Hablar de Pedro García Aguado es adentrarse en una trayectoria vital marcada por la excelencia, la caída y la superación. Campeón olímpico con la selección española de waterpolo en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, alcanzó la cima del deporte de élite antes de enfrentarse al desafío más duro de su vida: las adicciones a las drogas y al alcohol. Tras años de lucha y un proceso de transformación personal, logró salir fortalecido y convertir su experiencia en una herramienta para inspirar y ayudar a los demás a través del emprendimiento social. Además de su papel como terapeuta y conferenciante, su cercanía y capacidad de comunicación lo llevaron a la televisión, donde destacó como presentador de programas de gran impacto social, entre ellos Gran Hermano, conectando con millones de espectadores y consolidándose como una figura pública comprometida con la prevención y la educación en valores. Hoy, su historia es un testimonio de que las segundas oportunidades son posibles y que incluso de la adversidad pueden surgir caminos para transformar la vida propia y la de otros.
Fue parte de la generación dorada del waterpolo español y alcanzó la cima del deporte con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. ¿Cómo recuerda aquella etapa de su vida?
Fue una etapa de mucho sacrificio, de mucho trabajo en equipo de algunas derrotas, muy sonadas, y de algunas victorias, también muy sonadas, Juegos Olímpicos, Campeonatos del Mundo. Mucho aprendizaje que me ha servido, durante y después de mi carrera deportiva, en mi día a día
Posteriormente, inició una destacada carrera en el ámbito televisivo, siendo presentador de programas de gran audiencia como Hermano Mayor. ¿Cómo vivió esa transición del deporte profesional a los medios de comunicación?
Al principio fue una transición difícil, primero tenía que poner en orden algunos aspectos de mi vida relacionados con mi salud y después, extraer todas aquellas soft skills que había desarrollado en el deporte de elite (saber trabajar en equipo, trabajar bajo presión, analizar situaciones complejas y tomar decisiones bajo presión, hacerme responsable del resultado de las decisiones, etc.) y todas trasladarlas a otro sector laboral como el de la televisión, las conferencias y los centros de ayuda para el tratamiento y recuperación de la enfermedad de adicción.
A pesar del éxito público, usted ha reconocido haber atravesado una profunda adicción a las drogas. ¿Cuándo comenzó esa etapa y qué factores cree que contribuyeron a su caída?
Mis consumos comenzaron de joven, relacionados con el ocio nocturno y la socialización. Continuaron con las celebraciones de los éxitos deportivosPienso que lo que afectó y determinó que yo desarrollara dependencia fue: el contexto, la separación de mi familia, dificultades en la escuela, carencias emocionales, algún tipo de vulnerabilidad genética y una personalidad adictiva.
¿Cómo afectó esta situación a su entorno más cercano, tanto familiar como profesional?
Familiarmente no afectó demasiado ya que mi carrera deportiva la desarrollé lejos de mi familia al igual que los excesos, aunque mi madre, sí fue una persona que sufrió por mis conductas aun estando yo lejos de ella. Profesionalmente mi adicción hizo que bajara mi rendimiento en los últimos años de mi carrera terminando antes de lo que podía haber sido.
¿En qué momento decidió que era necesario dar un giro radical y comenzar un proceso de recuperación?
Terminé mi carrera deportiva en el momento que ya no rendía lo que yo quería y me habían echado de la selección española. Pedí ayuda a mi familia y recibí tratamiento con el método Minnesota, cognitivo-conductual, que me ayudó a alejarme del consumo de alcohol, otras drogas, cambiar conductas y recuperarme de mi adicción , llevo 22 años recuperado y sin recaída de ningún tipo en todos estos años gracias a ese modelo de tratamiento, al que yo llamo de alta exigencia. El proceso duró un tiempo, el necesario para que haya sido capaz de superar momentos difíciles en estos años y no volver a consumir.
Superar una adicción no es un camino sencillo. ¿Cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentó durante ese proceso?
Fue muy complicado el cambio de vida por completo, la reinvención en una persona que podía haber sido entrenador de waterpolo a una persona que ayuda a otros. Cambié de amistades, de círculos sociales, me aislé por completo durante un tiempo y retomé poco a poco las actividades sociales y laborales hasta llegar a una vida plena como la que tengo ahora. Hice muchas renuncias, incluso estuve un tiempo viendo muy poco a mis hijas que por aquel tiempo eran pequeñas. En definitiva hice lo que me recomendaron los terapeutas, dejé de asistir al funeral y posterior entierro del que había sido mi mejor amigo durante años.
¿Qué tipo de apoyo —personal, terapéutico o institucional— fue fundamental para salir adelante?
El Dr. Bach, una eminencia en el tratamiento de la enfermedad de adicción me derivó a un centro terapéutico en donde recibí un tratamiento de alta exigencia, método Minnesota, con uno de los mejores equipos terapéuticos de aquellos tiempos, corría el año 2003 y esto fue en la Garriga, un pueblo modernista de Cataluña. Ese centro ya no existe y algunas terapeutas de aquel centro ya fallecieron, pero me enseñaron a vivir en una sociedad donde las drogas existen y hay que saber vivir sin tomar. Lo realmente difícil no fue dejar el alcohol, sino hacer todo lo que hay que hacer y cambiar todo lo que hay que cambiar para no volver a tomar.
Una vez recuperado, decidió transformar su experiencia en un motor de cambio para los demás. ¿Cómo nació esa vocación por la ayuda social?
