En un contexto de profundos cambios políticos y sociales, el Líbano se encuentra en una etapa decisiva de su historia contemporánea. Tras años marcados por inestabilidad institucional, dificultades económicas y tensiones sociales, el país del Cedro busca consolidar una nueva realidad política orientada hacia la estabilidad, la gobernanza y el desarrollo sostenible. En este proceso, el papel de la diplomacia y de la cooperación internacional adquiere una relevancia especial.
Para comprender mejor los desafíos y oportunidades que enfrenta el pueblo libanés en este camino hacia la recuperación, Raia Diplomática conversa con Chantal Bassim, jefa adjunta de misión de la Embajada del Líbano en España, quien analiza los avances recientes, las perspectivas de estabilidad política y los esfuerzos del Gobierno libanés y de la diáspora por impulsar el desarrollo social y económico del país.
¿Cómo describiría la situación política actual del Líbano?
El Líbano vive hoy una etapa de mayor estabilidad política en comparación con los últimos años. La elección de un nuevo presidente de la República, la designación de un primer ministro y la formación de un gobierno de perfil tecnocrático y altamente competente han contribuido a restaurar la confianza y a devolver al país a la senda institucional adecuada.
Las instituciones trabajan con determinación para recuperar la credibilidad ante la ciudadanía y ante los socios internacionales que acompañan y apoyan al Líbano. Aunque aún se requiere un amplio consenso nacional para avanzar en pasos mayores, existe un compromiso claro por parte de los actores nacionales de preservar la estabilidad, proteger la seguridad y continuar por la vía constitucional y del diálogo en beneficio del país.
¿Qué avances se han logrado en el proceso de estabilización institucional y en la formación de un gobierno plenamente operativo?
El Líbano cuenta hoy con un gobierno plenamente operativo y unas instituciones que nunca dejaron de funcionar, incluso en los momentos más difíciles, incluida la guerra. A pesar de la escasez de recursos y de unas condiciones muy exigentes, el sector público continúa desempeñando sus funciones con profesionalismo y sentido del deber.
El nuevo gobierno está impulsando una mejor coordinación interinstitucional y ha comenzado a desbloquear varios proyectos de reforma que habían quedado pendientes. El objetivo es consolidar un marco de gobernanza estable y predecible, capaz de implementar políticas públicas efectivas, atraer cooperación internacional y reforzar la confianza en la capacidad del Estado para responder a las necesidades de la ciudadanía.
A pesar de las dificultades, el Líbano dispone de sectores con un alto potencial de crecimiento que pueden convertirse en motores de una recuperación sostenible
¿Cuál es el papel que desempeñan los actores regionales e internacionales en la estabilidad política del Líbano?
Los socios regionales e internacionales desempeñan un papel importante en el acompañamiento del Líbano y en el mantenimiento de su estabilidad política, como se ha demostrado con la mediación de Tom Barrack en el reciente alto el fuego y la de Amos Hochstein en 2022 para la demarcación marítima con Israel.
En ese mismo sentido, la FINUL continúa siendo un pilar esencial de estabilidad, con más de 10 000 efectivos de 47 países, entre ellos España, que aporta alrededor de 650 militares desplegados en el sur del Líbano, lo que representa la mayor participación española en una operación de paz de la ONU.
Líbano ha pasado por una etapa muy difícil, especialmente en el plano económico. ¿Qué pasos concretos se están dando para reactivar la economía libanesa?
El Líbano ha atravesado en los últimos años una crisis financiera y económica sin precedentes, que afectó profundamente a toda la ciudadanía y se vio agravada por la pandemia de la COVID-19 y por la explosión del puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020. A pesar de todo, el país ha demostrado una enorme capacidad de resistencia y está dando pasos concretos para revertir la situación.
La hoja de ruta económica prioriza la estabilidad macroeconómica, la modernización de la administración pública y la recuperación de los sectores productivos. Entre las principales líneas de acción figuran la reforma del sector bancario y financiero, la reestructuración del sistema energético, el fortalecimiento de la agricultura y el impulso al turismo, que pueden generar crecimiento sostenible y empleo.
¿Qué sectores ofrecen hoy mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo para el Líbano?
A pesar de las dificultades, el Líbano dispone de sectores con un alto potencial de crecimiento que pueden convertirse en motores de una recuperación sostenible.
Entre ellos destacan la agricultura, con productos de gran calidad y capacidad exportadora, como el aceite de oliva, el vino y las frutas frescas. También se está impulsando el turismo, que refleja la diversidad y el rico patrimonio del país. El sector energético, con el desarrollo de fuentes renovables y proyectos orientados a la eficiencia, constituye otra prioridad.
Asimismo, el Líbano cuenta con un capital humano altamente cualificado, lo que abre nuevas oportunidades en los ámbitos de la innovación, los servicios financieros y la educación.
El pueblo libanés ha demostrado una gran resiliencia en los últimos años. ¿Qué le da esperanza en medio de las dificultades actuales?
