En los últimos años, Kazajistán ha seguido con atención el desarrollo de los BRICS, reconociendo su creciente papel como un centro de atracción internacional. Actuando de manera prudente y estratégica, el país ha decidido no solicitar formalmente su adhesión al grupo en esta fase, considerando las particularidades del proceso de expansión y la necesidad de velar estrictamente por sus intereses nacionales.
La participación del Presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev, en la cumbre ampliada BRICS Plus celebrada en Kazán en octubre de 2024, reafirmó el interés de Astaná en fortalecer la cooperación multilateral. Durante su intervención, Tokayev subrayó que BRICS, al integrar economías emergentes de distintos continentes, refuerza la solidaridad global y contribuye a la construcción de un orden internacional más justo y equitativo, en línea con los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
La Visión de Kazajistán
Kazajistán, que se posiciona y es percibido cada vez más como una potencia intermedia (middle power) en el sistema internacional, aboga por un enfoque equilibrado basado en el respeto a la soberanía, el multilateralismo efectivo y la solución pacífica de los conflictos. Esta visión encaja de manera natural en la agenda de los BRICS, que apuesta por la cooperación estratégica y el fortalecimiento de la voz del Sur Global.
En su discurso, el Presidente Tokayev puso énfasis en áreas de cooperación de alta prioridad, tales como el comercio, la inversión, las tecnologías de la información, los minerales críticos, la seguridad alimentaria, la educación y el turismo. También resaltó la importancia del fortalecimiento de los corredores de transporte internacionales, incluyendo la Ruta Internacional Norte-Sur y el Corredor Transcaspiano.
Además, Kazajistán expresó su compromiso con iniciativas que promueven la seguridad energética y combaten el cambio climático, subrayando la urgencia de enfrentar desafíos como la escasez de agua y la desertificación. Tokayev reiteró la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU para reflejar mejor la diversidad actual del mundo y dar mayor representación a las economías emergentes y las potencias intermedias.
Kazajistán ha seguido con atención el desarrollo de los BRICS, reconociendo su creciente papel como un centro de atracción internacional
Con una política exterior pragmática y orientada al diálogo, Kazajistán confirma su disposición a cooperar con los BRICS en formatos ampliados, contribuyendo activamente a la construcción de un orden mundial más inclusivo, estable y sostenible.
OPINIÓN de Carlos Uriarte Sánchez, profesor de derecho de la Universidad Rey Juan Carlos y secretario general de Paneuropa España
Considero, que la decisión tomada por el presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev, de que su país no forme parte de los BRICS de una manera formal, pero sí participe en formatos ampliados más flexibles e inclusivos, es una posición muy inteligente para continuar manteniendo una política exterior equilibrada y multivectorial. Debemos de tener en cuenta que nos encontramos en un momento de transformación del orden internacional a través de importantes cambios geopolíticos, por tanto, la prudencia debe de guiar las grandes decisiones estratégicas de un país.
Los BRICS son una plataforma informal de países que pertenecen al Sur global y que debe de ser lo suficientemente flexible para permitir la colaboración con otros países emergentes que no necesariamente deben formar parte de esta. Existen entre los miembros visiones políticas y económicas distintas como las lideradas por Brasil e India frente a otras posiciones como las representadas por Rusia y China. Estas diferencias pudieron constatarse en la cumbre de Kazan.
Kazajistán como potencia media puede y deber hacer valer su capacidad económica y energética haciendo prevalecer sus intereses nacionales desde una voluntad sincera y firme de cooperación no solo con el llamado Sur global en aquellos problemas que puedan afectar en especial a estos países como puede ser la seguridad alimentaria, la seguridad energética, el cambio climático (que provoca desertificación y escasez de agua) … sino también ser capaz no sólo de trabajar en esa cooperación sur-sur sino también en la cooperación norte-sur, donde debemos de evitar que el mundo vuelva a vivir una división entre bloque de países. Es aquí donde Kazajistán puede y debe desempeñar un papel central fomentando la cooperación entre el llamado Norte global y el Sur global para la construcción de un nuevo orden mundial basado en el derecho internacional, el multilateralismo, con una visión mucho más inclusiva, justa y democrática. En este sentido, es fundamental reformar el sistema de Naciones Unidas haciéndolo mucho más eficiente, participativo y representativo de la nueva realidad internacional, que ya no es la misma que la que se desarrolló después de la II G.M.
En el 80 aniversario del fin de Gran Guerra, los nuevos Estados emergentes, con vocación de ser potencias medias, como Kazajistán, deben también poder ser actores protagonistas en la nueva reconfiguración del orden internacional, siendo así mismo, motor de la integración regional en Asia Central.
Embajada de Kazajistán en España















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