El presidente sirio Ahmed al-Sharaa anunció el 29 de marzo de 2025 la conformación de un gobierno de transición, designando a 23 ministros en un gabinete ampliado que marca un hito clave en el proceso de reconstrucción institucional tras décadas de gobierno de la familia Assad. Esta medida también busca fortalecer las relaciones de Siria con Occidente. El anuncio se realizó en la antesala de Eid al-Fitr, la festividad que marca el fin del mes sagrado de Ramadán, e introdujo nuevas figuras en el gobierno, salvo en los ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa, cuyos titulares fueron ratificados en sus cargos.
El nuevo gobierno de transición
Bajo la dirección de una administración liderada por islamistas suníes, el nuevo gobierno ha estado sujeto a presiones tanto de Occidente como de los países árabes para garantizar una mayor inclusión de la diversidad étnica y religiosa del país. Estas demandas se intensificaron tras los recientes hechos de violencia en la costa occidental siria, que resultaron en la muerte de cientos de civiles alauitas, la minoría a la que pertenece el derrocado Bashar al-Assad.
El nuevo gabinete, caracterizado por su diversidad étnico-religiosa, incluye a Yarub Badr, un alauita nombrado ministro de Transporte, y a Amgad Badr, de la comunidad drusa, quien liderará el Ministerio de Agricultura. Asimismo, Hind Kabawat, una cristiana que formó parte de la oposición a Assad y ha trabajado en iniciativas de tolerancia interreligiosa y empoderamiento femenino, asumirá el Ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo. Mohammed Yosr Bernieh fue designado como ministro de Finanzas.Por otro lado, Murhaf Abu Qasra y Asaad al-Shibani fueron confirmados en sus cargos como ministros de Defensa y Relaciones Exteriores, respectivamente, cargos que han ocupado desde la caída de Assad en diciembre pasado tras una ofensiva relámpago de los rebeldes.
Como parte de las reformas estructurales, al-Sharaa anunció la creación de dos nuevos ministerios: el Ministerio de Deportes y el Ministerio de Emergencias. Este último estará encabezado por Raed al-Saleh, líder del grupo de rescate Cascos Blancos.Desde su designación como presidente interino en enero, al-Sharaa se comprometió a conformar un gobierno de transición inclusivo que impulse la reconstrucción de las instituciones públicas devastadas por la guerra. El proceso de elecciones podría tardar hasta cinco años en materializarse.
Bajo la dirección de una administración liderada por islamistas suníes, el nuevo gobierno ha estado sujeto a presiones tanto de Occidente como de los países árabes para garantizar una mayor inclusión de la diversidad étnica y religiosa del país
El gobierno de de al-Sharaa busca levantar las sanciones económicas
A diferencia de administraciones previas, este gobierno no contará con un primer ministro, sino con un secretario general, mientras que al-Sharaa asumirá la dirección del poder ejecutivo. A comienzos de marzo, Siria emitió una declaración constitucional que establece el marco legal para el período de transición, en la que se reconoce el papel central de la ley islámica y se garantizan los derechos de las mujeres y la libertad de expresión.
La prioridad principal del nuevo gobierno es poner fin a la guerra y restablecer la estabilidad en el país. La reciente ola de violencia en la región costera, hogar de la comunidad alauita, dejó un saldo de más de 1,000 muertos, en su mayoría pertenecientes a esta minoría. Si bien la insurgencia siria que ahora administra el país está mayoritariamente compuesta por grupos suníes, la inclusión de miembros de minorías étnico-religiosas, entre ellos una mujer y un representante alauita, envía una señal clara a Occidente sobre la voluntad del gobierno de fomentar un proceso político más representativo. La formación de un gobierno con diversidad religiosa también responde a los esfuerzos por persuadir a la comunidad internacional de levantar las sanciones económicas impuestas sobre Siria desde hace más de una década. Según Naciones Unidas, el 90% de la población siria vive por debajo del umbral de la pobreza, mientras que millones enfrentan reducciones en la ayuda alimentaria debido a los estragos del conflicto.

















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