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La Importancia de Argelia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Desde el 2023, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) eligió a Argelia para formar parte del Consejo de Seguridad como miembro no permanente. Su posición durará dos años y entro en vigor el primero de enero del 2024. Este acontecimiento marca el cuarto mandato del país como miembro no permanente. De hecho, su última participación en el Consejo de Seguridad fue hace 20 años y el mundo ha cambiado radicalmente desde aquellos años. Por este motivo, la presencia de Argelia es significativa dado a que tiene la oportunidad de afirmar su posición como un actor global y regional más importante.

La influencia de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad está limitada por reglas ya establecidas. Los diez miembros electos, en este caso Argelia, Ecuador, Guyana, Japón, Malta, Mozambique, República de Corea, Sierra Leona, Eslovenia y Suiza, no aportan el mismo peso que los cinco países permanentes (China, Francia, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido), que tienden a estar mejor preparados y equipados para ejercer su papel con fuerza. El aspecto más importante es que los miembros electos no tienen el poder de bloquear decisiones, incluso aquellas que consideran contrarias a sus intereses nacionales, por medio del veto. Sin embargo, los miembros no permanentes si tienen el poder de desarrollar cierta influencia a los miembros permanentes. Por ejemplo, pueden coordinarse para actuar como su propio veto, ya que cualquier resolución requiere nueve votos a favor para ser adoptada.[1] Como consecuencia de que los miembros permanentes han tenido más diferencias entre ellos, sus divisiones sobre asuntos relevantes para su seguridad nacional como el conflicto en Ucrania o Israel, se han acrecentado a otras controversias. Esto impone un reto adicional a los miembros no permanentes   para que destaquen su responsabilidad hacia quienes los eligieron. Es decir, a la mayoría de los estados miembros de la ONU que desempeñan su labor para lograr un texto consensuado.

Desde la elección del presidente Abdelmadjid Tebboune en el 2019, Argelia ha buscado posicionarse como un actor esencial para la región y en el ámbito global

Los miembros no permanentes representan a sus regiones en el consejo y sus opiniones tienen la capacidad de sumar legitimidad a las decisiones o discusiones que afectan a ese electorado. Durante la votación del 2011 respecto la Resolución 1973[2] que permitió la intervención militar el Libia, el apoyo por parte de Líbano, como país árabe, ayudó a aprobar la adaptación del texto. De igual manera, en el 2012 el Consejo debatía acciones en respuesta al conflicto ocurriendo en Siria. Muchos miembros abogaban por la adopción de una propuesta de la Liga Árabe presentada en un borrador por el miembro del Consejo del momento, Marruecos. Se debe recalcar que la resolución fue vetada por Rusia y por China. [3] Actualmente, Argelia ocupa uno de los tres asientos africanos y es el único país que represente a la región árabe, dando a entender que será la voz más importante con el potencial de influir las decisiones de una posible solución en el Medio Oriente.

El papel de Argelia es crucial en estos momentos, aunque estará presionado intensamente para cumplir con los intereses de la región. Como fue mencionado,  los miembros no permanentes tienen la responsabilidad de representar a su región. Sin embargo, esto puede interferir con sus intereses nacionales. Al mismo tiempo, puede dificultar las relaciones de un país con sus aliados regionales o internacionales. Dados estos posibles dilemas entre la representación regional y los intereses nacionales, la futura reputación del país estará bajo la lupa. Desde la elección del presidente Abdelmadjid Tebboune en el 2019, Argelia ha buscado posicionarse como un actor esencial para la región y en el ámbito global.  Acciones como enviar su solicitud para unirse a los BRICS, (aunque no tuvo éxito) y ofreciéndose a ser mediador en diversos conflictos destacan que el país quiere fuertemente lograr mejorar su visibilidad diplomática.  

En cuanto a  el conflicto de Gaza e Israel, el Presidente Tebboune dejo explicitó que su país presionará para que Palestina se convierta en un Estado miembro de la ONU en lugar de su estatus actual de Estado observador y que su compromiso esta con la causa palestina. Este tipo de activismo podrá perjudicar sus relaciones con Estados Unidos, país con quien Argelia ha tenido una relación cordial pero no tan cercana. La adhesión de Argelia al consejo trae oportunidades para mejorar su posición diplomática y reafirmar su estabilidad interna. Sin embargo, Argelia no podrá salvarse de desafíos que pondrán en un estado crítico sus intereses nacionales como una relación solida con Estados Unidos y su papel de representar a la región árabe y africana.

Alide Flores Urich Sass


[1] https://www.scielo.br/j/his/a/h9yywPHN4kJz5ZLsxfsfSSt/

[2] https://www.corteidh.or.cr/tablas/r31468.pdf

[3] https://news.un.org/es/story/2012/02/1234201

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