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Reírse con Toda Seriedad

Siempre me ha dado risa este chiste que he visto con frecuencia: “He leído que reírse por 2 minutos es más sano que correr 10 kilómetros, y aquí estoy en una banca del parque riéndome de todos los que pasan corriendo.”

En todas las culturas, en todos los rincones del planeta y durante toda la historia de la humanidad, la risa ha estado presente. El humor es parte fundamental de nuestra esencia y es uno de los estados anímicos en que nos conducimos por el mundo.

Y de igual manera, desde que la curiosidad humana y el desarrollo del pensamiento existen, muchos filósofos y científicos han estudiado el concepto del humor, así como cuáles situaciones nos causan tanta gracia, además de evaluar también la importancia de reír como terapia de vida.

De hecho, hay una disciplina reconocida en la ciencia médica que se llama Gelotología (del griego gelos, que significa risa) y que se enfoca precisamente en estudiar la risa y sus beneficios en la salud. Este término fue acuñado por el investigador y psiconeuroinmunólogo William F. Fry de la Universidad de Stanford, quien fue pionero en el campo del humor terapéutico.

Algunos de sus estudios revelaron que los niños se ríen unas 300 veces al día, mientras que los adultos solo lo hacen 17 veces en promedio. Adicionalmente, hace unas siete décadas la gente se reía tres veces más que en la actualidad. Y otro dato interesante, el Dr. Fry descubrió que 20 segundos de risa corresponden a tres minutos de correr o remar. Así que el chiste del inicio no está tan fuera de la realidad.

Pero, si los niños se ríen mucho más que los adultos, ¿por qué se disminuye la cantidad de risas con el tiempo? Principalmente, y conforme los niños van creciendo, los padres y maestros comienzan a darle importancia a la seriedad en la educación. Les advierten que si se ríen en clase es porque no están poniendo atención y entonces el humor se ve como una falta de respeto o un obstáculo en la educación.

Desde luego, este pensamiento es un error, ya que incluir humor en la enseñanza ayuda con la capacidad de memoria y hacer las clases más divertidas contribuye también a que el ambiente sea más relajado y se aprenda mejor.

Y no solo eso, si desde niños aprendemos la importancia de la risa en la vida, esta habilidad puede ser muy valiosa hacia la transición de la vida adulta, cuando tenemos que lidiar con situaciones de estrés en el trabajo y otras responsabilidades. Pienso que es precisamente en la vida adulta cuando más necesitamos ver la vida con humor.

Pero bueno, a todo esto, ¿de qué nos reímos? Hay tres principales teorías de los tipos de humor. Sin ningún orden en particular vamos a ellas.

La Teoría de la Incongruencia en el humor habla sobre cómo la risa se produce cuando acontece una desenlace inesperado o ilógico en un chiste; se trata de una incoherencia entre lo que se espera que acontezca y lo que en realidad sucede. Como ejemplo, el siguiente chiste.

Un artista llega a la galería donde se venden sus obras y le pregunta al dueño, “¿qué tal van las ventas de mis pinturas?” El dueño le dice, “te tengo una buena noticia y una mala. La buena noticia es que ayer llegó un hombre preguntándome si tú eres uno de esos artistas cuyas pinturas valdrán mucho más después de muerto, y yo le dije que sí, y entonces compró todas tus pinturas.” El artista le responde, “¡Increíble, qué maravilla! Pero, ¿cuál es la mala noticia?” El galerista le contesta, “ese comprador es tu doctor.”

La vida es corta y reírse nos puede ayudar a mejorar la perspectiva que tenemos del mundo, a distanciarnos momentáneamente de las preocupaciones y a reducir nuestros niveles de ansiedad

El filósofo alemán y figura central de la Ilustración, Immanuel Kant, fue un pensador con un gran sentido del humor que gustaba de contar chistes, según nos narra el profesor y biógrafo de Kant, Marcus Willaschek. Tan completos fueron los razonamientos filosóficos de Kant que incluso abarcó el humor con la Teoría de la Incongruencia.

Kant definió la risa como “un afecto que resulta de la transformación repentina de una expectativa elevada en nada.” Para Kant, un buen chiste debe crear una expectativa alta para después caer en un resultado absurdo. La idea es que esa expectativa no se cumpla y que su desenlace no encaje racionalmente.

Para mí, un gran comediante del humor en la incongruencia es Jerry Seinfeld, maestro del humor observacional. El éxito de Seinfeld se encuentra precisamente en la manera tan ocurrente de explorar las incoherencias del comportamiento humano hasta en las situaciones más mundanas de la vida.

