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Grecia: Un pilar de estabilidad en un entorno de incertidumbre

El sudeste de Europa y el Mediterráneo oriental forman una región de alta importancia estratégica para la paz mundial y la seguridad internacional, ya que constituye históricamente un punto de encuentro de fuerzas mundiales políticas, económicas y culturales y de influencias de tres continentes. Grecia, desde la antigüedad hasta hoy día, desempeña en esta región un papel determinante para que estas fuerzas se conviertan en factores de promoción y materialización de los valores ecuménicos de la paz, la colaboración y el progreso. Grecia, siendo la república parlamentaria más antigua del sudeste de Europa y miembro de la OTAN desde 1952, así como el miembro con más antigüedad de la UE de la región, ejerce políticas que se fundamentan en la defensa de los valores del derecho internacional, de la coexistencia pacífica, de los derechos humanos y de la colaboración en beneficio mutuo, con el bienestar colectivo y la seguridad de los pueblos y los países en el punto de mira. Fiel a estos principios, contribuyó de forma decisiva en la gran ampliación de la UE de 2004, la incorporación de los países vecinos de los Balcanes, sentando al mismo tiempo las bases de la perspectiva europea de los países de los Balcanes Occidentales ya desde 2003 con la Declaración de Tesalónica. Esta perspectiva está intrínsecamente unida al compromiso de estos países con el acervo de la Unión Europea, la protección de los derechos humanos y de las instituciones democráticas, la lucha contra la corrupción y el Estado de derecho. En este marco, Grecia está en posición de ofrecer sus conocimientos especializados a los países vecinos para que estén a la altura de los requisitos europeos.

Grecia constituye al mismo tiempo parte indispensable del Mediterráneo, con cuyos pueblos mantiene históricamente fuertes vínculos. Sus puertos, de importancia estratégica para la autosuficiencia energética y de suministros de Europa, su larga tradición marítima y el hecho de que dispone de la flota comercial más grande en el mundo la incitan a percibir el mar como un puente de comunicación, comercio y colaboración. Sin embargo, los conflictos bélicos en Ucrania y en Medio Oriente, los fenómenos del revisionismo en las relaciones internacionales y el cambio climático son una mezcla peligrosa de factores que socavan la estabilidad internacional y amenazan de manera directa las conquistas de hace décadas. Alimentan la migración de grandes grupos poblacionales, la cual instrumentalizan estados y redes de tráfico ilegal de personas, que menoscaban la libertad de navegación y obstaculizan la cadena de suministro internacional, en una época de graves presiones inflacionistas que degradan el nivel de vida de los trabajadores, en concreto, de la UE. Estos fenómenos adoptan cada vez más dimensiones que exigen la toma de acciones colectivas por parte de la UE, ya que ninguno de sus Estados miembros puede hacerles frente en solitario. Ningún país es por sí solo invulnerable por definición y la respuesta no puede ser otra que la de una solidaridad real y la unidad de acción, especialmente de los socios europeos.

Son muchos los que creen que la UE atraviesa una grave crisis y ponen en entredicho su capacidad de tomar acciones decisivas para intervenir de manera catalizadora en los acontecimientos geopolíticos mundiales. Cabe subrayar, no obstante, que la evolución de la UE no ha sido jamás un camino de rosas. A través de múltiples crisis, la UE ha conseguido profundizar su integración económica, estableciendo a la misma vez como objetivo el fortalecimiento de su colaboración política, con especial hincapié en ámbitos como la política exterior y la defensa. En cualquier caso, para Grecia, que ha contribuido con propuestas e iniciativas de manera decisiva en la configuración de políticas europeas unitarias, como, por ejemplo, sobre la seguridad energética de la UE y las medidas para hacer frente a la pandemia de COVID, suponen máxima prioridad el cambio climático y sus consecuencias, que, al mismo tiempo, es el eje central de su candidatura a miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, junto con el respeto al derecho internacional y la seguridad marítima. En concreto, respecto al cambio climático, Grecia organiza este año, en abril, la IX Conferencia Internacional para la protección de los océanos, «Our Ocean Conference», a la cual ha sido invitado el gobierno español, y cuyos objetivos son las sinergias en común a nivel mundial para el turismo sostenible, la navegación ecológica, la protección frente a los microplásticos en el medio marino y la transición ecológica en el Mediterráneo.

En resumen, entre los retos más importantes para la unidad y los valores de la UE, incluiría el apoyo tenaz a la legalidad internacional y la confrontación al revisionismo moderno en las relaciones internacionales, las cuestiones del Estado de derecho, tanto en su faceta interior como en su entorno más inmediato, el fortalecimiento de la cohesión social y la mitigación de las desigualdades sociales, y, por supuesto, el refuerzo de la solidaridad de los Estados miembros para hacer frente a las consecuencias del cambio climático y de la inmigración irregular en los Estados miembros del Mediterráneo. Grecia cooperará en estas áreas durante su mandato en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, si resulta elegida, para el bienio 2025-2026, teniendo como máxima prioridad la resolución pacífica de diferencias, el respeto al derecho internacional, el lugar de las mujeres en los esfuerzos internacionales para mantener la paz, la protección de los niños en los conflictos armados y la seguridad marítima.

