Óscar Maúrtua de Romaña es presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional (SPDI) desde el año 2017, siendo reelegido en el 2024 para un siguiente período quinquenal. Ha sido Excanciller de la República del Perú en dos ocasiones (2005-2006; 2021-2022), Viceministro de Relaciones Exteriores y Jefe del Servicio Diplomático del Perú. Ha ejercido la representación diplomática en diversos países de América, Asia y Europa, siendo su cargo más reciente el haber sido Embajador del Perú en España entre el 2022 y 2023. Ha presidido la Red Mundial de Sociedades de Derecho Internacional (2023). Recientemente, fue incorporado como Miembro Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia de España (2024).
Es Magíster en Gestión Pública y cuenta con estudios de posgrado en la Universidad de John Hopkins y la Universidad de Oxford. Es autor de más de 12 publicaciones académicas, así como de numerosos artículos de investigación. Ha sido Director de la Academia Diplomática del Perú y Director de la Carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad Tecnológica del Perú (UTP). Además, fue Premio Nacional de Cultura del Perú (1968).
Esta entrevista fue realizada por la Condesa Isabel De Mauleon De Bruyeres.
Acaba de concluir en el Perú la cumbre de APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation). En este sentido, ¿qué beneficios traerá la realización de este foro al Perú y qué proyecciones tiene para las 21 economías que integran dicho foro?
El Perú ha presidido el foro de APEC por tercera vez desde su establecimiento en 1989. Es meritorio destacar que solamente dos países habían presidido la APEC en tres ocasiones: Estados Unidos y Tailandia. Y ahora, el Perú se suma a este grupo selecto. En tal sentido, presidir la edición 2024 de APEC, le ha permitido fortalecer su posición como socio comercial estratégico y confiable en la región. Ha colocado al Perú como un puente estratégico entre América Latina y el Asia-Pacífico, considerada esta última como la región más dinámica del mundo. A su vez, ha podido definir la agenda, cuyo énfasis se ha colocado en la transición a la formalidad, la seguridad alimentaria, la innovación tecnológica, la sostenibilidad del medio ambiente, entre otros.
En términos económicos, los beneficios incluyen la atracción de inversiones extranjeras – valorizadas en más de 10 mil millones de dólares – en sectores como la agroindustria, la minería, la pesca, el comercio y la gastronomía, durante los próximos 5 años. Además, ha logrado un posicionamiento efectivo de nuestros productos locales, a través de la apertura de nuevos mercados, siendo beneficiadas alrededor de un millón de mipymes (Plataforma del Estado Peruano, 2024). Se destaca también que el flujo de visitas internacionales, generará un estimado de 20 millones de dólares para el país.
Ahora bien, en materia de desarrollo agrario y riego, se acordó la suscripción de tres protocolos de acceso sanitario para siete productos peruanos, entre los cuales figuran las pecanas, castañas, frutos congelados, porcino, vacuno, entre otros; y la cooperación económica con los Estados Unidos, precisamente, para la ejecución del Gran Proyecto Tinajones II, que beneficiará a miles de productores agrarios del norte del país. Finalmente, en materia de comercio exterior, se alcazaron acuerdos con Hong Kong; la actualización del Tratado de Libre Comercio con China; se reactivó el fortalecimiento de las relaciones con Filipinas; se acordó la capacitación técnica para acceder al mercado musulmán, a través de los permisos que nos exigen tales espacios, así como otros importantes logros.
Como se observa, para las 21 economías en su conjunto, la APEC se erige como un espacio clave, propio del soft law, para reducir progresivamente las barreras comerciales, promover la innovación tecnológica y enfrentar los retos globales como el cambio climático y la seguridad alimentaria. En un contexto de tensiones geopolíticas, la APEC fomenta la cooperación pragmática entre sus miembros y la búsqueda del consenso, tan necesario hoy en día en nuestra patria.
Respecto a la pregunta anterior ¿Qué papel jugarán las potencias internacionales en este intercambio cultural?
Interesante pregunta. Y más aún debido a que, en un contexto signado por la polarización y la creciente fragmentación mundial, el Perú se propuso la búsqueda de consensos, se ubicó como un mediador y un socio clave para las demás economías, priorizando temas de relevancia para la agenda internacional. Frente a lo anterior, potencias como Estados Unidos, China o Japón, juegan un rol fundamental en el intercambio cultural y, sobre todo, en la construcción de la confianza entre las economías de APEC. No solo impulsan las inversiones y la transferencia tecnológica, sino que, además, promueven el diálogo intercultural a través de programas educativos, intercambios académicos y proyectos de desarrollo sostenible. Este intercambio fortalece los lazos entre culturas y refuerza el compromiso compartido con los objetivos del foro.
Un ejemplo interesante es que los estudiantes, a través de sus universidades, pueden ser parte del Consorcio de Centros de Estudios APEC, y realizar trabajos de investigación relacionados a los retos que afronta la región. Asimismo, pueden postular a becas e intercambios estudiantiles ofrecidos por las 21 economías de APEC.