Por ejemplo, hay una rutina en donde Seinfeld bromea sobre los pisapapeles y se cuestiona, “¿en dónde están trabajando todas estas personas cuyos papeles vuelan de sus escritorios? ¿Están, acaso, sus escritorios montados sobre una plataforma de un camión que va conduciendo por la autopista? ¿Por qué necesitas un pisapapeles y de dónde viene el viento?”

La segunda razón por la que nos reímos se encuentra en la Teoría de la Superioridad, que han abarcado filósofos como Platón, Aristóteles y Thomas Hobbes. Esta idea, éticamente problemática, se refiere a cuando nos reímos de otros porque nos sentimos superiores a ellos, o cuando experimentamos schadenfreude, el sentir placer por las desgracias de otros.

Este tipo de humor es más controversial y con frecuencia se debate su aplicación moral. Por un lado, este tipo de humor jerárquico puede ser muy cruel y ofensivo cuando la burla está dirigida a grupos minoritarios, cuando el humor se usa para ridiculizar a personas de diferente etnia o religión, o a personas que sufren alguna condición o deformación física.  

Pero, por otro lado, reírnos de otros es aceptable cuando la burla está destinada a personas que tienen cierto control sobre nuestras vidas, como los políticos en el poder. Ante ellos ampliamos nuestra tolerancia humorística al reírnos de sus desgracias y humillaciones porque es también una manera de hacerlos vulnerables y burlarnos de sus malas decisiones es, al mismo tiempo, una forma de protesta y de crítica.

Pongamos la siguiente situación. Si una niña pequeña se resbala y se cae, corremos pronto a socorrerla sintiéndonos mal por ella. Pero si un billonario político egoísta, cuyas decisiones han afectado negativamente a millones de personas, se resbala con una cáscara de plátano y cae de bruces al suelo, nos reiríamos con total placer y sin culpa, sintiendo que lo merece.

La tercera razón del humor se encuentra en la Teoría del Alivio, cuando usamos el humor como mecanismo de defensa para lidiar con la carga de la vida, cuando enfrentamos periodos de adversidad o cuando tenemos una racha de mala suerte. Reírse de la vida y de uno mismo es una mejor reacción que caer en el enojo o la frustración.

Según explica el profesor Mordechai Gordon en su ensayo The Nature of Laughing at Ourselves, el ser conscientes de nuestros desatinos y el tener la capacidad de poder reírnos de nosotros mismos es beneficioso “ya que constituye una de las mejores formas de lidiar con la naturaleza absurda de la existencia humana”.

Este tipo de humor también se usa para “romper el hielo”. Es decir, para alivianar un momento tenso o incómodo y, en su lugar, crear un ambiente más relajado o facilitar una conversación.

En su libro de ensayos A Man Without a Country, el escritor estadounidense Kurt Vonnegut menciona que, de niño, decir bromas le abría las puertas a las conversaciones de adultos. Como él era el más chico en su familia, a la hora de estar todos sentados en la mesa platicando de cosas de adultos, él interrumpía contando un chiste para poder entrar en la plática.

Autor de novelas clásicas como Cat’s Cradle y Slaughterhouse Five, Kurt Vonnegut participó también en la Segunda Guerra Mundial donde fue prisionero de guerra y testigo de la destrucción de Dresden, Alemania. Ante ello, Vonnegut mencionaba que el humor era una respuesta fisiológica para lidiar con el miedo y las cosas horribles que también tiene la vida.

Así que, en mundo a veces tan complejo y por ocasiones pesimista, hay que tener un buen sentido del humor. La vida es corta y la risa nos puede ayudar a mejorar la perspectiva que tenemos del mundo, a distanciarnos momentáneamente de las preocupaciones y a reducir nuestros niveles de ansiedad. La clave está en no tomarnos la vida tan en serio.

Ricardo Villarreal es director de cine documental dirigió y produjo el largometraje “The Domínguez, a Family Who Shaped the History of California” para el canal de televisión KCET en Los Ángeles, California y dirigió y produjo “Ride with Larry”, un documental inspirador para concientizar sobre el Parkinson y el uso de la marihuana medicinal, que ganó varios premios en festivales internacionales de cine. Trabajó en proyectos de promoción comercial entre México y California en la oficina de ProMéxico en el Consulado General de México en Los Ángeles y como empresario independiente. Fue presidente de la Asociación EXATEC California y ha sido voluntario en organizaciones altruistas que promueven las ciencias y las artes (principalmente música y literatura). Es parte del comité de selección y jurado del festival Cinema Culturas en Riverside, California para promover el arte cinematográfico en los jóvenes inmigrantes. Fue vicepresidente del capítulo de Portugal de la Red Global MX.

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