Pulsa «Intro» para saltar al contenido
La fiesta de los Vinoinfluencers World Awards

El alma detrás de Vinoinfluencers: Marisa Sánchez sobre comunidad, autenticidad y el futuro del vino en redes

Marisa Sánchez no se conforma con celebrar una gala. Cuando en 2024 puso en marcha los VINOINFLUENCERS World Awards, lo hizo con una intuición clara: el mundo del vino necesitaba un punto de encuentro internacional para una nueva generación de comunicadores digitales que estaba cambiando la forma de descubrir, entender y consumir el vino. Lo que comenzó como una iniciativa pionera se ha convertido, en apenas tres ediciones, en uno de los referentes globales del sector.

El próximo 19 de septiembre de 2026, Valladolid volverá a ser la capital mundial del vino digital. Pero esta tercera edición, que se desarrollará del 17 al 19 de septiembre, representa mucho más que un crecimiento en cifras de 30 a 34 países, de 136 a 150 vinoinfluencers convocados. Como explica su directora, el evento da un salto cualitativo: de ser un gran encuentro internacional a construir una plataforma permanente de conexión entre bodegas, creadores, importadores, instituciones y territorios. Con herramientas como VWA CONNECT y Wine Tourism Match, y un jurado que reúne a figuras de la enología, la gastronomía y la comunicación, los premios buscan generar relaciones reales que continúen mucho después de la gala final en el Centro Cultural Miguel Delibes.

En esta conversación, Marisa Sánchez repasa la evolución del proyecto, los criterios para seleccionar a los mejores comunicadores del vino, el equilibrio entre autenticidad e intereses comerciales, y el futuro de una comunidad que ya no es solo una alfombra roja, sino un movimiento global que redefine cómo se cuenta el vino al mundo.

La tercera edición se celebrará el 19 de septiembre de 2026. ¿En qué se diferenciará esta edición de las anteriores y qué novedades están preparando?


La tercera edición supone un salto muy importante. VINOINFLUENCERS nació poniendo el foco en reconocer a los grandes comunicadores digitales del vino, pero en 2026 damos un paso más: queremos conectar todo el ecosistema internacional del vino.


Este año reuniremos en Valladolid a 150 vinoinfluencers de 34 países, junto a bodegas, instituciones, profesionales, importadores y grandes referentes del sector. Además, incorporamos herramientas y formatos nuevos como VWA CONNECT, orientado a generar conexiones comerciales reales entre bodegas y mercados internacionales, y Wine Tourism Match, con el que queremos aplicar inteligencia y tecnología al enoturismo, conectando viajeros con experiencias en función de sus gustos y preferencias.


El evento se desarrolla del 17 al 19 de septiembre, con networking, experiencias, territorio y una gran gala final el día 19 en el Centro Cultural Miguel Delibes. Queremos que cada persona que venga no sea simplemente espectadora, sino que forme parte de una experiencia.

Los premios han pasado de ser una iniciativa pionera a consolidarse como uno de los encuentros internacionales más importantes del sector. ¿Cómo valoras esa evolución en tan poco tiempo?


Con muchísima satisfacción, pero también con mucha responsabilidad. Cuando comenzamos había una intuición muy clara: existía una nueva generación de comunicadores que estaba cambiando la forma de descubrir, entender y consumir el vino, pero todavía no tenía un gran punto de encuentro internacional.


En muy poco tiempo hemos conseguido reunir a creadores y profesionales de decenas de países alrededor de un mismo proyecto. Pero para mí el éxito no consiste únicamente en crecer en número, sino en comprobar que se están creando relaciones que continúan después del evento, que las bodegas encuentran nuevos prescriptores y mercados, que los territorios consiguen visibilidad internacional y que los propios vinoinfluencers se sienten parte de una comunidad.


La tercera edición representa precisamente esa evolución: pasar de un gran evento internacional a construir una plataforma permanente de conexión.

¿Qué criterios seguís para seleccionar al jurado y cómo lográis reunir perfiles tan diversos, desde José Peñín hasta Martín Berasategui o Almudena Alberca?


Buscamos fundamentalmente credibilidad, conocimiento y diversidad de perspectivas. La comunicación del vino hoy no pertenece a una única disciplina. Intervienen la enología, la gastronomía, el marketing, la comunicación, el turismo, la cultura y, por supuesto, el conocimiento profundo del sector.


