El primer ministro de Albania, Edi Rama, anunció durante su discurso en la Cumbre del Futuro de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se llevó a cabo el 22 y 23 de septiembre pasado, una ambiciosa iniciativa para crear un Estado soberano bektashi en el corazón de Tirana, capital de Albania. Desde el prestigioso salón donde se reúnen los líderes mundiales, Rama señaló la importancia de esta iniciativa para promover la tolerancia religiosa y la coexistencia pacífica en una región a menudo marcada por el conflicto. Rama subrayó la singularidad de Albania como un pequeño país que ha brindado un ejemplo significativo al mundo. A su vez, mencionó que los albaneses son reconocidos por sus esfuerzos en la protección de la humanidad, recordando su papel en la salvación de vidas judías durante el Holocausto y por refugiar a afganos tras la llegada al poder del Talibán hace tres años. Al referirse al orgullo que siente Albania por haber dado al mundo a la Madre Teresa, el primer ministro afirmó: «No todos podemos realizar grandes obras, pero todos podemos hacer pequeñas cosas con mucho amor». Este principio, indicó, es el fundamento sobre el cual Albania se apoya en su intento de convertir el centro de la Orden Bektashi en un espacio pacífico de convivencia.
La Orden Bektashi es una rama del sufismo islámico con una larga tradición mística en Albania. Se instauró en Albania tras ser prohibida en Turquía por Atatürk, estableciendo su sede en Tirana con el apoyo del rey Zog I en 1929. Sin embargo, su refugio fue efímero, ya que la llegada de la dictadura comunista de Enver Hoxha durante la Segunda Guerra Mundial cam bió la situación. Cuando Hoxha transformó al país en la primera nación atea del mundo, los babas bektashis y los derviches sufrieron el mismo destino que sacerdotes e imanes: encarcelamiento, torturas y trabajos forzados. La prohibición de la religión en Albania se levantó oficialmente en 1990 y los bektashis disfrutan de reconocimiento y apoyo por parte del gobierno.[1]
La fe sufí no obliga a sus seguidores a observar los preceptos básicos del islam tradicional. [2] El credo bektashi permite el consumo de alcohol y no exige la segregación entre hombres y mujeres, ni que las mujeres lleven velo. Además, las tekkes bektashis se diferencian de las mezquitas tradicionales, ya que no tienen un minarete adyacente y los babas están enterrados dentro. Como una fe en constante evolución, el bektashismo siempre ha valorado el encuentro y el intercambio con las comunidades religiosas cercanas.[3] No obstante, la tolerancia no asegura la protección contra la persecución, ya que, durante siglos, los creyentes han estado bajo presión, independientemente de si sus gobernantes eran cristianos, musulmanes o ateos. Los bektashis todavía perciben que sus prácticas religiosas están en peligro a medida que la influencia de los grupos musulmanes suníes se hace más evidente. Por ende, la creación de un Estado soberano para esta comunidad.
La Orden Bektashi es una rama del sufismo islámico con una larga tradición mística en Albania. Se instauró en Albania tras ser prohibida en Turquía por Atatürk, estableciendo su sede en Tirana con el apoyo del rey Zog I en 1929
El propuesto Estado Soberano de la Orden Bektashi, concebido por el clérigo musulmán y líder espiritual de la orden, Edmond Brahimaj, también conocido como Baba Mondi, ocuparía aproximadamente 27 acres en Tirana y funcionaría de manera similar al Vaticano. Es decir, la ciudadanía estaría limitada a los miembros del clero y aquellos involucrados en la administración, similar al modelo del Vaticano. El objetivo del nuevo Estado es ser una entidad espiritual centrada en promover la paz y la moderación, permitiendo que los seguidores bektashis de todo el mundo practiquen su fe sin interferencias. Asimismo, busca reflejar la arraigada tradición de convivencia en Albania entre diferentes credos, con fundamento en la historia de la Orden Bektashi como una fuerza que une a la región. La población de Albania, que asciende a 2.4 millones de personas, es aproximadamente 50% musulmana, mientras que el resto se compone de católicos, cristianos ortodoxos y otras comunidades más pequeñas. Los musulmanes bektashis constituyen alrededor del 10% en el país, según el último censo. A pesar de que la iniciativa aún está en su etapa inicial, tanto Baba Mondi como el primer ministro Rama confían en que impulse un espíritu de paz y aceptación en Albania y más allá.
[1] https://kryegjyshataboterorebektashiane.org/en/the-bektashis-a-sufi-community-that-still-stands-for-tolerance-despite-a-long-history-of-persecution/
[2] https://www.euronews.com/2018/06/11/the-bektashis-a-sufi-community-that-still-stands-for-tolerance-despite-a-long-history-of-p
[3] https://kryegjyshataboterorebektashiane.org/en/the-bektashis-a-sufi-community-that-still-stands-for-tolerance-despite-a-long-history-of-persecution/













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