Paz, reconciliación y consensos. A pesar de los problemas que atraviesa nuestra sociedad, la democracia prevalece; empero no aquella democracia procedimental que se concentra en la mera existencia de elecciones e instituciones, sin ahondar en su propio funcionamiento, regulación o la transparencia de sus procesos
El pasado 09 de Diciembre, se conmemoraron 200 años de la descolonización del Virreynato del Perú por parte del Reino de España, ¿qué significa para usted, este acontecimiento, en términos de soberanía y en términos reales? ¿Cómo se presentan las relaciones entre América y España actualmente?
Para el Perú, esta ha sido un efémerides de gran envergadura. Como parte de las actividades por el bicentenario de la independencia y posterior emancipación, se han llevado a cabo diversas actividades, programas educativos, asociaciones académicas, entre otras; con el propósito de rememorar una gesta tan significativa, no solo para el Perú, sino para la región de las Américas. Este bicentenario, representa un momento de reflexión sobre la soberanía de las naciones independientes y los desafíos venideros para consolidar un país justo y próspero.
En términos de soberanía política, se conmemora la voluntad de los pueblos para autodeterminarse, teniendo en cuenta que, a partir de este hecho histórico, se sientan las bases para afianzar las normas de ius cogens en la región; consideradas los núcleos duros del derecho internacional. Aunado ello, nos evoca la obligación de mirar hacia el futuro para superar las desigualdades y adversidades heredadas del pasado. En la actualidad, y a pesar de las reticencias de ciertos sectores, las relaciones entre América y España son de cooperación madura y de respeto mutuo, signadas por la colaboración en educación, cultura y comercio, con un enfoque especial en temas de interés compartido.
Se acaba de integrar el tratado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur. ¿Qué beneficios o proyecciones contempla usted respecto a este nuevo instrumento internacional?
Hay un artículo interesante del profesor Carlos Malamud, que me permito citar, donde se señala que, de continuarse con la ratificación de este tratado (pues aun no ha sido ni firmado ni ratificado, solo han concluído unas negociaciones que datan de 25 años atrás), se conformaría un mercado compuesto por cerca de 800 millones de personas, y Europa tendría cierto tipo de acuerdo con prácticamente todos los países de América Latina y el Caribe (a excepción de Bolivia y Venezuela). Adicionalmente, Europa tendría Tratados de Libre Comercio con el 94% del PIB latinoamericano, frente a un 44% de Estados Unidos y solo un 14% de China, convirtiendo a la UE en un actor geopolítico gravitante en la región.
Asimismo, es menester señalar que el comercio actual entre ambos bloques asciende a más de 109 500 millones de euros anuales. Las exportaciones de la UE hacia Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) alcanzan los 55 700 millones de euros (2023), mientras que las importaciones de Mercosur suman 53 800 millones de euros (Statista, 2024). En tal sentido, el presente acuerdo buscaría eliminar los aranceles sobre todos los bienes industriales durante un período de transición de, como máximo, 10 años; por el lado del Mercosur, se eliminarán los aranceles para más del 90% de las exportaciones de la UE, incluidos los automóviles, las maquinarias, los productos farmacéuticos y químicos, entre otros (France 24, 2024). Finalmente, destaco el compromiso de adherirse al Acuerdo de París (sobre cambio climático) con la posibilidad de suspender los beneficios si una parte no cumple lo acordado.
En línea con la pregunta anterior, ¿Qué opina usted respecto a la oposición de ciertos países, como Francia, cuyo sector agrícola siente que la entrada en vigor de dicho instrumento pueda afectar al agricultor francés de forma negativa?
Como es sabido, en toda negociación suelen presentarse reticencias y desacuerdos. Aún más si tenemos en cuenta, como mencioné líneas arriba, el contexto de polarización, fragmentación y de creciente desglobalización económica (asociada a los crecientes proteccionismos y barreras comerciales). La preocupación francesa es entendible, especialmente por parte de su sector agrícola y ganadero, que se siente temoroso ante una competencia con las exportaciones del Mercosur. Por ejemplo, según cifras de la DW (2024), si el acuerdo saliera adelante, llegarían de Mercosur 99 000 toneladas de carne de bovino, 100 000 toneladas de pollo y 100 000 toneladas de azúcar. Cifras que pueden desestabilizar la balanza comercial de manera significativa.
No obstante aquello, el tratado incluye disposiciones que buscan garantizar estándares ambientales y laborales, así como mecanismos de salvaguarda para estos sectores. Como diplomático, y tras haber representado a mi país en diversos foros y organismos multilaterales, considero que el diálogo y la cooperación serán clave para abordar estas inquietudes, sin frenar un acuerdo que puede ser mutuamente beneficioso.
La Cumbre Iberoamericana de Ecuador acaba de concluir recientemente. ¿Qué impresiones y proyecciones podemos rescatar de dicha cumbre?
