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La Diplomacia Panda

China tiene aproximadamente 1,800 pandas habitando su país en estado salvaje y unos 65 que están prestados a países alrededor del mundo.[1] Sin embargo, muchos de estos animales ya van de regreso al país asiático dado a que su tiempo en el extranjero ha caducado. Existen registros de que la práctica de ofrecer a estos osos como un obsequio diplomático se empezó en la Dinastía Tang, fundada por Li Yuan, desde el año 618. La tradición ha persistido hasta nuestro siglo y es conocida como la “diplomacia panda”. La estrategia ha sido enviar a las criaturas a lugares donde China espera obtener más influencia, cooperación o relaciones más estrechas. Los pandas gigantes son un símbolo del país y tesoro nacional, por lo que ha ayudado a China a promover su imagen a través del uso del poder blando, conocido como la  capacidad de influencia de un Estado a otro por los medios culturales e ideológicos, evitando el uso de la fuerza.

La diplomacia panda empezó en Estados Unidos oficialmente en 1972 tras la visita histórica del presidente Richard Nixon a China. Fue el gobierno de Mao Zedong quien regaló dos pandas a Washington como una conmemoración del restablecimiento de las nuevas relaciones bilaterales después de décadas de un congelamiento diplomático. La popularidad de los osos incrementó exponencialmente,  y en la década de los 80s, China modificó su tradición. Para 1984, en lugar de regalar a los animales, los prestaba con contratos de renta de 10 años en donde los destinarios pagarían hasta $1 millón de dólares al año por un solo panda. El plazo del alquiler se podía extender, y le dio la oportunidad a China a desarrollar “guanxi” en el exterior, un término mandarín para confianza. Sin embargo, los términos y las condiciones respecto los cachorros de panda nacidos en países extranjeros siempre fueron claras ya que los bebes tendrían que ser devueltos al país asiático antes de cumplir cuatro años.

Sin embargo, un panda habitando en un país extranjero revela el fuerte vínculo de ese país con China

Después de años de renovación de contratos, numerosas ciudades en Estados Unidos se han visto forzadas a regresar a los animales a China. El Zoológico de San Diego en California fue el primero en despedirse de sus pandas después de más de 15 años de colaboración. Ahora, el Zoológico de Washington D.C tendrá que enviar los suyos de regreso. El país norteamericano no es el único que está pasando por esta situación ya que otros países como Australia, Reino Unido, y Japón tuvieron que devolver sus pandas, consecuencia de contratos expirados sin posibilidad de renovación. La conclusión de esta cooperación entre China y algunos países occidentales ocurre al mismo tiempo que hay un deterioro en las relaciones de estos países, haciendo visible cambios en la política exterior china. Los puntos de fricción son complejos e incluyen “disputas comerciales e imposición de aranceles, rivalidades en el sector tecnológico, conflictos territoriales en el Mar de China Meridional, acusaciones de espionaje y abusos de derechos humanos contra la población uigur, entre otros.”[2]

El tener pandas es señal de buenos vínculos con China. En el caso de Escocia, al firmar un acuerdo de petróleo en el 2011, le permitió ser hogar de dos osos asiáticos. En el 2019, el Zoológico de Moscú recibió a un par de pandas bajo un contrato de 15 años. Qatar le dio la bienvenida a su primer especie el año pasado. En dado caso que China opte por no enviar más  pandas a Estados Unidos, y que los acuerdos para la cesión de una pareja y sus dos cachorros en Atlanta, Georgia no se renueve, para finales del 2024 el único panda en zoológicos de toda América sería Xin Xin en la Ciudad de México.

Al no vender ni prestar sus tesoros nacionales, China ha utilizado  la diplomacia panda para profundizar las relaciones con otros países. La estrategia nacional continúa reflejando los lazos de amistad y cooperación con distintos gobiernos, pero en los lugares convenientes para el magnate asiático. Lo que es esencial reconocer es que China ya no requiere de ninguna herramienta diplomática, como los pandas, para hacerse presente. Es decir, la posición del país en el concierto internacional esta extremadamente marcada por su economía global, avances tecnológicos y su poder de penetración en casi todas las regiones del mundo. Sin embargo, un panda habitando en un país extranjero revela el fuerte vínculo de ese país con China.

Alide Flores


[1] https://www.aljazeera.com/news/2023/10/3/what-is-panda-diplomacy-and-why-are-the-bears-going-back-to

[2] https://www.bbc.com/mundo/articles/cz5233nm300o

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