El científico informático estadounidense y tecno-optimista Ray Kurzweil es una autoridad de larga trayectoria en inteligencia artificial (IA). Su libro más vendido de 2005, La Singularidad Está Cerca, encendió la imaginación con predicciones de estilo ciencia ficción de que las computadoras alcanzarían la inteligencia a nivel humano para 2029 y que nos fusionaríamos con las computadoras volviéndonos superhumanos alrededor de 2045, a lo que él llamó «la Singularidad». Ahora, más de 15 años después, Kurzweil, de 76 años, tiene una secuela, La Singularidad Está Más Cerca, y algunas de sus predicciones ya no parecen tan irracionables.
Ray Kurzweil nació en la ciudad de Nueva York, y comenzó a programar computadoras cuando era adolescente, en la época en que las computadoras eran máquinas del tamaño de un cuarto. A lo largo de los años, fundó una serie de empresas que desarrollaron desde tecnologías de reconocimiento de voz hasta sintetizadores de música. Kurzweil fue el principal desarrollador del primer escáner plano CCD, y de la primera máquina de lectura de impresión a voz para personas ciegas.[1] Su trayectoria ha sido tan impresionante que hasta el presidente Bill Clinton le otorgó la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación, el máximo honor del país por logros en innovación tecnológica.[2] Su perfil continuó elevándose a medida que escribía una serie de libros que predijeron el futuro.
El visionario de la IA piensa que será difícil decir exactamente cuándo la IA habrá superado a los humanos, pero que estamos acercándonos a esa posibilidad. Kurzweil nos recuerda que el futuro ya llegó simplemente no está distribuido de manera equitativa
El inventor, autor, futurista y visionario de IA en Google asegura que para llevar la IA a donde predice que estará en 2029 es necesario un poder de cómputo más intenso, mismo que ya está siendo desarrollado. Eso permitirá mejoras en la memoria contextual, el razonamiento de sentido común y la interacción social, que son todas áreas donde aún existen deficiencias. Luego se necesitan mejores algoritmos y más datos para responder más preguntas. Las alucinaciones de los modelos de lenguaje grande (LLM, por sus siglas en inglés) serán mucho menos problemáticas, ciertamente para 2029, ya que ocurren mucho menos de lo que ocurría hace tres años. LLM es un tipo de programa de IA que puede reconocer y generar texto, entre otras tareas. En términos más simples, un LLM es un programa informático que ha sido alimentado con suficientes ejemplos para poder reconocer e interpretar el lenguaje humano, así como otros tipos de datos complejos. El problema del LLM sucede cuando el programa no tiene la respuesta y no lo sabe. Entonces buscaría la mejor posible, que podría ser una ironía o no ser apropiada. A medida que la IA se vuelva más inteligente, tendrá la capacidad de entender su propio conocimiento con mayor precisión e informar con precisión a los humanos cuando no sepa.
Muchos de los miedos que la humanidad afronta es la idea de que exista una batalla en contra de la IA pero en una entrevista para The Guardian, Kurzweil asegura que no va a ser el hombre contra contra la IA, sino que la IA va a integrarse a nosotros, lo cual nos permitirá crear cosas nuevas que antes no eran factibles. Explica que actualmente tenemos un tamaño de cerebro que no podemos superar para ser más inteligentes.[3] No obstante, la nube está volviéndose más inteligente y está creciendo realmente sin límites. “La Singularidad”, que es una metáfora tomada de la física, ocurrirá cuando fusionemos nuestro cerebro con la nube. Su predicción consiste en que vamos a ser una combinación de nuestra inteligencia natural y nuestra inteligencia cibernética, y todo se unificará. Hacerlo posible será gracias a las interfaces cerebro-computadora que, en última instancia, serán nanobots: robots del tamaño de moléculas que entrarán en nuestro cerebro de manera no invasiva a través de los capilares. Así es cómo tendremos la capacidad de expandir la inteligencia un millón de veces para 2045, y esto profundizará nuestra conciencia y percepción.
Otro pronostico que compartió fue que para el 2030 los seres humanos no morirán por envejecimiento ya que los avances en IA y nanotecnología, que podrían alterar los mecanismos microscópicos que controlan el comportamiento de nuestros cuerpos y las enfermedades que los afectan, contrarrestarán la inevitabilidad de la muerte. La probabilidad de morir no aumentará año tras año. En materia de trabajo, el autor confirma que efectivamente ciertos tipos de trabajos serán automatizados y múltiples personas se verán afectadas.[4] Sin embargo, las nuevas capacidades también crean nuevos trabajos. A su vez, la renta básica universal, o ingreso periódico que el Estado concede sin condiciones a sus ciudadanos comenzará en la década de 2030, lo que ayudará a mitigar los daños de las disrupciones laborales según sus predicciones. Se trata de una política social redistributiva que busca garantizar que todos puedan optar a un nivel mínimo de ingresos para cubrir las necesidades básicas y reducir la desigualdad.
No hay manera de comprobar si sus predicciones llegaran a convertirse en realidad, pero el ritmo de la IA comprueba que son viables. El visionario de la IA piensa que será difícil decir exactamente cuándo la IA habrá superado a los humanos, pero que estamos acercándonos a esa posibilidad. Kurzweil nos recuerda que el futuro ya llegó simplemente no está distribuido de manera equitativa.
[1] https://achievement.org/achiever/ray-kurzwell/#:~:text=Kurzweil%20was%20the%20principal%20developer,piano%20and%20other%20orchestral%20instruments
[2] https://www.nytimes.com/2024/07/04/technology/ray-kurzweil-singularity.html
[3] https://www.theguardian.com/technology/article/2024/jun/29/ray-kurzweil-google-ai-the-singularity-is-nearer
[4] https://nypost.com/2024/07/05/lifestyle/ai-is-closer-than-ever-to-the-human-mind/














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