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Image de dmytro_R en Pixabay

La fuerza de la inactividad

A la humanidad nos falta repensar el valor del tiempo para incluir en él momentos de inactividad. No hablo de inactividad como si se tratara de una máquina apagada sin hacer nada, sino de una inactividad que nos haga estar más presentes en la vida.

Sabemos que el tiempo avanza y no se detiene. Pero ante la inevitable finitud de la vida, resulta que nuestro tiempo personal sí se agota, con nuestro último respiro. Y entonces, bajo esta realidad de tener el tiempo contado, el aprovechamiento de este puede volverse una obsesión contraproducente si no sabemos cómo balancearlo.

Porque, de inicio, es un gran error creer que el estar siempre ocupados significa que estamos aprovechando bien el tiempo. Veamos por qué no es así.

Vivimos en una sociedad dinámica que se mueve a un ritmo acelerado, donde “el tiempo es dinero” (time is money), donde nos llenamos de planes y actividades, donde la tecnología nos facilita hacer mucho más en menos tiempo, donde las cosas se vuelven rápidamente obsoletas y donde los medios de información nos bombardean las 24 horas del día de “noticias”. Esta actualidad puede ser abrumadora.

La inactividad en cuestión

El riesgo de ser absorbidos por ese ambiente de híperproductividad laboral en donde solo importa generar ganancias es que se puede llegar a un burnout, ese desgaste físico y mental provocado por el estrés. Pero hay otro riesgo: la pérdida de libertad.

Así que no, el tiempo no es dinero ni es mercancía, el tiempo es vida. Y no hay que descuidarlo en actividades que le restan al vivir. Parafraseando a Séneca, que triste sería que, en un futuro, al hacer un repaso de la vida, nos diéramos cuenta de que estuvimos tan ocupados todo el tiempo que no hicimos nada.

En su libro “Vida contemplativa”, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han nos habla de la importancia que tiene la inactividad como “forma de esplendor” de la existencia humana:

“Hemos olvidado que la inactividad, que no produce nada, constituye una forma intensa y esplendorosa de la vida. A la obligación de trabajar y rendir se le debe contraponer una política de la inactividad que sea capaz de producir un tiempo verdaderamente libre.” Y continúa, “la verdadera vida comienza en el momento en que termina la preocupación por la supervivencia.”

La inactividad se vuelve entonces algo lleno de sentido que estimula la contemplación, esa llave que abre la puerta a la realidad dándonos más claridad y perspectiva. Y al no tener ningún propósito específico en ese tiempo de contemplación, nos abrimos a la posibilidad de lo espontáneo, en donde pueden brotar cosas extraordinarias.

Por ejemplo, para muchos científicos y filósofos la contemplación ha sido el gran detonante de muchos hallazgos. Gracias a los experimentos mentales, fruto de la contemplación, Isaac Newton descubrió la gravedad y Einstein llegó a su Teoría de la Relatividad. De igual manera, la contemplación fue un ingrediente esencial para que Charles Darwin desarrollara su Teoría de Evolución por Selección Natural.

Por su parte, el filósofo René Descartes usó la contemplación para llegar a su razonamiento de Cogito, ergo sum, un principio fundamental del pensamiento como camino hacia el conocimiento. Y si nos vamos al mundo del arte, la contemplación ha originado infinitas obras magistrales en todos los géneros artísticos.

Byung-Chul Han señala que la actividad se nutre de la inactividad. Citando a Nietzche sobre la dialéctica de la inactividad, menciona, “los hombres inventivos viven de un modo completamente distinto al de los activos; precisan tiempo para que se despliegue su actividad sin fines ni reglas prefijados.”

La inactividad se vuelve entonces algo lleno de sentido que estimula la contemplación, esa llave que abre la puerta a la realidad dándonos más claridad y perspectiva

Pero si en estos tiempos no se aprecian la inactividad ni la contemplación por no ser “útiles”, la humanidad corre el riesgo de perder librepensadores de ideas revolucionarias y de perder el sentido humano de nuestra existencia. En la inactividad nos sentimos más libres, vemos las cosas con mayor claridad, sentimos mejor nuestra propia respiración y estamos más conscientes del espacio que ocupamos.

