La Unión Africana ha respaldado una campaña internacional que busca poner fin al uso del mapa de Mercator, elaborado en el siglo XVI, y reemplazarlo por proyecciones más fieles al tamaño real de los continentes. El objetivo es claro: corregir una de las distorsiones más persistentes en la percepción global de África.
Un mapa útil para la navegación, pero engañoso para la geografía
La proyección de Mercator, creada en 1569 por el cartógrafo Gerardus Mercator, fue diseñada para facilitar la navegación marítima. Su utilidad residía en que permitía trazar rutas rectas sobre el mar, pero a un costo: la distorsión de las proporciones entre los continentes.
Este diseño amplifica las masas de tierra cercanas a los polos —como Groenlandia y Norteamérica— y reduce notablemente las situadas en el ecuador, como África y América del Sur. El resultado es un mapa que proyecta una imagen desbalanceada del mundo: Europa aparece sobredimensionada, Groenlandia parece tan grande como África, cuando en realidad cabría 14 veces dentro del continente, y América del Sur es mostrada como más pequeña que Europa, pese a duplicar su tamaño real.
Las consecuencias de esta representación van más allá de la cartografía: han contribuido a generar, y perpetuar, la idea de que África es un espacio “marginal”, pese a ser el segundo continente más grande del planeta y hogar de más de mil millones de personas.
Mapa de Mercator: Críticas antiguas, pero un debate renovado
Las críticas al mapa de Mercator no son nuevas. Sin embargo, la campaña Correct the Map, impulsada por las organizaciones Africa No Filter y Speak Up Africa, ha reavivado la discusión y puesto el tema nuevamente en la agenda internacional. El movimiento propone que organismos internacionales, como las Naciones Unidas y el Banco Mundial, adopten la proyección Equal Earth, desarrollada en 2018 por Bojan Šavrič (Esri), Tom Patterson (Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos y Bernhard Jenny (Universidad de Monash).
A diferencia del Mercator, Equal Earth es una proyección seudocilíndrica de igual área, lo que significa que respeta las proporciones reales de los continentes. Ofrece además una estética similar a la popular proyección Robinson —atractiva a la vista, pero no de igual área—, y combina rasgos que buscan mantener un balance entre rigor científico y claridad visual.
La Unión Africana ha respaldado una campaña internacional que busca poner fin al uso del mapa de Mercator, elaborado en el siglo XVI
Un cambio lento, pero en marcha
Algunas instituciones ya han comenzado a transitar hacia otras proyecciones. El Banco Mundial, por ejemplo, afirma que utiliza Winkel Tripel o Equal Earth en sus mapas estáticos y que está eliminando progresivamente el uso de Mercator en sus versiones digitales. Google Maps, por su parte, cambió en 2018 a una vista de globo 3D en la versión de escritorio, aunque mantiene a Mercator como la opción predeterminada en su aplicación móvil. No obstante, la persistencia del Mercator en libros escolares, aulas y plataformas digitales indica que la transición será lenta.
Cartografía y poder: la dimensión simbólica
Más allá de lo técnico, el debate revela cómo la cartografía refleja relaciones de poder. Para activistas como Ogundairo, defensora de la campaña, el uso masivo del mapa de Mercator está vinculado a la herencia colonial y a la narrativa que minimizó a África durante siglos. Según ella, la representación distorsionada del continente tiene un impacto que trasciende lo académico: condiciona la forma en que los africanos se perciben a sí mismos, influye en decisiones económicas y políticas, e incluso afecta cómo los no africanos conciben a África como destino turístico y de inversión.
Hacia una cartografía más justa
El debate sobre los mapas es, en el fondo, un debate sobre la forma en que miramos al mundo. La adopción de proyecciones como Equal Earth no es solo una cuestión técnica, sino también simbólica: supone reconocer la centralidad de África y de los países del sur global en el escenario internacional. El mapa, como herramienta de poder y representación, moldea nuestra percepción de la realidad. Corregirlo significa dar un paso hacia una visión más justa y equilibrada del planeta.

















Sé el primero en comentar