Cabo Verde se posiciona como uno de los destinos emergentes más atractivos del Atlántico africano, no solo por sus playas paradisíacas y su clima privilegiado durante todo el año, sino también por su creciente estabilidad política por su apertura a la inversión extranjera . En esta entrevista, José Félix Pérez-Peña Garrido, Cónsul Honorario de Cabo Verde en Málaga, analiza el papel clave que desempeña el turismo en la economía caboverdiana, y cómo el país se prepara para afrontar el reto de diversificar su oferta más allá del tradicional binomio de sol y playa.
«De cara a 2030, podríamos estar hablando de una cifra mucho mayor, en torno a los tres millones de turistas», señala el Cónsul. No obstante, aclara que el verdadero desafío está en reorientar ese crecimiento turístico hacia modelos más integradores y sostenibles, apostando por segmentos como el turismo de aventura, el cultural, el de eventos y congresos, así como las actividades acuáticas, que pueden generar un mayor impacto económico en las comunidades locales.
¿Cómo es Cabo Verde?
Cabo Verde, un estado insular que forma parte de la región de la Macaronesia —al igual que Canarias o Azores—, se independizó de Portugal en 1975 y adoptó un sistema democrático multipartidista en 1991. A pesar de ello, no está exento de dificultades: desde problemas productivos (escasez de alimentos) y medioambientales (falta de recursos hídricos), hasta desafíos logísticos y de transporte, así como ciertas limitaciones en la movilidad entre islas. La población caboverdiana, de apenas medio millón de personas, se distribuye en diez islas, algunas de las cuales solo son accesibles por vía marítima y de las cuales nueve están habitadas. Praia, con 150.000 habitantes, es la ciudad más poblada.
Con estas características, cabría esperar una escasa relevancia mutua entre Cabo Verde y España. Sin embargo, la geografía y el comercio han tejido vínculos sólidos entre ambos países.
De hecho, el 20,8 % de las exportaciones españolas a Cabo Verde provienen de Canarias, especialmente de la provincia de Las Palmas, cuyo aeropuerto en Gran Canaria es el único con vuelos directos al archipiélago africano desde España (exceptuando los vuelos chárter en temporada alta desde destinos como Barcelona).
Aunque el volumen absoluto del comercio bilateral es modesto para los estándares europeos, España se posiciona como el segundo socio comercial de Cabo Verde, solo por detrás de su antigua metrópoli, Portugal. En 2020, España concentró cerca del 63 % del volumen comercial caboverdiano, siendo además el principal destino de sus exportaciones, que presentan una escasa diversificación.
En concreto, el 92 % de las exportaciones de Cabo Verde hacia España corresponden a productos pesqueros, generalmente capturados por la flota española tras el pago de las correspondientes tasas de pesca y siendo una empresa Andaluza uno de los mayores empleadores de Cabo Verde. La costa occidental africana constituye un caladero vital para la potente industria pesquera española, lo que también explica que el 20 % de las importaciones caboverdianas desde España sean productos pesqueros, en parte obtenidos en el propio archipiélago.
El sector económico de mayor crecimiento en Cabo Verde es el turismo, concentrado en las islas de Sal y Boavista, donde se ubican los aeropuertos con conexiones directas con Gran Canaria y el resto de Europa. No obstante, esta actividad se está expandiendo a otras islas como Maio, São Nicolau o São Vicente. Aunque el turismo español en Cabo Verde aún es limitado, Canarias podría desempeñar un papel clave como escala para el turismo europeo y como base de operaciones para la industria turística nacional.
España, como una de las grandes potencias turísticas del mundo, ha desarrollado un sector vacacional con amplio conocimiento sobre el producto turístico, su gestión y mejora. Además, cuenta con recursos económicos y grandes grupos hoteleros con capacidad de inversión que ya están presentes (RIU) o están analizando entrar en Cabo Verde en los próximos años.
En diciembre pasado, ambos países firmaron un nuevo acuerdo de cooperación avanzada que se extenderá hasta 2030. Este acuerdo abarca temas como la igualdad de género, el crecimiento económico y la gestión sostenible del océano, profundizando así una relación internacional que ya cuenta con una sólida trayectoria.
En apenas 15 años, Cabo Verde ha logrado posicionarse en el mapa de los grandes turoperadores internacionales. Es un destino seguro, con un clima excelente y una población hospitalaria, aunque aún poco conocido por los españoles debido a la escasa conectividad aérea directa
¿Cómo ha conseguido Cabo Verde convertirse en un destino turístico?
