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La Cumbre del G7: Unión y Desafíos

Del 13 al 15 de junio de este año, los lideres de los siete Estados miembros, así como el presidente del Consejo Europeo y la presidenta de la Comisión Europea, se reunieron en Puglia, Italia para celebrar su cumbre anual. La Cumbre del G7 es un foro que ha sido clave a lo largo de los años para dar forma a las respuestas globales a los desafíos internacionales y complementa la coordinación económica global realizada por el G20. No hay que olvidar que el G20, formado en 1999, es un grupo de las veinte economías más grandes del mundo que se reúne regularmente para coordinar la política global sobre comercio, salud, clima, entre otros temas relevantes. La cumbre del G7, organizada este año por la Presidencia italiana, fue una oportunidad para que los dirigentes de las siete democracias avanzadas pongan de manifiesto su firme determinación de defender el orden internacional basado en el Estado de Derecho y de reforzar sus relaciones con los países en desarrollo.

El G7 es un bloque informal de democracias industrializadas: Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y el Reino Unido, que se reúne anualmente para discutir temas como la gobernanza económica global, la seguridad internacional y, recientemente, la inteligencia artificial (IA). Inicialmente  fue formada en 1975 por el “Grupo de los Seis”, que incluía a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Alemania Occidental para proporcionar un espacio para que las potencias no comunistas abordaran preocupaciones económicas urgentes, como la inflación y una recesión provocada por el embargo petrolero de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Canadá se unió un año después, y los efectos de la Guerra Fría inevitablemente entraron a la agenda del grupo. En 1981, la Unión Europea ha participado plenamente en el G7 como miembro “no enumerado”.[1] A diferencia de las Naciones Unidas o la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el G7 no es una institución formal con una carta constitutiva. La presidencia, que rota anualmente entre los Estados miembros, es responsable de establecer la agenda de la cumbre de cada año y de organizar su logística. Para este 2024, las prioridades de la Presidencia italiana han sido la defensa del sistema internacional basado en normas, la agresión de Rusia contra Ucrania y el conflicto en Oriente Medio; las relaciones con los países en desarrollo y las economías emergentes, en particular en África y en la región del Indo-Pacífico; la migración, así como las cuestiones relacionadas con el clima, la energía y la seguridad alimentaria; sin olvidar  la inteligencia artificial.[2]

La Cumbre del G7 es un foro que ha sido clave a lo largo de los años para dar forma a las respuestas globales a los desafíos internacionales y complementa la coordinación económica global realizada por el G20.

Los lideres del G7 afirman que la membresía reducida y relativamente homogénea del foro promueve la toma de decisiones colectiva, pero los críticos señalan que carece de seguimiento y no incluye a las potencias emergentes. Sin embargo, la Presidencia italiana invitó a dirigentes de 12 países y cinco organizaciones internacionales a participar en las diversas sesiones de trabajo durante la cumbre para asegurar la diversidad de perspectivas. Entre los invitados destacaron personajes importantes como el Papa Francisco, el presidente argentino Javier Milei, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien actualmente asume la presidencia rotatoria del G20. A su vez, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, afirmó que eligió recibir a la Cumbre del G7 en una ciudad del sur de Italia para demostrar su determinación de dialogar con el mundo del Sur, especialmente con África declarando que “Italia quiere dar mayor espacio a otro continente que es vital para el futuro de todos.”[3] El compromiso de Italia con África ha sido demostrado desde principios de año cuando el gobierno italiano presentó el “Plan Mattei” como una iniciativa para establecer prioridades de acción con respecto al continente africano, con una financiación inicial de más de cinco mil millones de euros, destinada a promover modelos de cooperación sostenible en energía, educación, salud, agricultura y medio ambiente en los países africanos.[4]

Tras días de diálogos y reuniones, se concluyó la Cumbre del G7 con éxito, permitiendo más participación internacional, especialmente del sur global. Uno de los acuerdos muy sonados fue la propuesta de Estados Unidos para ayudar a Ucrania a continuar su lucha contra Rusia. En resumen, se acordó respaldar con un préstamo de 50,000 millones de dólares a Ucrania usando activos rusos congelados como garantía, la mayoría de ellos en la Unión Europea. Por supuesto, Zelenski mencionó el acuerdo de activos como uno de los muchos que esperaba ver finalizados durante la cumbre. Las tensiones permanecen ya que Rusia no se quedó callado y confirmó que habrá repercusiones. Por otra parte, el presidente norteamericano, Joe Biden, el primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak, y el presidente francés, Emmanuel Macron se enfrentan a elecciones en sus países en los próximos meses, por lo que su actual “status quo” puede modificarse provocando que los compromisos pactados en la Cumbre del G7 en Italia quizá no puedan ser cumplidos.  

Alide Flores Urich Sass


[1] https://www.g7italy.it/en/about-g7/

[2] https://www.consilium.europa.eu/es/meetings/international-summit/2024/06/13-15/

[3] https://vovworld.vn/es-ES/enfoque-de-actualidad/cumbre-del-g7-dar-prioridad-a-africa-y-tomar-medidas-urgentes-1302891.vov

[4] https://www.iai.it/en/pubblicazioni/mattei-plan-africa-turning-point-italys-development-cooperation-policy

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