Grecia y España son dos países del sur de Europa, socios y aliados en la UE y la OTAN, unidos históricamente por fuertes lazos de amistad, colaboración y respeto. Nos une el Mediterráneo y compartimos retos, como, por ejemplo, la migración y la necesidad de mejorar el nivel de vida de nuestros ciudadanos. Estos retos constituyen la base objetiva para una lucha conjunta, solidaridad y una colaboración más estrecha entre nuestros países para fomentar el bienestar de nuestros pueblos y el respeto al derecho internacional. Considero que, aunque existan distintos pareceres respecto a algunos asuntos, nuestros países han establecido un marco sincero de diálogo.

Grecia organiza este año, en abril, la IX Conferencia Internacional para la protección de los océanos, «Our Ocean Conference», a la cual ha sido invitado el gobierno español, y cuyos objetivos son las sinergias en común a nivel mundial para el turismo sostenible, la navegación ecológica, la protección frente a los microplásticos en el medio marino y la transición ecológica en el Mediterráneo

Ilías Fotopoulos, Embajador de Grecia en España

Durante la década anterior nuestros países sufrieron, a diferentes niveles cada uno, por supuesto, las graves consecuencias de la crisis económica mundial de 2008, que afectó además a una serie de países del sur de Europa. Grecia, que fue claramente la más afectada, se vio obligada a aplicar políticas fiscales drásticas que provocaron una caída dramática del PIB, lo que tuvo graves consecuencias en el tejido social.  Sin embargo, gracias a los sacrificios de nuestro pueblo, Grecia resistió y, hoy, ha vuelto con fuerza. Durante un periodo, además, de inestabilidad mundial, recuperó, después de 13 años, el grado de inversión por tres grandes agencias internacionales de calificación crediticia. Me complace constatar que estas tendencias positivas se reflejan también en las relaciones económicas entre Grecia y España. Después de que la pandemia pusiera a prueba nuestras economías, el comercio bilateral entre Grecia y España alcanzó máximos históricos, puesto que el volumen bilateral de transacciones en 2022 llegó a 4,85 mil millones de euros, con un aumento anual del 37,7%. Asimismo, la intensificación de los contactos empresariales condujo a las exportaciones griegas a España en 2022 a alcanzar un valor de 2,1 mil millones de euros, registrando un aumento anual porcentual del 75,7%, mientras que las exportaciones españolas a Grecia ascendieron en ese mismo año a 2,75 mil millones de euros, consiguiendo una subida del 18,2% respecto al 2021. De esta manera, España se sitúa en la quita posición de los principales importadores de productos griegos, abarcando un 4,1% del total de las exportaciones griegas, y en la octava posición de los países proveedores de Grecia, con un 3,6% sobre el total de las importaciones griegas. Naturalmente, este escenario podría mejorarse, dado el múltiple potencial de las relaciones entre Grecia y España, especialmente en lo concerniente a la mejora del balance bilateral de inversiones, que resulta negativo para Grecia.

Las relaciones entre Grecia y España se extienden también a sectores como, por ejemplo, el turismo o la cultura. Nuestras conexiones culturales, como países del Mediterráneo, son un terreno fértil para desarrollar nuestras sinergias, sobre todo en el ámbito cultural.

No puedo acabar sin mencionar el hecho de que la lengua española no cesa de aumentar su popularidad en Grecia y de que a España la caracteriza una larga tradición de estudios griegos y clásicos, cuya comunidad académica ha aportado helenistas de proyección internacional. Su labor ha contribuido de forma decisiva a la transmisión de las ideas y valores ecuménicos griegos en España, y, a través de estos, a la comprensión, por gran parte de la opinión pública española, de la lucha justa que libra Grecia por la reunificación de las esculturas del Partenón, parte de las cuales se encuentran ahora en el Museo de la Acrópolis de Atenas, símbolo emblemático mundial de la cultura y la democracia.

Foto: Emilia de Frutos

Ilías Fotopoulos asumió su cargo como Embajador de la República Helénica en el Reino de España y Andorra en enero de 2022. El embajador Fotopoulos tiene una distinguida trayectoria en la diplomacia griega. Anteriormente encabezó las embajadas de la República Helénica en Podogorica, Montenegro y en Nicosia, República de Chipre, los Consulados Generales de Grecia en Hanóver, Alemania y Boston, EEUU, así como la Direcciones de Derechos Humanos y de Paises Europeos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Grecia. El embajador Fotopoulos, habla inglés, francés y español. Está casado y tiene una hija.

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