Debemos recordar que la Cumbre Iberoamericana, establecida en 1991, funge como un foro destinado a fortalecer los lazos entre los países de América Latina, España, Portugal y Andorra; fomentando la cooperación multilateral en temas políticos, económicos, sociales y culturales. Aunado a ello, se considera un mecanismo adecuado de diálogo para promover el desarrollo sostenible, el régimen democrático y la cohesión entre la comunidad iberoamericana, articulando esfuerzos entre el sector público, privado y la sociedad civil.
En su edición XXIX – llevada a cabo entre el 12 y el 15 de noviembre del presente año – la Cumbre se centró en tres ejes fundamentales: innovación, inclusión y sostenibilidad. Y algunos de los temas incluyeron la lucha contra el cambio climático, con un enfoque en la gestión de sequías e inundaciones; el combate al crimen organizado transnacional; el fortalecimiento de la empleabilidad juvenil, con compromisos para mejorar sus oportunidades laborales; y la cooperación regional en derechos digitales. Un hito interesante, además, fue la firma de la Declaración de Cuenca, que incluyó 25 compromisos estratégicos para los países miembros, y un plan de acción para los próximos dos años, enfocado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
A pesar de esta diversidad de temáticas, la Cumbre Iberoamericana afrontó problemas como la falta de participación, pues brilló la ausencia de varios líderes latinoamericanos, lo cual reflejó ciertas tensiones diplomáticas y divisiones internas en la región. Asimismo, se presentaron ciertos desencuentros sobre temáticas clave, incluso, fuentes señalan que algunas delegaciones se opusieron a incluir cuestiones relacionadas con género y sostenibilidad en los acuerdos finales. A pesar de tales desafíos, la Cumbre Iberoamericana se mantiene como un foro vital para coordinar esfuerzos, en una región marcada por profundas desigualdades y desafíos globales compartidos. Representa también una oportunidad para reafirmar el multilateralismo y avanzar en áreas críticas como la inclusión social, la educación, el desarrollo sostenible, entre otros.
La educación es un pilar y un derecho fundamental. ¿De qué forma podemos ayudar a las nuevas generaciones a preocuparse por la cultura y generar un patriotismo?
Pregunta compleja y muy valiosa. Personalmente, considero que, en la sociedad contemporánea, fortalecer la educación y los valores cívicos no solo es un fin deseable, sino que es imperativo para coadyuvar al mantenimiento de los regímenes democráticos, la cohesión social y el desarrollo sostenible. Los valores cívicos y éticos, tales como el respeto, la empatía o la responsabilidad colectiva, son los cimientos para enfrentar desafíos globales como la polarización política, la desinformación y el cambio climático.
La educación, por su parte, debe trascender el aprendizaje técnico para convertirse en una herramienta de transformación cultural y moral. Sin valores cívicos, la educación carece de dirección ética; y sin una educación sólida, los valores se desvanecen en un entorno signado por el individualismo y la desconfianza institucional. Una sociedad, cuya estructura se basa en principios cívicos, tiene mayor capacidad para resolver conflictos de manera pacífica, promover la justicia social y/o construir un futuro más equitativo.
De igual forma, me gustaría cerrar con el siguiente mensaje: “si queremos democracias resilientes, sociedades armónicas y economías justas, debemos sembrar – en cada generación – el respeto por la diversidad y el compromiso con el bien común” (Maúrtua, 2024). La educación es la clave para transformar los desafíos en oportunidades, y su éxito depende de la suma de nuestros esfuerzos colectivos. Juntos, desde las aulas hasta los foros internacionales, podemos inspirar a las nuevas generaciones a liderar con valores, justicia y compromiso y bienestar social.
¿Cuál es su mensaje navideño y sus deseos para el Perú este 2025?
Paz, reconciliación y consensos. A pesar de los problemas que atraviesa nuestra sociedad, la democracia prevalece; empero no aquella democracia procedimental que se concentra en la mera existencia de elecciones e instituciones, sin ahondar en su propio funcionamiento, regulación o la transparencia de sus procesos. Al contrario, prevalece una democracia del pueblo, donde la población exige y reclama sus derechos cuando percibe que el Estado no los garantiza debidamente. Ha sido un año cargado de ciertas desinteligencias y cinismos; un año donde se han generado tensiones con nuestros socios externos de antaño; y donde la capacidad estatal del Perú ha sido puesta a prueba, demostrando que aún nos falta mucho camino por recorrer en materia de desarrollo.
Sea propicio este espacio para irradiar la esperanza en mis compatriotas; que se vislumbran tiempos mejores, siempre que se trabaje por y para el Perú, dejando de lado intereses particulares y egoístas. ¡Felices fiestas!

Condesa Isabel De Mauleon De Bruyeres nacida en Lima, nacionalizada francesa por matrimonio y orgullosamente peruana, con dos hijos francoperuanos. Abogada, politóloga, especialista en derecho internacional público. Tesis en tribunales internacionales de Ruanda y de la antigua Yugoslavia. Trabaja en la UNESCO en París. Empresaria y diseñadora, con una pasión por la historia del Perú y del mundo sobre todo artista. Pacifista. Sueña por realizar: procurar un mundo unido y feliz.








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