Sentado en una silla de terapia, después de una terapia muy dura, pensé que ojalá hubiera tenido toda esa información, todo ese conocimiento para, quién sabe, haber prevenido mi acercamiento al alcohol y otras drogas. Me propuse desde ese día trasmitir todo mi conocimiento y el aprendizaje de mi recuperación al mayor número de personas, y así lo he venido haciendo desde hace más de 20 años ya. Una vez, también recuerdo que después de una de mis primeras conferencias en un colegio contándole al alumnado mis aprendizajes vitales para ayudarles a gestionar la adversidad y prevenir sobre el uso y abuso de sustancias, un párroco me dijo que tenía un Don y que debería dedicarme a ello. Publiqué en el año 2008 mi biografía y desde entonces habré impactado en más de 50.000 jóvenes y en más de 10 millones de personas a través de la en televisión convirtiéndome en un ejemplo de recuperación, un consultor sobre centros y modelos de tratamiento y una autoridad en temas educativos.
Le diría que pida ayuda para parar el sufrimiento que tiene y que provoca a su alrededor. Le diría que pedir ayuda es de valientes y que se deje llevar de manera humilde por sus terapeutas, que no tenga prisa, que la recuperación llega, pero se necesita tiempo
Actualmente se define como emprendedor social. ¿En qué proyectos o iniciativas está involucrado para apoyar a personas en situación de vulnerabilidad?
Soy socio fundador del Centro Tempus en Barcelona desde donde impartimos tratamiento ambulatorio a personas con trastornos adictivos, colaboro con mi imagen y asesoramiento en el Complejo Terapéutico Vitanova en Cebolla, Toledo. Es un centro de tratamiento residencial. Creé el método educativo, El Reto de educar hoy, con el que ayudo a padre y madres a elegir el mejor modelo educativo para prevenir el mal comportamiento y favorecer así una buena convivencia, además de una excelente comunicación intrafamiliar. Soy el cocreador, con Elsa Jiménez Buendía, del evento inner experience para jóvenes y empresas donde se promueve el autoconocimiento, el desarrollo personal y la alfabetización emocional Formo parte del movimiento por siempre y para siempre que organiza congresos de valores para jóvenes, he publicado 10 libros sobre adicciones, educación, crecimiento personal y una novela. Este año estoy en el proceso de crear una fundación cuyo objetivo será el de investigar sobre nuevas adicciones y proporcionar herramientas para una prevención eficaz y ofrecer los mejores métodos de recuperación, de cualquier tipo de adicción, a adolescentes y población adulta. También trabajaremos en programas de educación financiera para jóvenes y personas adultas.
¿Cuál es el perfil de las personas a las que intenta ayudar y qué tipo de acompañamiento ofrece a través de su trabajo?
Las personas a las que ayudamos desde los diferentes centros son personas que han desarrollado dependencia a sustancias, al juego, a las tecnologías. Personas con niveles adquisitivos medios altos. Desde el Reto de Educar hoy, queremos ayudar también a familias que no han obtenido el resultado que esperaban en relación con el comportamiento de sus hijos y les acompañamos en la reeducación. Desde la Fundación queremos ayudar a personas que con menos recursos económicos también necesitan ayuda para recuperarse de su adicción, recuperar el orden en casa y mejorar la convivencia en el hogar.
¿Qué papel considera que deben jugar las instituciones educativas, deportivas y familiares en la prevención del consumo de drogas y otras conductas de riesgo?
Existen en este momento varias carencias que habría que implementar desde algunas instituciones; una es la educación emocional, también para personas adultas, es más, primero para personas adultas y la otra es la educación financiera. Así se podrían evitar muchas conductas de riesgo.
Usted ha vivido en carne propia la caída y la recuperación. ¿Qué mensaje transmitiría hoy a un joven que se encuentra atrapado en una situación similar a la que usted vivió?
Le diría que pida ayuda para parar el sufrimiento que tiene y que provoca a su alrededor. Le diría que pedir ayuda es de valientes y que se deje llevar de manera humilde por sus terapeutas, que no tenga prisa, que la recuperación llega, pero se necesita tiempo. Le diría que no es culpable de haber desarrollado dependencia, pero si responsable de hacer algo para cambiar puesto que hay solouciones.
En un plano más personal, ¿cómo ha cambiado su visión de la vida tras haber atravesado esta experiencia tan transformadora?
No elegimos nacer, eso lo deciden nuestros progenitores, para los más creyentes, me refiero a la religión, hablan de un milagro de Dios, sea como sea, nacemos y no queda otra que recorrer el camino. Venimos con una información genética que marca en un 35% nuestro carácter, después cada persona crece en contextos diferentes, esto también influye en nuestras vidas. Lo que he aprendido es que cuando ya pensamos por nuestra cuenta y tomamos decisiones conscientes, somos los únicos responsables de lo que pueda ocurrir y estas decisiones pueden venir dadas por la lectura que sacamos de los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor lo que condicionará nuestra manera de sentir, así que lo importante no es tanto lo que ocurre, sino la lectura que sacamos de ello. Hay dos dichos que ayudan a seguir adelante, uno es una oración, la oración de la serenidad, que dice así: “Señor dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, dame valor para cambiar aquellas que sí puedo, pero, sobre todo, concédeme sabiduría para reconocer la diferencia”. Esta se dice al finalizar las reuniones de AA (alcohólicos Anónimos) en todo el mundo. La otra la dijo Mandela: “No es más valiente quien no tiene miedo, sino quien teniéndolo, es capaz de conquistarlo y seguir adelante”.








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