En una recepción que convocó a más de 600 personas, entre representantes de la Administración española, cuerpo diplomático acreditado, empresarios de ambos países y miembros de la numerosa comunidad argentina residente en España, el embajador Wenceslao Bunge Saravia ofreció un detallado balance de los dos primeros años del gobierno de Javier Milei y trazó un panorama de las transformaciones estructurales que, según su diagnóstico, están poniendo fin a más de un siglo de «deterioro relativo» de la economía argentina. El evento, que se enmarca en la tradicional celebración del 25 de Mayo que por segundo año consecutivo se extiende bajo el formato de la «Semana Argentina», congregó a una de las agendas de promoción más activas de la red diplomática argentina en el exterior.
Bunge Saravia, economista de formación con una trayectoria de 35 años en el sector privado, incluyendo una destacada carrera como analista de banca de inversión en Wall Street antes de asumir la representación diplomática, construyó su discurso sobre una comparación histórica que remonta a los orígenes de la República Argentina. El embajador comparó aquel momento fundacional con el actual al asegurar que el gobierno de Javier Milei «está formado por verdaderos valientes que decidieron cambiar el rumbo de decadencia que llevaba nuestro país por más de 100 años». Esta afirmación, que puede sonar hiperbólica desde una lectura crítica, encuentra cierto respaldo en las proyecciones económicas actuales: tras dos años consecutivos de contracción en 2023 (-1.6%) y 2024 (-2.0%), la economía argentina experimentó una recuperación notable en 2025, con un crecimiento estimado del 5.5% del PBI según datos del INDEC y proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central .
«Este gobierno», prosiguió el diplomático, «puso orden en las cuentas públicas; se enfocó en reducir el déficit y la inflación; achicar el Estado; darle espacio al sector privado, que es la primera riqueza; atraer inversiones, tanto extranjera como de argentinos; y puso un foco bien grande en erradicar la corrupción». Cada una de estas afirmaciones merece un análisis detallado con datos verificables. En materia de ordenamiento de las cuentas públicas, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en enero de 2026 que el año 2025 culminó con un superávit primario de $11.769.219 millones y un superávit financiero de $1.453.819 millones, equivalentes aproximadamente al 1.4% y 0.2% del PBI, respectivamente . Se trata del segundo año consecutivo con superávit fiscal, algo que no ocurría desde 2008. No obstante, la afirmación de que Argentina es «el único país del G20 con superávit fiscal», tal como fue expresada por el embajador y replicada en redes sociales por funcionarios argentinos, resulta exagerada. Según datos del FMI y organismos internacionales, países como Arabia Saudita (con superávit estimado del 2.5% del PBI) y algunas economías petroleras también registran balances fiscales positivos . Argentina sí es, sin embargo, uno de los pocos países del G20 —y del mundo— que ha logrado consolidar superávit fiscal en el período post-pandemia, una distinción que no deja de ser significativa.
Bunge Saravia destaca los logros de Argentina
En cuanto a la reducción del déficit y la inflación, los números oficiales del INDEC permiten trazar una trayectoria que respalda en parte el discurso del embajador. La inflación interanual se redujo del 211.4% en 2023 —el valor más alto en más de tres décadas— al 31.5% en 2025, constituyendo la tasa anual más baja desde 2017 (24.8%) . Sin embargo, la frase del presidente Milei en Davos —y replicada por Bunge— de que se «bajó la inflación del 300% al 30%» resulta estadísticamente imprecisa. Según el sitio de verificación Chequeado, si se toma como referencia la inflación anual de 2023 (211.4%), la reducción fue de 180 puntos porcentuales, no de 270 como implicaría ir del 300% al 30% . Es cierto que la inflación interanual alcanzó un pico del 287.9% en mayo de 2024, pero ese fue un valor puntual, no la tasa anual.
En cuanto a la relación económica bilateral con España, Bunge Saravia proclamó que «desde el comienzo de este gobierno, la inversión española en Argentina creció casi un 20%, llegando a 27.000 millones de dólares, con lo que España se mantiene como el segundo mayor inversor extranjero en nuestro país». Este dato requiere matizaciones importantes. Según cifras del ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior), España mantenía en 2020 un stock de inversión acumulada en Argentina de 18.322 millones de euros. Datos más recientes del informe Global LATAM 2025 sitúan el stock de inversión española en Argentina en 21.428 millones de euros (3.9% del total de la inversión española en el exterior), lo que la convierte en el noveno destino global y la posiciona como segundo inversor europeo detrás de Estados Unidos . La cifra de 27.000 millones de dólares mencionada por el embajador resulta difícil de verificar con datos oficiales disponibles públicamente y podría incluir estimaciones de flujos recientes no consolidados o conversiones a tipos de cambio actuales. Lo que sí es preciso es que España se mantiene como el segundo mayor inversor en Argentina, solo por detrás de Estados Unidos, con 177 empresas españolas con presencia operativa en el país .
Desde la Embajada se organizó, por segundo año consecutivo, la «Semana Argentina» en España, que en su edición 2025 incluyó la participación de la Secretaría de Cultura en ferias internacionales como ARCO Madrid y UVNT, el «Espacio Argentino» de encuentro cultural y gastronómico, y la presentación del espectáculo musical «Encuentro Argentino» en el Teatro Reina Victoria de Madrid con entradas agotadas . La agenda se consolidó como «una de las agendas de promoción más activas de nuestra red diplomática, posicionando a España como una plataforma estratégica para la proyección exportadora», dijo el jefe de Misión.
Además, «desde esta embajada, y con el apoyo de nuestros seis consulados, hemos logrado que más de 300 empresas argentinas participasen en rondas de negocios, misiones comerciales y en más de 15 ferias en España, en sectores tan variados como el agroalimentario, el energético, el tecnológico, el turístico y deportes», entre otros muchos. Esta afirmación, si bien no ha podido ser verificada en su totalidad con datos oficiales públicos, es consistente con la intensa agenda de promoción comercial que la embajada ha desarrollado bajo la gestión del Embajador Bunge Saravia.
El embajador también añadió que «hemos intensificado el diálogo con relevantes organizaciones empresariales, patronales y fondos de inversión de toda España». En el plano político, Bunge expresó su deseo de que la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre de 2026 —y no en 2025 como podría interpretarse del discurso original—, «sea un éxito con mucho contenido y muchos acuerdos que contribuyan a una mayor cooperación de nuestra comunidad». La cumbre, bajo el lema «Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo», reunirá a los mandatarios de los 22 países de la Comunidad Iberoamericana para abordar temas como crecimiento sostenible, digitalización, seguridad energética y cooperación educativa.



















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