones de la sociedad civil, empresas y otros organismos internacionales, la OEI representa un caso inédito, una de las mayores redes de cooperación de Iberoamérica, que incluyen convenios de colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), UNESCO o la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), por destacar solo algunos.

Entre los resultados de la organización destacan que la OEI ha contribuido a la drástica reducción del analfabetismo en Iberoamérica, alfabetizando y proporcionando educación básica a cerca de 2,3 millones de jóvenes y adultos, así como formación a más de 100.000 docentes iberoamericanos.

A pesar de todo este bagaje, en innumerables ocasiones los especialistas en Comunicación para el desarrollo solemos expresar los obstáculos con que nos encontramos en la difícil tarea de hacer tangibles los logros de proyectos de cooperación que se cocinan en el largo aliento; porque no responden, por ejemplo, a razones humanitarias, que presuponen acciones de mucha visibilidad mediática. También las dificultades a la hora de comunicar un trabajo que tiene impacto real en la vida de las personas… pero a través de algo aparentemente tan arduo a veces de explicar, como son las políticas públicas. Y, sin embargo, en ocasiones, todo ese trabajo se materializa.

Hace apenas unos días conocíamos que el proyecto Mulheres Inspiradoras (Mujeres Inspiradoras) de Brasil, ha pasado a formar parte de la legislación de la ciudad de Brasilia. Este proyecto educativo pionero surgió en 2014 de la mano de la profesora Gina Vieira Ponte. Su objetivo era promover en el alumnado el interés por la lectura y la escritura, a través del análisis de obras escritas por mujeres para abordar en las aulas temas como la violencia, el racismo, el empoderamiento, la diversidad, la igualdad de género o la representación de la mujer. Los primeros en experimentar esta iniciativa fueron los cinco grupos a los que la profesora daba clase. Un año después se unieron otros dos grupos. En 2016, Gina pidió a sus alumnos que comenzaran a escribir redacciones sobre mujeres que fueran inspiración en su vida. La actividad tuvo tanto éxito que los relatos de los alumnos del Centro de Enseñanza Fundamental 12 de Ceilândia se convirtieron en libros.

Esta forma de aprendizaje, en la que los alumnos son los protagonistas del proceso de aprendizaje, convirtió las clases en una actividad colectiva, de co-creación, y también de educación en valores. Eso es precisamente en lo que se fijó en 2015 el jurado del I Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos Óscar Arnulfo Romero, que organizan la OEI y la Fundación SM. Ese año Mujeres Inspiradoras se alzó con el galardón a la mejor iniciativa de educación en derechos humanos en la categoría iberoamericana. El premio en metálico tenía por objetivo apoyar el proyecto y apoyar su continuación mediante su reinversión en el mismo.

Con su nuevo estatus de política pública, Mujeres Inspiradoras formará parte del currículum escolar del sistema de educación público de la capital brasileña: en planes de lectura y escritura en escuelas y bibliotecas de la ciudad que permitirán a niños y niñas conocer a autoras o personajes femeninos históricos en el país y en el mundo.

Desde esa primera edición, han sido varios los proyectos premiados en la convocatoria que, cada dos años, ambas entidades lanzan a la participación de centros educativos y organizaciones de la sociedad civil (ONG, fundaciones, asociaciones…) de 22 países iberoamericanos (incluidos España y Portugal). La IV edición del Premio de Derechos Humanos tiene abierta su convocatoria para el envío de proyectos hasta el 31 de julio (consultar bases aquí). 

Desde hace 72 años, la OEI trabaja en programas, proyectos e iniciativas de educación, ciencia y cultura como el descrito, diseñándolos, gestionándolos, ejecutándolos con aliados de toda la región. Para que la cooperación realmente suceda. La OEI es pasado, presente y futuro de Iberoamérica, un organismo sin el que muy difícilmente puede entenderse la cooperación de las últimas 7 décadas en la región.

Eva Mateo Asolas

Responsable de Comunicación de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Ciencia, la Educación y la Cultura (OEI)

Be First to Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.