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Ateísmo y Democracia – Raia Diplomática

Para que una sociedad pueda practicar la religión que desee con total libertad y sin miedos, es necesario contar con un gobierno secular y democrático, y cuyas leyes estén completamente libres y protegidas de cualquier interferencia religiosa. En el momento en que un gobierno impone una religión para legislar sobre la población, se pone en peligro la democracia y se violan las libertades y los derechos de todos.

La creencia en uno o múltiples dioses ha acompañado a la humanidad en toda su historia. Antes de los avances científicos modernos, que nos han ayudado a entender muchos de los orígenes del universo y a explicar los fenómenos naturales de la Tierra, la creencia en los dioses era producto de la ignorancia y el miedo a la muerte (ese gran misterio que tanta ansiedad aún causa en muchos).

Y aunque la tendencia mundial hoy en día, sobre todo en los países occidentales y en las generaciones más jóvenes, muestra una disminución notable en la afiliación religiosa, hay gobiernos que aún se resisten al secularismo imponiendo su religión para controlar a la población, desmantelar las instituciones democráticas y mantenerse sempiternamente en el poder.  

Tan fácil como voltear a los países del medio oriente, como Irán y Arabia Saudita, para percibir cómo la religión juega un papel importante que los líderes religiosos aprovechan para ejercer un gran poder e influencia sobre las decisiones del gobierno. Estos gobiernos teocráticos, también vistos en países en África, Asia y Latinoamérica, utilizan la religión para anestesiar a los más desfavorecidos, ejerciendo un control abusivo sobre la vida privada de las personas e impidiendo la libertad de creencia y la participación democrática.

Lo preocupante es ver el florecimiento de líderes de extrema derecha en países liberales y democráticos como Estados Unidos, donde históricamente se ha procurado respetar la separación entre iglesia y estado, pero que hoy en día esa protección constitucional se encuentra bajo peligro.

En algunos estados conservadores de la unión americana, gobernantes religiosos han censurado libros en las bibliotecas y escuelas públicas, han alzado monumentos religiosos con fondos públicos, infringido los derechos de minorías religiosas y han denostado la enseñanza de temas científicos que contradigan su creencia religiosa.

Para que una sociedad democrática funcione con pluralidad e igualdad, y garantice los derechos y las libertades de todos sus habitantes (creyentes y no creyentes) con imparcialidad, la religión debe mantenerse en el terreno de lo privado y fuera de los asuntos públicos del estado

Ricardo Villarreal

Con ese peligroso antagonismo de la derecha ideológica hacia la ciencia, han empujado desinformación y teorías de conspiración que solo causan un divisionismo más profundo en la sociedad y obstaculizan los avances que necesitamos para resolver muchos de los desafíos que enfrenta el planeta.

La izquierda ideológica debe, por su parte, tener mucho cuidado al arropar a miembros de la sociedad e inmigrantes de minorías religiosas y procurar con ellos una tolerancia sensata y respetuosa, pero sin llegar a otorgar una tolerancia ilimitada. En su Paradoja de la Tolerancia, el filósofo Karl Popper nos recuerda que el riesgo de la tolerancia ilimitada puede resultar en una pérdida total de la tolerancia y de nuestros derechos y libertades individuales, lo cual puede dar pie al surgimiento de totalitarismos.

Como dice el escritor Mario Vargas Llosa en su ensayo “La civilización del espectáculo”, “La libertad es tolerante, pero no puede serlo para quienes con su conducta la niegan, hacen escarnio de ella y, a fin de cuentas, quisieran destruirla.”

Por ejemplo, en las últimas décadas muchos inmigrantes provenientes de países islámicos han llegado a Europa. Los gobiernos democráticos a los que llegan deben facilitarles que continúen practicando su religión si así lo desean, pero como todo integrante de la sociedad, tienen la obligación de llevar a cabo una conducta de acuerdo con las leyes y los principios de libertad y humanismo de los países a los que arriban, aún si no son compatibles a los comportamientos de sus países de origen.

Los ateos no están en contra de la libertad de creencia religiosa, pero sí de que la religión se convierta en un obstáculo para el buen ejercicio de la democracia, de la educación liberal y del progreso científico.

Para que una sociedad democrática funcione con pluralidad e igualdad, y garantice los derechos y las libertades de todos sus habitantes (creyentes y no creyentes) con imparcialidad, la religión debe mantenerse en el terreno de lo privado y fuera de los asuntos públicos del estado. Nos conviene a todos.

Ricardo Villarreal es director de cine documental dirigió y produjo el largometraje “The Domínguez, a Family Who Shaped the History of California” para el canal de televisión KCET en Los Ángeles, California y dirigió y produjo “Ride with Larry”, un documental inspirador para concientizar sobre el Parkinson y el uso de la marihuana medicinal, que ganó varios premios en festivales internacionales de cine. Trabajó en proyectos de promoción comercial entre México y California en la oficina de ProMéxico en el Consulado General de México en Los Ángeles y como empresario independiente. Fue presidente de la Asociación EXATEC California y ha sido voluntario en organizaciones altruistas que promueven las ciencias y las artes (principalmente música y literatura). Es parte del comité de selección y jurado del festival Cinema Culturas en Riverside, California para promover el arte cinematográfico en los jóvenes inmigrantes. Es actual vicepresidente del capítulo de Portugal de la Red Global MX y vive en la ciudad de Setúbal, Portugal.

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