Inactividad versus Aburrimiento

Y, cuando rechazamos ese estado de productividad perpetua para enfocarnos en la inactividad, fortalecemos nuestra relación también con la naturaleza y en cómo la tratamos. Si nos detenemos a contemplar el valor de la naturaleza y las acciones que hemos tomado ante ella, podríamos entender mejor cómo nuestra actividad humana a través de la historia ha sido destructiva y qué podemos hacer para remediarlo.

Como expresa Byung-Chul Han, “el Antropoceno es el resultado del total sometimiento de la naturaleza a la acción humana.” Y aquí nos hace repensar la inactividad en una idea interesante. ¿Y si el producir destruye? A veces creemos que estamos contribuyendo al hacer, cuando hacemos lo contrario. Y en algunos casos, la mejor manera de cuidar y ayudar a la naturaleza está en hacernos a un lado y dejarla en paz.

Con ello, el filósofo surcoreano nos invita a reflexionar en el valor de lo que hacemos y a no pensar en su utilidad final. Porque no todo lo que hagamos debe ser para-algo. Citando a Heidegger, explica cómo inactividades como la fiesta, el juego y la danza están libres de una función útil y son esenciales para vivir con mayor presencia.

Similarmente, el profesor de Harvard, Arthur C. Brooks, es un gran impulsor de los beneficios del aburrimiento. Brooks menciona que al estar en reposo se activa en el cerebro nuestra Red Neuronal por Defecto (Default Mode Network en inglés), que se encarga de detonar la imaginación, la reflexión, la memoria y el soñar despiertos. 

El dejar que el aburrimiento nos lleve a un estado de reflexión profunda puede ayudarnos a encontrarle sentido a la vida. Desafortunadamente, Brooks menciona que muchas personas, sobre todo de generaciones más jóvenes, rehúyen de esa condición meditativa porque no se dan el tiempo de estar aburridos.  

Al contrario, desafían el aburrimiento mediante el uso de dispositivos móviles, manteniendo apagada la Red Neuronal por Defecto. Y es que, si en cada oportunidad de aburrimiento la reacción inmediata es de encender y revisar el móvil, será mucho más difícil establecer esa interconexión cerebral hacia una experiencia enriquecedora y creativa.

La vida no debe girar alrededor de las pantallas. Brooks advierte que el uso abusivo de los dispositivos móviles no solo obstaculiza tiempo valioso para el aburrimiento y la inactividad, sino que también está relacionado a la depresión, la ansiedad y a la falta de sentido existencial. Hay que tener la disciplina para reducir el tiempo que pasamos conectados al ciberespacio, pero desconectados de la vida real.

El futuro de una humanidad sana depende de un buen balance entre la vida activa y la vida contemplativa.

Vale la pena aprender a valorar esos momentos de inactividad y aburrimiento, y aprovecharlos para perdernos en la contemplación. Porque uno nunca sabe, en algún momento de espontaneidad puede surgir alguna gran idea para cambiar al mundo, o cuando menos, cambiar tu vida.

Ricardo Villarreal es director de cine documental dirigió y produjo el largometraje “The Domínguez, a Family Who Shaped the History of California” para el canal de televisión KCET en Los Ángeles, California y dirigió y produjo “Ride with Larry”, un documental inspirador para concientizar sobre el Parkinson y el uso de la marihuana medicinal, que ganó varios premios en festivales internacionales de cine. Trabajó en proyectos de promoción comercial entre México y California en la oficina de ProMéxico en el Consulado General de México en Los Ángeles y como empresario independiente. Fue presidente de la Asociación EXATEC California y ha sido voluntario en organizaciones altruistas que promueven las ciencias y las artes (principalmente música y literatura). Es parte del comité de selección y jurado del festival Cinema Culturas en Riverside, California para promover el arte cinematográfico en los jóvenes inmigrantes. Fue vicepresidente del capítulo de Portugal de la Red Global MX.

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