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Foto de Tomek Walecki en Pixabay

La victoria de Karol Nawrocki y su impacto en el rumbo político de Polonia

Karol Nawrocki, historiador nacionalista respaldado por el partido conservador Ley y Justicia (PiS), ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Polonia con un 50.89% de los votos, frente al 49.11% obtenidos por el liberal y proeuropeo Rafał Trzaskowski. La contienda, que mantuvo en vilo al país desde la primera ronda dos semanas antes, a finales de mayo del 2025, reveló profundas divisiones políticas y sociales en una nación clave en el flanco oriental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea (UE). El interés internacional en las elecciones polacas fue elevado, no solo por el respaldo explícito de figuras políticas estadounidenses, sino también por el rol estratégico de Polonia en la OTAN: es el país de la alianza que más gasta en defensa en proporción a su PIB. La victoria de Nawrocki contrasta con recientes comicios en Canadá y Australia, donde los candidatos centristas lograron frenar el avance de la derecha.

Karol Nawrocki, historiador nacionalista respaldado por el partido conservador Ley y Justicia (PiS), ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Polonia

Karol Nawrocki gana las elecciones presidenciales de Polonia

El resultado marca un giro respecto a la primera vuelta, en la que Trzaskowski había liderado por un pequeño margen. El repunte de Karol Nawrocki entre ambas rondas se atribuye al respaldo de votantes de candidatos derechistas menos conocidos, que quedaron en tercer y cuarto lugar. Su victoria sugiere que Polonia podría inclinarse hacia un rumbo más populista y nacionalista, en línea con el discurso del presidente estadounidense Donald Trump, quien se reunió con Nawrocki en la Casa Blanca en mayo de 2025 y le ofreció su respaldo. Asimismo, recibió apoyo de la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem.

Aunque Karol Nawrocki es un recién llegado a la política electoral, ha sido una figura polémica. Sus detractores han señalado su presunta vinculación con figuras del crimen y su participación en una pelea callejera violenta en el pasado. Si bien niega los lazos con el crimen organizado, no se ha disculpado por el altercado, asegurando haber participado en varias peleas “nobles” a lo largo de su vida. Estas revelaciones no afectaron sustancialmente su apoyo entre el electorado de derecha, muchos de los cuales consideran que se trata de ataques motivados políticamente.

Sus propuestas de campaña estuvieron marcadas por un discurso antimigración, la crítica a las políticas climáticas de la UE y una visión conservadora en temas sociales. Nawrocki ha sido bien recibido por sectores que se oponen a la expansión de valores seculares y a la visibilidad de comunidades como la LGBTQ+, viéndolo como un defensor de las tradiciones nacionales. En política exterior, Nawrocki ha adoptado una postura ambivalente respecto a Ucrania. Aunque se ha comprometido a mantener la ayuda militar, ha acusado al presidente Volodímir Zelensky de “aprovecharse” de sus aliados, y ha sugerido que los refugiados ucranianos están abusando de la generosidad polaca. En línea con esta visión, ha prometido priorizar a los ciudadanos polacos en el acceso a servicios como salud y educación. También ha expresado su oposición a la adhesión de Ucrania a la OTAN, repitiendo parte de la retórica de Trump sobre la guerra en Europa del Este.

Críticas a los refugiados polacos

Hay que recalcar que el presidente polaco no ejerce el poder ejecutivo pleno, función que recae en el primer ministro elegido por el Parlamento. No obstante, su rol está lejos de ser ceremonial ya que tiene la capacidad de vetar leyes y ejercer influencia en asuntos de política exterior. En este contexto, la elección de Karol Nawrocki representa un revés significativo para el primer ministro proeuropeo Donald Tusk, quien asumió el cargo a finales de 2023 al frente de una coalición ideológicamente diversa. El gobierno de Tusk ha enfrentado múltiples desafíos para avanzar en su agenda progresista, que incluye flexibilizar la restrictiva ley del aborto y aprobar un marco legal para las uniones civiles entre personas del mismo sexo. A ello se ha sumado el bloqueo sistemático del presidente saliente Andrzej Duda, quien vetó reformas clave destinadas a despolitizar el sistema judicial, uno de los principales reclamos de Bruselas por el deterioro del Estado de derecho en Polonia.

Con Karol Nawrocki en la presidencia, se espera que Tusk enfrente aún mayores obstáculos para cumplir con sus compromisos tanto ante la ciudadanía como ante la Unión Europea. Karol Nawrocki sucederá a Duda el próximo 6 de agosto, dando inicio a un mandato de cinco años, con posibilidad de reelección según la Constitución polaca.

Alide Flores Urich Sass

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