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Kazajistán celebra en Madrid el Día de la Ciudad de Astana y el 180º aniversario del poeta Abay

La Embajada de Kazajistán en España, en estrecha colaboración con la Junta Municipal del distrito madrileño de Arganzuela, organizó una extraordinaria velada cultural en el Centro Cultural Casa del Reloj de Madrid para conmemorar dos hitos esenciales en la identidad nacional kazaja: el Día de la Ciudad de Astana y el 180º aniversario del nacimiento del gran poeta, filósofo y humanista Abay Qunanbayuli. El evento, de carácter festivo y abierto al público, reunió a diplomáticos, autoridades locales, amantes de la cultura centroasiática y representantes de la diáspora kazaja en España.

Una ciudad símbolo de modernidad y visión de futuro

Astana, capital de Kazajistán desde 1997, es mucho más que el centro político y administrativo del país: representa un ambicioso proyecto de modernización, identidad nacional y apertura al mundo. Situada en el corazón de las estepas euroasiáticas, esta ciudad, concebida como un símbolo del renacimiento kazajo tras la independencia de 1991, ha sido diseñada por algunos de los arquitectos más renombrados del mundo, como Kisho Kurokawa y Norman Foster, quienes han dotado a Astana de un urbanismo vanguardista y monumental. Su skyline, dominado por la torre Bayterek y el Palacio de la Paz y la Reconciliación, refleja el espíritu de una nación que mira al futuro sin renunciar a sus raíces nómadas, espirituales y multiculturales.

Abay, faro del pensamiento kazajo

La otra figura homenajeada en esta velada fue Abay Qunanbayuli (1845–1904), considerado el mayor exponente literario del pueblo kazajo. Nacido en la región de Semey, Abay fue mucho más que un poeta: fue un pensador ilustrado, un reformador social, un defensor del conocimiento como motor del progreso y un puente entre la sabiduría tradicional kazaja y las corrientes filosóficas y literarias de Occidente y Oriente. Su obra, que abarca poesía, prosa y traducciones de autores universales como Goethe, Pushkin o Byron, constituye una columna vertebral de la identidad espiritual de Kazajistán. En sus célebres «Palabras de Edificación», Abay abordó temas como la justicia, la ética, la educación y la modernidad con una vigencia que aún hoy inspira generaciones.

Un espectáculo de belleza sonora y visual

El programa artístico del concierto fue una auténtica celebración de la diversidad y la riqueza de la cultura kazaja. Grupos y artistas de renombre internacional, llegados desde Kazajistán, ofrecieron un repertorio que conjugó música tradicional, instrumentos ancestrales, danzas folclóricas y moda étnica.

La otra figura homenajeada en esta velada fue Abay Qunanbayuli (1845–1904), considerado el mayor exponente literario del pueblo kazajo

El prestigioso grupo Tumar abrió la velada con una interpretación vigorosa de melodías tradicionales reinterpretadas con arreglos contemporáneos, en una fusión que refleja la identidad moderna de Kazajistán sin perder la esencia de la estepa. Farab, por su parte, deslumbró con una coreografía que evocaba las antiguas leyendas del pueblo kazajo, enriquecida con trajes ornamentales que recreaban la estética nómada de la Edad Media.

Uno de los momentos más aclamados de la noche fue la actuación del conjunto Arkaiym , que ofreció una exquisita combinación de canto de garganta, percusiones rituales e instrumentos de cuerda como el dombra y el kobyz, transportando al público a los vastos horizontes de Asia Central.

La velada culminó con la participación de la Filarmónica de Turkestán, que interpretó una selección de obras inspiradas en los versos de Abay, así como piezas sinfónicas que forman parte del patrimonio musical nacional kazajo. Su maestría técnica y emotividad conquistaron al auditorio, que respondió con una ovación cerrada.

Una diplomacia que une culturas

Este concierto no fue solo una conmemoración, sino una muestra palpable del valor de la diplomacia cultural como herramienta de entendimiento mutuo. La Embajada de Kazajistán reafirmó así su compromiso con la promoción de los lazos bilaterales entre Kazajistán y España, fomentando el conocimiento mutuo a través del arte, la música y la historia compartida de la humanidad.

El embajador de Kazajistán en España, en su intervención, destacó el simbolismo del acto como reflejo de un país orgulloso de su herencia, abierto al mundo y en constante transformación. Asimismo, agradeció a las autoridades municipales madrileñas su colaboración, y al público español su receptividad y entusiasmo por conocer una cultura milenaria y fascinante.

El concierto festivo celebrado en la Casa del Reloj fue mucho más que un espectáculo: fue una celebración de la memoria, la identidad y el futuro de Kazajistán. Astana, con su arquitectura audaz, y Abay, con su sabiduría perenne, fueron los protagonistas de una noche en la que Madrid se convirtió, por unas horas, en un puente entre Europa y Asia. Una velada que dejó huella y que refuerza el papel de la cultura como pilar fundamental en las relaciones internacionales.

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