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Málaga a través de sus Cuatrocientos Años de Historia Consular

En los comienzos del siglo XXI, el escenario en el que se enmarca la actuación de la figura consular se distingue cada vez más por la progresiva apertura e interdependencia de los sistemas políticos, económicos, culturales y sociales. La revolución de los medios de comunicación, los trepidantes cambios tecnológicos, el auge de los servicios y, en definitiva, el imparable fenómeno de la globalización, con el proceso de cambio que ello conlleva, sitúa la acción consular como uno de los factores de mayor prioridad para los gobiernos, empresas o ciudadanos.

La principal función consular es la de protección y tutela de sus nacionales en el país extranjero, puesto que los consulados no tienen atribuidas funciones políticas sino asistenciales, en los ámbitos económicos, culturales, idiomáticos, académicos o sociales. Ante el proceso de integración europea, se ha producido -al menos dentro de la frontera exterior común- una disminución de la presencia de consulados, cuyas funciones han pasado a las secciones consulares de las embajadas. No obstante, la función consular lejos de desaparecer o disminuir en su importancia, se agiganta ante las crisis que surgen para dar satisfacción a las necesidades de los administrados que, al fin y al cabo, es lo que justifica su existencia. Igualmente, el aumento de la inmigración supone un nuevo desafío a los consulados que deberán adaptarse a unas circunstancias diferentes, siendo prueba de ello la importante labor de protección a sus nacionales que están desarrollando en estos conflictivos momentos.

La creación de consulados en Málaga fue, desde una visión histórica, temprana y amplia. Cuatro grandes motivos, determinan el desarrollo de esta institución y la siempre significativa presencia de la misma en nuestra Comunidad:

  1. La existencia de una importante colonia extranjera, entre estable y transeúnte.

B) El nombramiento de cónsules honorarios, que suele recaer en nacionales o extranjeros residentes, generalmente pertenecientes a la clase mercantil.

C) La implantación de nuevas nacionalidades en Europa, con la paz de Westfalia, de 1650, origen de los estados modernos.

D) La independencia de las colonias africanas e iberoamericanas, durante los siglos XIX y XX, y la implantación de sus consulados en Europa.


La presencia de extranjeros en Málaga, ha sido una constante a lo largo de su historia. Al analizar la historia consular de cada país, comprobaremos como el clima, su situación geográfica, las bodegas de vino o la exportación de frutos secos, darán origen al nombramiento de cónsules en algunas familias con grandes intereses comerciales en estos productos, como los Gross, Lamothe o Scholl. Otras veces, serán los navieros, representantes del alto comercio marítimo, como los Van Dulken o los Larios. También estarán presentes en esta relación negocios-consulados, los banqueros, como Francisco López, cónsul de Paraguay, fundador del Banco López, redenominado posteriormente Banco de Málaga, en 1848, que basaban sus negocios en el pujante sector siderúrgico, las industrias textiles o las actividades comerciales del puerto.

En una ciudad alejada de la Corte, con una situación de dependencia judicial y administrativa del Reino de Granada, y sin que la nobleza sea muy numerosa ni desempeñe un papel importante, los cónsules adquieren una significación en la vida social, política y económica, debido al carácter abierto y progresista de la ciudad. En sus salones, se proyectaba, negociaba, criticaba y conspiraba.

La guía de Málaga de 1908 registra en sus páginas 37 representantes consulares, para un censo aproximado de 95.000 personas, éste número de consulados incluye una representativa presencia de los nuevos estados iberoamericanos, que pocos años antes habían accedido a su independencia. Si comparamos esta cifra con los 51 consulados actuales, para una ciudad con alrededor de 600.000 habitantes, nos imaginamos el influyente efecto de la clase consular en la sociedad malagueña de la época. Destacando que, entonces, los agentes consulares tenían una estrechísima relación con el importante comercio, mientras que ahora, la gestión está más orientada a la protección del súbdito, al desarrollo de las buenas relaciones con las instituciones y la promoción de la cultura y el idioma, sin olvidar evidentemente el ámbito comercial. 