Somos un país pequeño, situado al sur de las Islas Canarias, cuyas playas han ido ganando reconocimiento progresivamente. Nos encontramos a entre 4 y 6 horas de vuelo de las principales capitales europeas. Cabo Verde es una nación democrática, con libertad de expresión, que ha sabido ganarse la confianza de la comunidad internacional. El punto de inflexión llegó en 2005, con la apertura del hotel español Riu en la isla de Sal, lo que marcó el inicio de su consolidación como un destino turístico de relevancia.
En el año previo a la pandemia de la COVID-19, recibimos 820.000 turistas. Durante la última década, el turismo ha experimentado un crecimiento medio anual del 10 %, representando aproximadamente el 25 % del PIB nacional. Uno de cada cinco caboverdianos trabaja en el sector turístico, y el 60 % de las exportaciones de bienes y servicios están relacionadas con esta actividad, lo que refleja su enorme importancia económica. También tiene un impacto social significativo: las islas con mayor afluencia turística, como Sal y Boavista, presentan menores tasas de pobreza.
En apenas 15 años, Cabo Verde ha logrado posicionarse en el mapa de los grandes turoperadores internacionales. Es un destino seguro, con un clima excelente y una población hospitalaria, aunque aún poco conocido por los españoles debido a la escasa conectividad aérea directa. Portugal, en cambio, se ha consolidado como uno de los principales mercados emisores de turistas hacia el archipiélago.
Confiamos en que el invierno —nuestra temporada alta— sea positivo, ya que muchos operadores de distintos países ya están en funcionamiento. Durante el verano, los turistas portugueses han sido nuestro principal respaldo. Teniendo en cuenta que Sal y Boavista concentran el 95 % de las pernoctaciones, nuestro principal desafío ahora es lograr una mayor desconcentración del turismo hacia otras islas.
¿Por qué los españoles no han descubierto todavía Cabo Verde como destino de vacaciones?
Entre 2014 y 2017 recibimos un número considerable de turistas españoles, gracias a la existencia de una conexión aérea directa. Sin embargo, al desaparecer estos vuelos, el acceso se volvió más complicado. Reconozco que también nos ha faltado promoción del destino. Contamos con recursos limitados para marketing, aunque esperamos reforzar esta área en los próximos años.

¿Qué ofrece Cabo Verde a los turistas?
Cabo Verde es un país seguro, con un clima agradable, una ubicación estratégica y una estabilidad política consolidada. Nuestro objetivo es que los turistas descubran todas las islas, ya que, además del clásico turismo de sol y playa en Sal y Boavista, también ofrecemos experiencias de ecoturismo en islas como Fogo, São Nicolau o Santo Antão. Por ello, estamos invirtiendo en la mejora de infraestructuras: rehabilitamos caminos, recuperamos miradores y acondicionamos piscinas naturales.
Además, apostamos por el turismo de segunda residencia —como ha ocurrido en el sur de España— y por el turismo de cruceros. Cabo Verde es también un destino muy valorado por deportistas de disciplinas como el surf, kitesurf o buceo. Contamos con condiciones ideales: viento, olas y una destacada presencia de campeones mundiales en estas modalidades.
Además, el turismo de pesca deportiva ha sido conocido desde hace muchos años entre los aficionados a este deporte.
Nuestra música es otro de los grandes atractivos turísticos, al igual que la gastronomía, que combina influencias mediterráneas, criollas y europeas. Y, por supuesto, la hospitalidad del pueblo caboverdiano, que, aunque menos tangible, es algo que cualquier visitante percibe y valora profundamente.
Ya sabéis que cuando se llega a Cabo Verde: No stress.
¿Qué número de turistas puede llegar a acoger Cabo Verde?
Antes de la pandemia, el objetivo era alcanzar el millón de turistas en 2021, una meta que ahora esperamos lograr en 2025. Esta cifra es adecuada teniendo en cuenta la dimensión de nuestras islas. Además, los turistas suelen concentrarse en los complejos hoteleros, por lo que no se percibe una presión significativa en las ciudades.
De cara a 2030, podríamos estar hablando de una cifra mucho mayor, en torno a los tres millones de turistas. Sin embargo, el verdadero desafío es reorientar ese crecimiento turístico: mantener la oferta de sol y playa, pero al mismo tiempo diversificar con nuevos productos como el turismo de aventura, el turismo cultural, el de eventos y congresos, sin olvidar todas las actividades acuáticas. Nuestra apuesta es clara: avanzar hacia un modelo turístico más diverso y sostenible.
