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Imagen de ekrem en Pixabay

Irán al límite: protestas, represión y una crisis que sacude al régimen

Cientos de personas han perdido la vida en Irán tras varios días de protestas de gran escala que han intensificado la presión interna y plantean una amenaza directa a la estabilidad y continuidad del régimen islámico. Miles más han sido arrestadas, de acuerdo con reportes de organizaciones de derechos humanos. La crisis se desarrolla en un contexto de colapso económico, represión estatal y un aumento de la presión internacional, particularmente desde Estados Unidos. Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre de 2025, cuando comerciantes salieron a las calles de Teherán para expresar su enojo por una nueva caída abrupta del rial frente al dólar estadounidense en el mercado abierto. En el último año, la moneda iraní ha alcanzado mínimos históricos y la inflación se ha elevado hasta cerca del 40%, lo que ha provocado aumentos severos en productos básicos como el aceite de cocina y la carne. Las sanciones impuestas por el programa nuclear de Irán, sumadas a la mala gestión gubernamental y la corrupción, han debilitado aún más una economía ya frágil.

Poco después, estudiantes universitarios se sumaron a las protestas y las manifestaciones se extendieron a otras ciudades del país. Con el paso de los días, las consignas dejaron de centrarse únicamente en la situación económica y comenzaron a exigir cambios políticos profundos. En numerosas concentraciones se escucharon gritos contra el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, quien concentra el poder final sobre las decisiones más importantes del país. Durante la primera semana de enero de 2026 se intensificaron las expresiones de apoyo a Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, derrocado en la revolución islámica de 1979. Miles de personas volvieron a salir a las calles de Teherán y de otras grandes ciudades, lo que evidenció una escalada tanto en el número de participantes como en el tono de las demandas.

Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos de Irán, con sede en Estados Unidos, se han confirmado protestas en 187 ciudades y localidades de las 31 provincias del país. Aunque no se ha estimado el número total de participantes, la organización afirma que más de 10,000 manifestantes han sido detenidos. También reporta la muerte confirmada de 512 manifestantes y 134 miembros de las fuerzas de seguridad, además de otros 579 casos de fallecimientos que continúan bajo revisión. Entre las víctimas se encuentran Amir Mohammad Koohkan, de 26 años, entrenador de fútbol, y Rubina Aminian, de 23 años, estudiante kurda de moda.

El 11 de enero de 2026 comenzaron a circular videos desde el Centro Forense de Kahrizak, en Teherán, donde se observa a personas buscando los cuerpos de sus familiares. Paralelamente, el país permanece bajo un apagón casi total de internet que, según expertos, inició el 8 de enero. Se ha mencionado la red satelital Starlink como una posible vía de conexión con el exterior, aunque se ha advertido que este tipo de enlaces podrían ser rastreados por las autoridades. El 12 de enero, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, aseguró que las fuerzas de seguridad habían logrado controlar por completo las protestas.

Irán es una potencia regional de Medio Oriente con una población cercana a los 90 millones de habitantes. El país cuenta con un parlamento, pero este está fuertemente influenciado por legisladores leales al líder supremo, quien tiene la última palabra en asuntos clave, incluido el manejo de las protestas. Antes de 1979, Irán fue un aliado estratégico de Occidente, hasta que la monarquía fue derrocada y se instauró un régimen islámico chií con normas religiosas estrictas. Desde entonces, la crítica al sistema no es tolerada y las libertades personales han sido severamente restringidas. La obligación del uso del velo para las mujeres ha sido una fuente constante de resentimiento y fue uno de los detonantes de las protestas masivas de 2022. El país registra una de las tasas de ejecución más altas del mundo y figura de manera recurrente entre los peores infractores de derechos humanos.

Las relaciones entre Irán y Occidente se han mantenido tensas desde la revolución islámica, con Estados Unidos convertido en su principal adversario. Washington acusa a Irán de desestabilizar Medio Oriente mediante su apoyo a grupos armados como Hamas en Gaza, Hezbollah en Líbano y los Houthis en Yemen. Irán, por su parte, acusa a Estados Unidos de interferir de forma sistemática en la región.

Estados Unidos ha sido uno de los principales opositores al programa nuclear iraní, al que acusa de buscar el desarrollo de un arma nuclear, algo que Teherán niega. En junio de 2025, fuerzas estadounidenses bombardearon instalaciones nucleares iraníes, mientras que las sanciones internacionales relacionadas con este programa han tenido un efecto devastador sobre la economía del país. El presidente estadounidense Donald Trump ha advertido con acciones militares si las fuerzas de seguridad continúan matando manifestantes y anunció aranceles del 25% para países que mantengan relaciones comerciales con Irán. No está claro si estos aranceles se aplicarían a todos los socios comerciales o solo a los principales, como China, India y Turquía, ni si se sumarían a los impuestos ya introducidos en 2025.

El canciller Abbas Araghchi advirtió que Irán se encuentra plenamente preparado para un conflicto armado en caso de ser atacado, aunque subrayó que el país mantiene abierta la vía de negociaciones que considere equitativas. En el ámbito interno, el control sobre la información es estricto. El gobierno limita severamente la labor de los medios internacionales, mientras que la prensa nacional opera bajo directrices rígidas impuestas por el Estado. Los periodistas independientes enfrentan persecución, intimidación y represalias por cualquier cobertura crítica. Aunque una parte de la población ha recurrido durante años a herramientas como VPN para sortear las restricciones digitales, el apagón vigente ha aislado casi por completo a Irán del exterior, con la excepción parcial del restablecimiento de llamadas internacionales reportado el 13 de enero.

La convergencia de una crisis económica profunda, una represión interna sostenida y una creciente confrontación internacional mantiene al país en un estado de tensión permanente. Pese a que las autoridades aseguran haber restablecido el control, el elevado número de víctimas, el cierre informativo y las advertencias provenientes del exterior indican que la situación sigue siendo altamente inestable, con el potencial de generar consecuencias significativas tanto a nivel regional como global.

Alide Flores Sass Urich

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