El Cuerpo Consular de Málaga es una ancestral institución, cuyos miembros actuales son los últimos eslabones de una cadena de casi 400 años de ilustres personajes que llegaron a conformar la Málaga de hoy. Un grupo de hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, los ha unido su trabajo y tesón en el día a día de su labor asistencial, en el más amplio sentido del término.

Málaga tiene presencia consular desde 1641, con ocasión de la firma de un tratado comercial Dinamarca/España, donde se menciona la apertura de un consulado en nuestra ciudad. Desde esa fecha, este Cuerpo Consular ha sido generador de una relevante labor, donde destacados miembros de esta institución han ocupado significativos cargos en la vida económica, social y cultural de la provincia, contribuyendo por ejemplo en 1790, a la creación de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la que fue fundador el cónsul de Polonia Enrique Newman, o la constitución del Real Club Mediterráneo en 1873 y de la Cámara de Comercio en 1886, cuyo primer presidente de ambas instituciones, fue el cónsul de los Estados Pontificios Tomás Heredia Livermore. También la fundación en 1912 del “Malagueño Fútbol Club”, antecesor del actual “Málaga Club de Fútbol”, lo fue por el cónsul de Bélgica Gastón Wells.

Del mismo modo, la fundación de la Congregación de Mena en 1915, tuvo como primer hermano mayor al cónsul de Austria, Ricardo Gross. Igualmente, en 1932 con el decidido apoyo del cónsul de Portugal, Eduardo Frapoli, se consigue la creación de la Denominación de Origen “Vinos de Málaga”, primera Denominación de Origen de España o, más recientemente en 1949, Baltasar Peña Hinojosa cónsul de Perú, es elegido primer presidente de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Pero también en el origen del sector turístico en nuestra provincia, allá por 1897, dejó su huella la institución consular, al crear el cónsul británico Alexandre Finn la “Sociedad Propagandística del Clima y Embellecimiento de Málaga”, origen del turismo malagueño.

Todo ello, sin olvidar la labor humanitaria realizada por los cónsules de Méjico, Italia, Portugal y Francia, durante los complicados y difíciles años de nuestra contienda civil. O más recientemente, la ingente y complicada labor asistencial desarrollada por todos los miembros de esta institución durante esta crisis vírica, en unos momentos de gran necesidad e inseguridad para todos.

El Cuerpo Consular de Málaga es una ancestral institución, cuyos miembros actuales son los últimos eslabones de una cadena de casi 400 años de ilustres personajes que llegaron a conformar la Málaga de hoy

Rafael Pérez Peña, Cónsul Honorario de Portugal en Málaga

El apoyo de los distintos cónsules a la inversión empresarial de los países  representados en nuestra ciudad, sigue abriendo el camino de un desarrollo económico en nuestra provincia. Del mismo modo, las empresas malagueñas se han venido beneficiando al disponer de  más de cincuenta ”ventanas” al exterior, en una labor constante y exitosa, en colaboración con la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda).

Casos como la inversión portuguesa en Málaga, que en la última década ha podido considerase como su “década prodigiosa”, plasmada en las millonarias inversiones realizadas por las empresas lusas, Galp, Sonae, Ibericar, Delta, Worten o Museo del Automóvil, entre otras, darían fe de ello. Igualmente ha ocurrido con los significativos desembolsos del fondo alemán AQ Acentor en Martiricos, la británica Mc Arthur Glen en Plaza Mayor o la estadounidense Google en Paseo de la Farola, entre otros muchos.

A una relación consular económica y comercial muy intensa, hay que sumar también una creciente cooperación en la colaboración cultural, del que es reflejo, entre otras, la presencia cada vez más asidua de autores y artistas extranjeros en el marco de la programación cultural malagueña y, a su vez, de creadores malagueños en las agendas culturales de numerosas ciudades pertenecientes a los países que representamos.