Se dice que el turismo es una gran vía de desarrollo, pero en algunas islas, como Sal o Boa Vista, hay hoteles con miles de habitaciones. ¿Eso es sostenible?
No. El turismo en Cabo Verde comenzó mal. Las propuestas para construir grandes complejos hoteleros se vieron como promesas de empleo, pero no se tuvo en cuenta lo que ha ocurrido en otras partes del mundo, ni se analizaron experiencias previas ni los impactos del turismo en otros contextos.
Por ejemplo, en España…
Exactamente. Suele tratarse de grandes hoteles con salarios bajos, y eso no reduce la pobreza. Los salarios bajos perpetúan el círculo de la pobreza. Eran castillos en el aire. No es un modelo sostenible, y es fundamental que tomemos conciencia y empecemos a apostar por otro tipo de turismo. Por ejemplo, hay un proyecto para construir un gran hotel en Praia, en la zona de Palmarés, y otros que incluso contemplan edificaciones dentro del mar, prolongando el espigón. Una empresa china ha propuesto uno con casino, aunque por ahora está paralizado.
Pero eso sería bueno para Praia, ¿no?
Sí, pero en mi opinión debe hacerse de forma equilibrada, tanto desde el punto de vista ambiental como social. La idea de que es mejor tener un empleo mal pagado que no tener ninguno no tiene sentido, porque a largo plazo genera efectos sociales muy negativos.
Praia (Capital de la Isla de Santiago) ha crecido mucho en los últimos años. Hasta hace poco, esta isla, Santiago, era la más desfavorecida, mientras otras como Sal o Boa Vista se desarrollaban gracias al turismo y a los grandes complejos hoteleros. Ahora, evidentemente, también se está poniendo el foco en Praia, que tiene mucho potencial, especialmente por su cercanía a la histórica Cidade Velha. Con una población más numerosa, es necesario buscar múltiples vías de desarrollo y diversificar, porque si no, la gente acaba emigrando.
Cabo Verde tiene más población fuera que dentro…
R: Sí, hay grandes comunidades caboverdianas en Estados Unidos, y también en Portugal, Francia, los Países Bajos… Incluso en África: en Senegal, Angola, Santo Tomé y Príncipe, y Guinea-Bissau.
¿Se marchan por la falta de empleo y de opciones educativas? ¿Cuántas universidades hay en el país? ¿Y en Praia?
Actualmente hay 11 universidades en Cabo Verde. Pero es necesario repensar el sistema, porque tener 11 universidades en un país tan pequeño y con recursos financieros limitados no es sostenible. Sería mejor concentrar esfuerzos y apostar por la calidad, para que nuestras instituciones sean realmente relevantes.
Hay iniciativas muy interesantes como la creación de un parque tecnológico en Praia que nos gustaría ver cómo evoluciona en los próximos años.
¿Hacia dónde miran los políticos de Cabo Verde? ¿A Francia, Portugal, Senegal…?
Creo que aquí no hay una búsqueda clara de inspiración. Portugal está muy cerca, claro. Fuimos colonia, y allí hay una gran comunidad caboverdiana. Compartimos idioma y una fuerte proximidad cultural.
Pero Cabo Verde tiene su propia personalidad y creemos que lideramos una África moderna y estable tanto en lo político como en lo social.
Y para usted, ¿dónde está la inspiración?
Para mí, la inspiración debe estar en la transparencia en la gestión, la igualdad de acceso, el trato justo y una buena administración pública. Son valores universales, válidos en cualquier país y en cualquier parte del mundo: transparencia, buena gestión y austeridad que nos permitan además un mayor conocimiento a nivel mundial de nuestro maravilloso país.
¿Es optimista respecto al futuro de Cabo Verde?
Muy optimista.
¿Y respecto al futuro de África?
También soy muy optimista. En este momento estamos fortaleciendo las relaciones entre países africanos. Por ejemplo, en octubre celebraremos en Praia la Cumbre Empresarial de África. Durante nueve años se ha celebrado en Sudáfrica, y ahora, por primera vez, se traslada aquí durante tres años. Es una señal de cambio. Con países como Camerún, Ghana, Senegal, Costa de Marfil y Angola vamos a tender puentes y establecer alianzas empresariales. Vamos a apostar con fuerza por el continente africano.














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