Por eso queremos que el jurado represente distintas formas de entender ese universo. Reunir personalidades de enorme prestigio nos permite valorar a los candidatos no solamente por el número de seguidores, sino por la calidad, la capacidad de comunicar, la creatividad, la profesionalidad y la influencia real que ejercen.


Y existe además algo que valoro muchísimo: la generosidad de grandes profesionales que entienden que apoyar a una nueva generación de comunicadores también significa contribuir al futuro del vino.

Más de cien vinoinfluencers de treinta países acudieron a la última edición. ¿Cómo se gestiona una comunidad tan global y qué retos supone coordinar talentos de culturas tan distintas?


La segunda edición reunió a 136 vinoinfluencers de 30 países, y en 2026 crecemos hasta 150 procedentes de 34 países. Gestionar una comunidad así es apasionante y, logísticamente, bastante complejo.


Pero precisamente la diversidad es una de las grandes fortalezas de VINOINFLUENCERS. Cada creador llega con una cultura, una audiencia y una manera diferente de entender el vino. Lo interesante es comprobar que, cuando se encuentran, existen muchísimos más puntos de unión que diferencias.


Nuestro trabajo es crear el entorno adecuado para que esas relaciones surjan: experiencias compartidas, visitas, gastronomía, networking y espacios en los que puedan conocerse de verdad. Al final se genera algo muy bonito: dejan de ser 150 perfiles individuales y empiezan a funcionar como una comunidad internacional.

La primera edición de Vinoinfluencers World Awards ya alcanzó más de cincuenta y seis millones de visualizaciones en redes sociales. ¿Cómo se mide el verdadero impacto de estos premios más allá de los números?


Las visualizaciones son importantes porque muestran la enorme capacidad de amplificación de una comunidad como esta, pero para nosotros el impacto verdaderamente interesante comienza después de la publicación.
Queremos medir cuántas personas descubren un destino, cuántas bodegas generan nuevas relaciones, cuántos creadores regresan posteriormente a los territorios, cuántas oportunidades comerciales aparecen y cuántas historias continúan meses después.


Una publicación puede tener millones de impactos, pero si además consigue que alguien en México, Estados Unidos, India o Reino Unido descubra Castilla y León, quiera viajar aquí, busque una determinada bodega o se interese por un vino que antes desconocía, entonces estamos hablando de influencia real.

¿Qué papel juegan los VINOINFLUENCERS World Awards en la proyección internacional de Castilla y León como destino enoturístico?

Castilla y León no actúa simplemente como escenario de los Awards. Es protagonista de la experiencia.

Cuando traemos a algunos de los principales comunicadores digitales del vino del mundo queremos que conozcan el territorio desde dentro: sus bodegas, sus rutas, su gastronomía, sus pueblos, su patrimonio y, sobre todo, las personas que hay detrás de cada proyecto.


La gran diferencia del marketing de influencia aplicado al turismo es que cada participante interpreta después ese territorio con su propia mirada y lo comunica a su audiencia en su país. De esta manera conseguimos decenas de relatos diferentes sobre Castilla y León viajando simultáneamente por el mundo.


Es una forma extraordinariamente potente de internacionalización del enoturismo.

Las diez categorías de premios abarcan desde la mejor fotografía hasta el mejor contenido educativo. ¿Cómo definís qué categorías incluir y piensas ampliarlas en el futuro?


Las categorías evolucionan porque también evoluciona la manera de comunicar el vino. No queríamos crear unos premios en los que simplemente ganase quien tuviera más seguidores.


Buscamos reconocer capacidades diferentes: educación, comunicación, creatividad, marketing, conocimiento, imagen, capacidad de prescripción… porque existen perfiles extraordinarios que aportan muchísimo valor de maneras completamente distintas.


En esta tercera edición hemos organizado las nominaciones en 10 categorías, precisamente para ampliar ese reconocimiento. Y seguramente continuarán evolucionando en futuras ediciones porque surgirán nuevos formatos, nuevas plataformas y nuevas profesiones alrededor de la comunicación digital del vino.

