A finales de mayo de 2025, el canciller alemán Friedrich Merz inauguró en Lituania una nueva brigada militar, concebida como una respuesta estratégica para reforzar la defensa del flanco oriental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ante la continua amenaza que representa Rusia. Durante la ceremonia, Merz subrayó que “la seguridad de nuestros aliados bálticos es también nuestra seguridad”, aludiendo a la lógica de seguridad compartida dentro de la alianza. Asimismo, enfatizó que el fortalecimiento militar de Alemania constituye una señal clara a otros Estados miembros para incrementar sus inversiones en defensa. Este despliegue representa la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que Alemania establece una brigada fuera de su territorio de forma permanente, lo cual fue calificado por el presidente lituano, Gitanas Nauseda, como un “día histórico”, caracterizado por la “confianza, responsabilidad y acción”.
Berlim desarrolla sus fuerzas armadas
Desde 2017, Berlín ha desplegado tropas en territorio lituano –nación fronteriza con el enclave ruso de Kaliningrado y con Belarús, aliada de Moscú– como parte de los compromisos colectivos de la OTAN. No obstante, la instalación de una brigada permanente marca un punto de inflexión en el compromiso alemán. La 45.ª Brigada Blindada, que actualmente cuenta con un equipo de activación de aproximadamente 250 efectivos, tiene previsto alcanzar su plena capacidad operativa, con cerca de 5,000 soldados desplegados en Rukla y Rudninkai, para el año 2027.
El evento inaugural en Vilna, capital de Lituania, incluyó un sobrevuelo de helicópteros militares y la participación de cientos de soldados y ciudadanos, reflejando la dimensión simbólica y operativa de este despliegue. “Proteger Vilna es proteger Berlín”, declaró Merz, en un gesto que refleja la creciente integración de las preocupaciones de seguridad nacional dentro de una lógica aliada y regional. La expansión militar alemana se inscribe en un contexto más amplio de reestructuración de sus capacidades defensivas, tras años de desinversión. A raíz de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022, el entonces canciller Olaf Scholz anunció un fondo especial de 100,000 millones de euros (aproximadamente $ 113,000 millones de dólares) para modernizar las fuerzas armadas de la República Federal de Alemania y su administración civil, conocido como Bundeswehr, lo que permitió al país alcanzar el umbral de gasto del 2 % del PIB establecido por la OTAN. Sin embargo, se prevé que este fondo se agote en 2027.
El despliegue permanente de tropas alemanas en Lituania no solo redefine el papel de Alemania en la arquitectura de seguridad europea, sino que también evidencia una transformación más profunda en la doctrina estratégica de la OTAN
La Militarización del Báltico
En este contexto, la nueva coalición de gobierno promovió medidas legislativas para flexibilizar las restricciones fiscales y así permitir un aumento sostenido del gasto en defensa. En una reciente intervención parlamentaria, Merz –el primer canciller con experiencia militar en la Bundeswehr– reafirmó el compromiso del Ejecutivo de financiar plenamente la transformación de las Fuerzas Armadas alemanas en el ejército convencional más potente de Europa.Por su parte, Lituania anunció que incrementará su presupuesto de defensa hasta situarlo entre el 5 % y el 6 % del PIB a partir del próximo año, superando el actual nivel del 3 %. Con ello, se convierte en el primer país miembro de la OTAN en alinearse con la meta del 5 % propuesta por el expresidente estadounidense Donald Trump.
Actualmente, se está discutiendo dentro de la Alianza un nuevo marco de referencia presupuestaria que aspira a que todos los aliados destinen un 3.5 % del PIB a gasto militar directo, y un 1.5 % adicional a infraestructuras clave vinculadas a la seguridad, como carreteras, puentes, aeropuertos y puertos marítimos. Merz consideró que dichos objetivos son razonables y alcanzables dentro del horizonte temporal proyectado hasta 2032. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, confirmó recientemente un plan escalonado para aumentar el presupuesto de defensa en 0.2 puntos porcentuales del PIB por año durante los próximos cinco a siete años. Paralelamente, Merz ha intensificado los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego en Ucrania desde su llegada al poder, evidenciando una estrategia dual de fortalecimiento militar y búsqueda de desescalada.
El despliegue permanente de tropas alemanas en Lituania no solo redefine el papel de Alemania en la arquitectura de seguridad europea, sino que también evidencia una transformación más profunda en la doctrina estratégica de la OTAN, donde la disuasión activa y la inversión sostenida en defensa se consolidan como pilares frente a un entorno geopolítico cada vez más volátil.
















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