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Opiniones y Emociones Fuertes

Todos tenemos una opinión. Y todos tenemos acceso a plataformas de redes sociales donde hemos visto (y a veces participado en) intercambios muy encendidos con completos extraños sobre diferentes asuntos, ya sean políticos, sociales, culturales, deportivos y demás.

Algunas personas llegan a absorberse con tanta rabia en discusiones fuertes con individuos a los que nunca conocerán en persona. Y no solo eso, estos absurdos y agitados encuentros virtuales rara vez logran cambiar la opinión de las personas.

Lo que sí logran con frecuencia es perturbar el estado de ánimo de quien participa, culminando en estrés innecesario y afectando su tranquilidad mental. Y ni hablar del tiempo irrecuperable que pudo ser mejor invertido en experiencias más substanciales.

Es verdad que hay muchos temas importantes que enfrenta la humanidad que son inquietantes. Pero es importante cuestionarnos, ¿por qué tenemos que opinar de todo? Y, ¿cómo afectan estas interacciones a nuestra paz emocional?

Las plataformas en redes sociales obviamente desean un público atrapado en sus dispositivos por horas consumiendo contenido adictivo y comentando lo más frecuente posible. Después de todo, las redes sociales se alimentan de la presencia de estos agitados intercambios donde nadie se quiere quedar callado, nadie quiere ceder y todos quieren ser dueños del punto final del debate.

Lo que sí logran con frecuencia es perturbar el estado de ánimo de quien participa, culminando en estrés innecesario y afectando su tranquilidad mental. Y ni hablar del tiempo irrecuperable que pudo ser mejor invertido en experiencias más substanciales

Ricardo Villarreal

Incluso para muchos, el objetivo de argumentar ya ni siquiera es llegar a descubrir la verdad, sino ganar la discusión y, con ello, la apariencia de tener razón.

Como la actividad en redes sociales es tan ágil y la desinformación se encarga de aumentar el ruido y la confusión, es difícil disponer del tiempo para presentar contrapuntos de fuentes creíbles que requieren análisis profundo. E invariablemente, las hordas de propagandistas ignorarán cualquier razonamiento con arrogancia infantil, recordándonos la frase de Bertrand Russell: “El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas.”

Ante situaciones así de frustrantes, lo mejor es no caer en la trampa y evitar adentrarse en discusiones vanas desde el principio. El emperador romano y filósofo estoico Marco Aurelio nos recuerda sabiamente que también tenemos a la mano la opción de no tener opinión y que la mejor respuesta a la ira es el silencio. Sin duda son lecciones maravillosas, aunque no siempre fáciles de acatar.

Pero sí podemos ser más conscientes y prudentes con nuestro uso de las redes sociales. Una de las cuatro virtudes de los estoicos que nos puede ayudar es la templanza o moderación (las otras tres son justicia, sabiduría y coraje).

Ante muchas situaciones, practicar la virtud de la moderación es clave para vivir en paz y alcanzar la eudemonía. Pero lo difícil de esta virtud es que requiere ejercitarse todo el tiempo ya que continuamente nos enfrentamos a diferentes tentaciones que debemos resistir. En las redes sociales hay tantas distracciones que nos absorben y hay que saber encararlas estoicamente con templanza.

De hecho, para los estoicos la ataraxia es ese estado de ánimo donde rige una tranquilidad que nos permite vivir en equilibrio y sin perturbaciones. Tema importantísimo ante la preocupante adicción a las redes sociales en la sociedad.

Por otro lado, los estoicos tenían una gran consciencia del tiempo, al que consideraban la moneda más valiosa que disponemos. Cuando llegamos a ser verdaderamente conscientes de nuestro tiempo, sabiendo que éste se acaba y que no podemos crear más, lo más seguro es que no lo vamos a malgastar en provocaciones virtuales con extraños, cuyas discusiones tóxicas no llegan a nada.

La vida es corta y hay muchas circunstancias que están totalmente fuera de nuestro control. Hay que ser más inteligentes en la gestión de nuestro tiempo y nuestras reacciones, y enfocarnos en aprovechar mejor nuestras capacidades para llevar una vida en armonía con nosotros y el trato a los demás.

Todos tienen el derecho de dar su opinión, pero hay que procurar no caer en situaciones destructivas y usar mejor el tiempo, pensamientos y energías en cosas mucho más enriquecedoras y valiosas. Y claro, esto es solo mi opinión.

Ricardo Villarreal es director de cine documental dirigió y produjo el largometraje “The Domínguez, a Family Who Shaped the History of California” para el canal de televisión KCET en Los Ángeles, California y dirigió y produjo “Ride with Larry”, un documental inspirador para concientizar sobre el Parkinson y el uso de la marihuana medicinal, que ganó varios premios en festivales internacionales de cine. Trabajó en proyectos de promoción comercial entre México y California en la oficina de ProMéxico en el Consulado General de México en Los Ángeles y como empresario independiente. Fue presidente de la Asociación EXATEC California y ha sido voluntario en organizaciones altruistas que promueven las ciencias y las artes (principalmente música y literatura). Es parte del comité de selección y jurado del festival Cinema Culturas en Riverside, California para promover el arte cinematográfico en los jóvenes inmigrantes. Es actual vicepresidente del capítulo de Portugal de la Red Global MX y vive en la ciudad de Setúbal, Portugal.

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