En un contexto internacional marcado por la creciente instrumentalización del comercio como herramienta de presión geopolítica, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, utilizó su intervención el 20 de enero de 2026 en el Foro de Davos para enviar un mensaje claro sobre la necesidad de que Europa actúe con firmeza estratégica. Ante una audiencia compuesta por líderes políticos, empresariales y financieros, el mandatario francés defendió una Unión Europea más asertiva, capaz de responder de manera cohesionada cuando se cuestionan su soberanía, sus principios y las reglas del orden económico internacional.
En ese marco, Macron hizo un llamado explícito a la Unión Europea a no dudar en activar el mecanismo anticoerción cuando Europa no sea respetada o cuando se vulneren las reglas del juego comercial. Subrayó que la credibilidad europea depende no solo de su capacidad normativa, sino también de su disposición a utilizar los instrumentos de los que ya dispone. El presidente francés denunció una estrategia de competencia por parte de Estados Unidos basada en una política comercial que exige concesiones máximas y que, a su juicio, apunta a debilitar y subordinar a Europa. En este contexto, defendió la posible activación del mecanismo anticoerción, conocido en Bruselas como la 2bazuca comercial”, aprobado a finales de 2023 y que hasta ahora no ha sido utilizado. Insistió en que Europa no debe vacilar a la hora de emplear sus herramientas cuando sus intereses fundamentales se ven amenazados.
El presidente francés instó a los dirigentes europeos a asumir la responsabilidad de hacer frente a lo que describió como actos brutales en la escena internacional
Pese al tono firme de su mensaje, Macron apeló a la calma estratégica y a la coherencia con los valores europeos. Recalcó que Europa debe mantenerse fiel a sus principios fundacionales y evitar caer en una lógica de dominación basada en la fuerza, la cual conduce a dinámicas de poder asimétricas y a enfoques de carácter neocolonial. Según el mandatario, la Unión cuenta con instrumentos suficientemente robustos para defenderse sin renunciar al multilateralismo ni al Estado de derecho.
Estas declaraciones se producen tras las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles adicionales del 10 por ciento a los países europeos que participan en maniobras militares en Groenlandia, entre ellos Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia, así como Noruega y el Reino Unido. A ello se suma la amenaza de aplicar gravámenes de hasta el 200 por ciento sobre vinos y champanes franceses, en respuesta a la negativa de París a integrarse en una iniciativa estadounidense para una junta de paz en Gaza. En referencia a Groenlandia, Macron sostuvo que Europa no ha recurrido a amenazas, sino que ha respaldado a un aliado estratégico, Dinamarca. Consideró inaceptables los aranceles anunciados, especialmente cuando se utilizan como instrumento para obtener ventajas de carácter territorial.
Finalmente, el presidente francés instó a los dirigentes europeos a asumir la responsabilidad de hacer frente a lo que describió como actos brutales en la escena internacional. Reivindicó el modelo europeo como un espacio donde prevalecen el Estado de derecho, la previsibilidad institucional y la primacía de la ciencia frente a las teorías conspirativas, subrayando que estos valores constituyen una fortaleza estratégica que Europa debe proteger y proyectar en el escenario global.













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