La Embajada de la República de Polonia en Madrid conmemoró el pasado día 13 mayo, el 235.º aniversario de la promulgación de su Constitución del 3 de mayo de 1791, la primera Carta Magna de la Europa moderna y la segunda más antigua del mundo, solo por detrás de la Constitución de los Estados Unidos (1787). La recepción oficial, celebrada en la capital española, reunió a una nutrida representación del cuerpo diplomático acreditado en el país, autoridades, empresarios, dirigentes de partidos políticos y miembros de la comunidad polaca residente en España, en un ambiente que permitió a los asistentes degustar una muestra de la gastronomía, los vinos y las cervezas típicas de Polonia.
Un llamamiento a la unidad europea en tiempos de guerra
El acto estuvo presidido por la Encargada de Negocios a.i. de la embajada polaca, Monika Krzepkowska, quien en su discurso institucional puso el acento en la acuciante situación de la seguridad internacional, haciendo una referencia explícita a la guerra entre Ucrania y Rusia, que ya se prolonga durante cinco años. En este contexto, subrayó que la única vía eficaz para afrontar este conflicto es una respuesta colectiva, firme y coordinada por parte de todos los miembros de la Unión Europea.
Krzepkowska defendió que tanto la Unión Europea como la OTAN no son meras alianzas coyunturales, sino una “necesidad estratégica” para preservar la paz, la estabilidad y el modelo de vida democrático en el continente europeo. En su intervención, la diplomática polaca también reivindicó el papel activo de Polonia en la construcción europea, un proyecto que, a su juicio, debe aspirar a ser un espacio de una cohesión cada vez mayor entre sus Estados miembros.
El nuevo gigante económico del continente
Otro de los ejes centrales del discurso fue la robustez de la economía polaca, que se ha convertido en una de las locomotoras del crecimiento en el Viejo Continente. Krzepkowska puso de relieve un dato de gran relevancia simbólica: Polonia ha superado a España en PIB per cápita, situándose como la 20.ª economía del mundo.
Este hito, conocido como el ‘sorpasso’, se ha consolidado en 2026. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la renta per cápita de Polonia, medida en paridad de poder adquisitivo (PPA), ha alcanzado los 58.559 euros, superando por primera vez a la de España, que se sitúa en 58.347 euros.
Este éxito económico se ha forjado a lo largo de más de tres décadas de crecimiento casi ininterrumpido. Tras la caída del comunismo en 1989, cuando Polonia era una de las naciones más pobres del bloque soviético, el país implementó una ambiciosa «terapia de choque» basada en la liberalización del mercado, la desregulación y la disciplina fiscal. Los resultados son elocuentes: una tasa media de crecimiento anual cercana al 4% durante más de 30 años, solo interrumpida por la pandemia de COVID-19. Se espera que esta tendencia continúe, con un crecimiento previsto del 3,5% para Polonia en 2026, muy por encima de la media de la eurozona.
La Constitución polaca de 1791, considerada la primera ley fundamental moderna de Europa, fue un hito del pensamiento político ilustrado que buscó modernizar el Estado
Un legado histórico de libertad y reformismo de la Constitución de 1791
La celebración del 3 de mayo es una reivindicación de los valores que inspiraron aquel texto constitucional. La Constitución polaca de 1791, considerada la primera ley fundamental moderna de Europa, fue un hito del pensamiento político ilustrado que buscó modernizar el Estado para fortalecerlo frente a sus potencias vecinas.
Redactada en un contexto de profunda crisis para la República de las Dos Naciones (Polonia-Lituania), la Constitución del 3 de mayo fue un intento de reforma integral. Estas son sus principales disposiciones:
- Abolición del liberum veto: Eliminó el derecho de cualquier diputado a bloquear las decisiones del parlamento (Sejm) de forma individual, sustituyéndolo por el voto por mayoría. Esta prerrogativa había paralizado la vida política y hecho al país ingobernable.
- División de poderes: Inspirada en el pensamiento de Montesquieu, estableció una clara separación entre los poderes legislativo (un Sejm bicameral), ejecutivo (el Rey y el Consejo de Guardianes de las Leyes) y judicial.
- Soberanía popular: En su Artículo 5, la Constitución declaró que toda autoridad emana de la voluntad de la nación.
- Reformas sociales: Amplió los derechos de la burguesía, permitiéndoles poseer tierras y acceder a cargos públicos que antes estaban reservados a la nobleza. Aunque no concedió derechos políticos plenos a los campesinos, sí los situó bajo la protección del Estado para mitigar los abusos de la servidumbre.
- Tolerancia religiosa: Confirmó el catolicismo como fe dominante, pero garantizó la libertad y protección legal para todas las demás confesiones.
Aunque su vigencia fue efímera, pues fue derogada al año siguiente tras la invasión rusa que desencadenó la Segunda Partición de Polonia la Constitución del 3 de mayo pervive en la memoria colectiva como un símbolo de la lucha por la libertad, la modernización del Estado y la resiliencia nacional.










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