Hoy el Líbano vive un momento más estable y esperanzador que en los últimos años. Sin embargo, la resiliencia del pueblo libanés sigue siendo una de nuestras mayores fortalezas. Es algo que forma parte de nuestra identidad colectiva.
A lo largo de la historia, Beirut ha sido destruida y reconstruida varias veces, y tras quince años de guerra civil, crisis sucesivas y desafíos recientes, el pueblo libanés siempre ha sabido levantarse, reinventarse y seguir adelante. Esa capacidad de reconstruir, de creer en el país y en el futuro, es lo que nos da esperanza.
Hoy vemos una energía renovada, especialmente entre los jóvenes y la diáspora, que aportan ideas, talento, energía y compromiso.
España ha mostrado un compromiso histórico con el Líbano, especialmente a través de su participación en la misión de la ONU (FINUL). ¿Cómo valora esta colaboración?
Valoramos profundamente la presencia del contingente español en el sur del país, compuesto por alrededor de 650 efectivos, que trabajan con profesionalismo y espíritu de servicio para preservar la paz y la estabilidad en la zona. Su labor, junto con la de otros países contribuyentes, constituye un pilar esencial del equilibrio regional.
Además, España mantiene una relación cercana y amistosa con el Líbano, basada en el respeto mutuo y en una cooperación activa y constructiva en ámbitos como la agricultura, la cultura y el desarrollo. Es una relación de confianza que apreciamos sinceramente y que deseamos seguir fortaleciendo.
¿Qué otros ámbitos consideran prioritarios para fortalecer las relaciones bilaterales entre España y el Líbano?
Hay un interés creciente en facilitar los intercambios entre empresas libanesas y españolas y en promover oportunidades conjuntas en sectores como la agricultura, la agroindustria, las energías renovables y la transformación digital aplicada al desarrollo sostenible.
Asimismo, la cooperación técnica y el intercambio de conocimientos siguen siendo pilares fundamentales, especialmente en ámbitos como la formación profesional, la innovación agroalimentaria, la gestión del agua y la eficiencia energética.
Por otra parte, el diálogo cultural y educativo continúa siendo uno de los puentes más sólidos entre ambos países. España y el Líbano comparten una vocación mediterránea, una historia de convivencia y un patrimonio común que podemos seguir promoviendo a través de la cultura, la lengua y los valores compartidos.
En el terreno cultural, ¿qué papel juega la Embajada del Líbano en la promoción del patrimonio y la identidad libanesa en España?
La Embajada del Líbano en España desempeña un papel activo en la promoción del patrimonio y la identidad libanesa, actuando como un verdadero puente cultural entre ambos países.
A través de eventos, exposiciones, degustaciones gastronómicas, ciclos de cine y colaboraciones con instituciones españolas, buscamos dar a conocer la riqueza y diversidad del Líbano: su historia milenaria, su creatividad contemporánea y su profunda vocación mediterránea.
También impulsamos la cooperación académica y artística, fomentando el intercambio entre universidades, diseñadores, escritores y músicos libaneses y españoles.
Para nosotros, la cultura es una forma de diplomacia: una herramienta de diálogo y de acercamiento mutuo que refleja lo mejor de la identidad libanesa, su apertura, su pluralidad y su espíritu de convivencia.
El Líbano cuenta con una diáspora muy activa en el mundo. ¿Qué papel desempeña esa comunidad en el desarrollo económico y social del país?
La diáspora libanesa desempeña un papel esencial en el desarrollo económico y social del país. A lo largo de los años, las comunidades libanesas en el exterior han sido un puente entre el Líbano y el mundo, contribuyendo no solo a través de las remesas, sino también mediante inversiones, transferencia de conocimientos y creación de redes empresariales y culturales.
Su espíritu emprendedor, su capacidad de adaptación y su compromiso con las raíces libanesas constituyen un verdadero activo nacional. Hoy, más que nunca, el Líbano busca fortalecer los vínculos con su diáspora para canalizar ese potencial en proyectos productivos y sostenibles que impulsen la innovación, el empleo y la proyección internacional del país.
En términos de cooperación internacional, ¿cuáles son hoy las áreas más urgentes o estratégicas para el Líbano?
En el contexto actual, el Líbano concede una gran prioridad a la cooperación internacional como herramienta para reforzar su resiliencia y avanzar hacia un desarrollo sostenible e inclusivo.
Entre las áreas más urgentes destacan el fortalecimiento de los sectores productivos —en particular la agricultura y la agroindustria—, la seguridad alimentaria, la gestión sostenible del agua y de los recursos naturales, así como la transición hacia energías limpias y eficientes.
Igualmente, la cooperación en materia de educación, formación técnica y creación de empleo para los jóvenes resulta esencial para consolidar las capacidades nacionales y evitar la fuga de talento.
Además, el Líbano sigue apostando por proyectos que promuevan la gobernanza, la transparencia institucional y la cohesión social, elementos indispensables para garantizar la estabilidad y sentar las bases de una recuperación duradera.














Sé el primero en comentar