Un amplio grupo de países, incluidos algunos de los principales productores de petróleo, se reunió el 24 de abril de 2026 con el objetivo de avanzar en una agenda que las cumbres climáticas de las Naciones Unidas no han logrado concretar hasta ahora: una transición completa fuera de los combustibles fósiles. Alrededor de 60 naciones se congregaron en Santa Marta, Colombia, en un contexto de acelerado calentamiento global, impulsado principalmente por el uso de carbón, petróleo y gas. Los países participantes representan aproximadamente una quinta parte de la oferta mundial de combustibles fósiles, entre ellos Colombia, Australia y Nigeria. Sin embargo, grandes potencias como Estados Unidos, China e India no forman parte de estas conversaciones.
Esta iniciativa refleja un intento por dinamizar la acción climática fuera de los esquemas multilaterales tradicionales, sin abandonarlos por completo, y pone de relieve una creciente reconfiguración del liderazgo global
El progreso en las reuniones anuales de la Conferencia de las Partes (COP) ha mostrado signos de estancamiento, en gran medida porque las decisiones requieren el consenso de todos los participantes, lo que en la práctica otorga a los grandes productores de combustibles fósiles un poder de veto. En la COP30, celebrada en Brasil en noviembre de 2025, los esfuerzos por acordar una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles fracasaron debido a la falta de acuerdo por parte de los principales países productores de petróleo.
En este contexto, los delegados subrayan que la reunión en Colombia no busca sustituir el proceso de las COP, sino complementarlo. No obstante, el creciente desencanto con estos foros multilaterales se ve acentuado por la evidencia científica, que advierte que la ventana para limitar el calentamiento global a niveles considerados seguros se está cerrando rápidamente. Superar el umbral de 1.5 °C incrementa significativamente la probabilidad de impactos irreversibles y de mayor gravedad. Paralelamente, factores externos al ámbito estrictamente climático están reconfigurando el debate energético. Mientras Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, ha reforzado su apoyo a los combustibles fósiles, otros países adoptan posturas más cautelosas respecto a la velocidad y alcance de la transición energética.
Los participantes en la reunión de Santa Marta sostienen que uno de los objetivos centrales es demostrar a los países indecisos que existe una masa crítica de naciones avanzando hacia las energías renovables. A ello se suma el impacto de recientes tensiones geopolíticas, particularmente en Medio Oriente, que han elevado los precios del petróleo y reavivado las preocupaciones sobre la seguridad energética. Los acontecimientos en el estrecho de Ormuz y otras zonas estratégicas han influido en las decisiones sobre consumo energético, reforzando la percepción de la necesidad de mayor independencia energética frente a la volatilidad de los mercados de petróleo y gas.
En este contexto emerge una nueva “coalición de voluntades”, cuyo surgimiento plantea interrogantes sobre un posible desplazamiento del proceso de las COP. Sin embargo, los organizadores insisten en que esta iniciativa no pretende sustituir dicho mecanismo, sino desempeñar un papel clave en su revitalización.Cabe destacar que algunos líderes involucrados en la COP de Brasil estuvieron presentes en Santa Marta, y que las principales conclusiones de este encuentro se integrarán en la hoja de ruta de Brasil para abandonar los combustibles fósiles, la cual se prevé sea publicada antes de la COP31 en Turquía, en noviembre próximo.
En suma, esta iniciativa refleja un intento por dinamizar la acción climática fuera de los esquemas multilaterales tradicionales, sin abandonarlos por completo, y pone de relieve una creciente reconfiguración del liderazgo global en materia energética. El alcance real de este esfuerzo dependerá no solo de su capacidad para influir en los países aún indecisos, sino también de su articulación con los mecanismos existentes y de su traducción en compromisos concretos y medibles.









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