Del mismo modo, el incremento de las relaciones académicas con distintas universidades europeas, asiáticas y americanas, se ha visto reflejado en un número cada vez más numeroso de estudiantes Eramus e idiomáticos, que optan por realizar parte de sus estudios en nuestra universidad, siendo éste uno de los motivos de la creación en la Universidad de Málaga de una catedral/aula dotada por el Cuerpo Consular de Málaga, con la misión de fomentar el conocimiento sobre relaciones internacionales.

El Cuerpo Consular de Málaga esgrime con orgullo que desde sus orígenes, ha sido y sigue siendo adalid de las diversas culturas en nuestra provincia. Su labor, fundamental durante siglos, ha sido fiel reflejo de su entrega y constancia en labores sociales, culturales, económicas y humanitarias. Por ello se constituye en piedra angular de las relaciones entre las distintas instituciones y los nacionales representados por los cónsules que constituyen esta Institución. Esta relación entre el Cuerpo Consular y las instituciones públicas, se ha constituido como un modelo de éxito basado en una alianza bilateral.

Quede claro que la existencia de un conjunto de cónsules en una determinada provincia, sean honorarios o de carrera, puede resultar muy interesante para estudiar la historia, la economía, la sociología o la cultura de esa localidad. Y no hace faltar añadir que, en Málaga, el estudio de la institución consular puede ser relevante para ello. En tiempos pasados por su importancia agrícola, industrial y comercial; hoy por la incidencia del turismo y la importante inversión extranjera. Actualmente esta provincia en una de las que mayor número de residentes extranjeros tiene, coexistiendo en ella más de 150 nacionalidades.

La institución consular vivirá probablemente en épocas próximas alguna revisión, como le ha sucedido a lo largo de su historia. Un gran número de países europeos, han entrado en fase avanzada de asociación e integración. El tratado de la Unión Europea, habla de una ciudadanía europea, en la que se borra la frontera. Los acuerdos posteriores, rigurosos con la extranjería, irán dando paso al tratamiento de ciudadano comunitario, con lo que se espera que la protección en todos los territorios miembros, correrá a cargo de una garantía común, sin que estemos en condiciones de valorar en qué términos se verá afectada la soberanía, en cuanto a la Europa comunitaria.

Quedan otros países en el continente que tendrán que mantener, por el momento, sus propias prerrogativas diplomáticas. Por otra parte, algunas naciones han reducido gastos consulares para poder atender la apertura de nuevas misiones, en las nacientes repúblicas del este, convirtiendo sus antiguos consulados regulares, en sedes de carácter honorario, y movilizando a su personal diplomático hacia otros destinos. Con ello, volvemos a asistir al eterno dilema de optar, por el consulado de carrera o por el consulado honorario, poniendo en valor las ventajas económicas, ya conocida, de este último sistema.

Entramos en territorio inexplorado, con reglas distintas, donde nada está garantizado. Y tendremos la imperiosa necesidad, como sociedad, de pelear por defender los valores en los que creemos, la libertad, la solidaridad, la ética y el hecho incuestionable de que son las personas las que deben estar, en el centro de todo.

Rafael Pérez Peña es Doctor en Derecho, economista y auditor de cuentas, cónsul honorario de Portugal en Málaga desde 2002. He sido decano del Cuerpo Consular de Málaga entre 2019 y 2023. Durante 44 años he ejercido como profesional libre en las áreas de auditoría y consultoría de empresas. Como experto en Derecho Concursal y Arbitraje he actuado en cientos de ocasiones como Administrador Concursal, Interventor Judicial, Síndico, Depositario, Comisario, Perito y Administrador Judicial, representando en numerosas ocasiones a las entidades bancarias Unicaja, Banco Exterior de España, Banesto, Banco Popular, Argentaria, BBVA o Banca March, entre otros. Igualmente fui delegado de marketing de Compañía Coca Cola de España, S.A. y ejecutivo de cuentas de Ted Bates España. Caballero de la Soberana Orden de Malta.

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