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Tenemos una sola vida y, con todo y su absurdo, claro que vale la pena ser vivida genuinamente, en libertad y con amor

Si la Vida es Absurda, Disfrútala

En su obra “El Mito de Sísifo”, el escritor y pensador francés Albert Camus explora el absurdismo de la vida y nos invita a reflexionar sobre este pensamiento para enfrentar la vida humanamente más libres y conscientes, como no puede ser de otra manera.

La corriente filosófica del absurdismo expone la paradoja del ser humano que, por un lado, se encuentra en constante búsqueda del sentido de la vida y, por otro lado, la total inexistencia de tal sentido.

Precisamente en ese breve preámbulo se engloba una de las más grandes preguntas en la historia de la humanidad a la que continuamos regresando con frecuencia, “¿cuál es el sentido de la vida?” Como su designio es más de carácter individual y filosófico que científico, las interpretaciones son ilimitadas y de acuerdo con la experiencia de cada persona. El sentido que le des a tu vida en total libertad no solo será diferente al de otros, sino que puede cambiar, ya que nada está firmemente escrito.  

Pero, suponiendo que la respuesta a esa gran pregunta sea que la vida es absurda y que no tiene ningún sentido porque el universo es irracional, éste simplemente existe y es indiferente no solo a nuestra existencia, sino a todo. Ante la admisión de esto, ¿entonces qué?

Albert Camus advierte que un error que debemos evitar es pensar que solo porque la vida es absurda y no tiene sentido, no significa que no valga la pena ser vivida. Al contrario, una vida absurda es una gran oportunidad que tenemos de liberarnos y de adherirle el sentido que queramos para vivir en plenitud.

Y es que nuestro entendimiento del mundo y del indescifrable universo se basa exclusivamente en términos antropomórficos, es decir, emerge de nuestra limitada percepción humana. No podemos comprender el universo desde el punto de vista de ningún otro ser viviente.

Para Camus, existen tres maneras de lidiar con el absurdo en la vida: el suicidio, la fe religiosa y la aceptación. Camus rechaza las primeras dos pues las considera escapes irracionales. El primero, el suicidio físico, elimina por completo al individuo que busca un sentido a la vida. Al segundo, la fe religiosa, lo considera suicidio filosófico pues el humano sacrifica su libertad de pensamiento con creencias establecidas por el hombre que desafían la racionalidad. En este apartado Camus enuncia, “no puedo comprender lo que sería una libertad que me fuera dada por un ser superior.” 

La aceptación es entonces la única solución para enfrentar el absurdo, pues nos conduce a la libertad individual. Aceptando que la vida es absurda podemos enfocarnos en vivir con mayor consciencia el momento presente de la única vida que tenemos por vivir. Sobre esto, Camus declara, “Sí, el hombre es su propio fin. Y es su único fin. Si quiere ser algo, es en esta vida.”

Vayamos ahora al mito de Sísifo y su relación al absurdismo en la vida. Recordemos a este personaje mitológico que aparece en “La Odisea” de Homero. Sísifo es castigado por los dioses y condenado a empujar una enorme y pesada piedra hasta lo más alto de una montaña. Pero al llegar a la cima, la piedra rueda hasta el fondo, a donde tendrá que regresar Sísifo nuevamente para volver a comenzar a empujar la piedra cuesta arriba sabiendo que en la cima repetirá su caída. Es una tarea ardua y repetitiva que durará toda la eternidad. Un trabajo inútil, sin esperanza y con una gran tragedia: Sísifo es consciente de su situación.

Una vida absurda es una gran oportunidad que tenemos de liberarnos y de adherirle el sentido que queramos para vivir en plenitud

Ricardo Villarreal

El destino de Sísifo no es menos absurdo del que actualmente viven muchos trabajadores y profesionistas, en donde se ven laborando todos los días en actividades repetitivas y tediosas durante casi toda su vida. Esta vida mecánica pudiera generar en muchos un sentimiento de inutilidad y reflexionar en lo absurdo de la vida.

Pero para Camus, Sísifo es el héroe absurdo porque su destino le pertenece y tiene el poder y la libertad de decidir cómo vivir el proceso de su labor; cada ascenso cargando la piedra puede ser gratificante y cada descenso en soledad es una oportunidad de reflexionar sobre la absurdidad de la vida y su significado. Con ello, Camus nos señala que hay que imaginarse a Sísifo feliz. Y si la felicidad existe y es alcanzable, ésta la encontramos en la vida y en nuestras experiencias.

La clave está en disfrutar el proceso y no enfocarse tanto en las metas, que muchas veces alcanzadas el instante de gozo y satisfacción es brevísimo. Cuando disfrutamos cada momento del proceso, los objetivos se vuelven irrelevantes. Claro, esto tampoco quiere decir que seamos conformistas.

Camus nos invita también a la rebeldía hacia los tradicionalismos que obstaculizan la libertad de hacer las cosas mejor. Si la vida es absurda, no debe ser difícil expresarnos para luchar por una vida más recompensante. Similarmente, Sísifo es un rebelde ejemplar también, pues es un acto de rebeldía disfrutar de algo que en principio es un castigo.

Tenemos una sola vida y, con todo y su absurdidad, claro que vale la pena ser vivida genuinamente, en libertad y con amor.

Ricardo Villarreal, Vicepresidente – Red Global MX Capítulo Portugal y columnista de Raia Diplomática

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