Los buenos comunicadores tendrán que aprender a utilizar inteligencia artificial, vídeo, nuevos formatos y nuevas plataformas, pero sin perder identidad. Cada vez habrá más contenido generado automáticamente y precisamente por eso creo que aumentará el valor de tener criterio, conocimiento, experiencia y una voz reconocible

¿Qué buscáis exactamente en un vinoinfluencer para que merezca ser reconocido en estos premios?


Buscamos algo que va mucho más allá de las métricas.


Para nosotros son fundamentales la credibilidad, el conocimiento, la personalidad propia, la calidad del contenido, la capacidad de comunicar y la conexión real con su comunidad.


También valoramos muchísimo a quien consigue acercar el vino a nuevos públicos sin banalizarlo. El gran comunicador es quien sabe transformar un tema complejo en algo comprensible, atractivo y emocionante.
Un verdadero vinoinfluencer no es simplemente alguien capaz de conseguir muchas visualizaciones: es alguien que consigue despertar curiosidad, generar confianza y provocar una decisión.

La relación entre bodegas e influencers es cada vez más estrecha. ¿Cómo equilibráis los intereses comerciales con la autenticidad que exige el público?


Creo que precisamente ahí está uno de los grandes desafíos del marketing de influencia.


Las colaboraciones comerciales son absolutamente legítimas y necesarias. Los creadores son profesionales y su trabajo tiene valor. Pero una colaboración solamente funciona a largo plazo cuando existe coherencia entre el creador, la marca y su audiencia.


Por eso defendemos relaciones mucho más naturales: que la bodega conozca al creador, que el creador conozca realmente el proyecto y que ambos decidan si existe una historia que tenga sentido contar.


La audiencia percibe inmediatamente cuándo una recomendación es auténtica y cuándo simplemente responde a una obligación comercial. La confianza es el principal patrimonio de un influencer y no debería ponerse en riesgo por ninguna campaña.

Las jornadas previas a la gala incluyen visitas a bodegas emblemáticas y experiencias enoturísticas. ¿Por qué consideráis fundamental que el evento vaya más allá de una simple gala?


Porque el vino no se comprende únicamente dentro de una botella.


Hay que conocer el paisaje, entrar en la bodega, hablar con quien lo elabora, probar la gastronomía del territorio y entender dónde nace esa historia.


Por eso VINOINFLUENCERS nunca ha querido ser simplemente una alfombra roja y una entrega de premios. La gala es importantísima, pero la verdadera magia ocurre durante los días anteriores, cuando personas procedentes de diferentes partes del mundo comparten experiencias y descubren juntos un territorio.


Además, desde el punto de vista de comunicación, es infinitamente más poderoso. No les damos algo que publicar: les damos algo que vivir y después contar con su propia voz.

¿Qué respuesta habéis tenido por parte de las bodegas internacionales y cómo ha cambiado su percepción sobre el marketing de influencia en el mundo del vino?


Ha cambiado muchísimo.


Hace algunos años todavía existía cierta distancia respecto al marketing de influencia dentro de un sector históricamente muy tradicional. Hoy muchas bodegas comprenden que estos nuevos comunicadores son capaces de acceder a audiencias y mercados a los que una campaña convencional difícilmente llegaría de la misma manera.


Pero ahora estamos entrando en una segunda etapa. Ya no se trata solamente de preguntar: “¿Cuántas personas verán mi vino?”. La pregunta empieza a ser: “¿Qué relación puedo construir con esa comunidad?”
Precisamente por eso hemos creado iniciativas como VWA CONNECT. Queremos ir más allá de la visibilidad y facilitar relaciones entre bodegas, creadores, profesionales e importadores. La comunicación puede convertirse también en una puerta hacia la internacionalización y el negocio.

¿Qué retos enfrenta hoy un comunicador del vino en las redes sociales en un contexto donde los algoritmos cambian constantemente?


El mayor peligro es comenzar a crear pensando únicamente en el algoritmo.


Las plataformas cambian constantemente. Hoy puede funcionar un formato y dentro de seis meses otro completamente diferente. Pero hay algo que permanece: una comunidad confía en una persona, no en un algoritmo.


Los buenos comunicadores tendrán que aprender a utilizar inteligencia artificial, vídeo, nuevos formatos y nuevas plataformas, pero sin perder identidad. Cada vez habrá más contenido generado automáticamente y precisamente por eso creo que aumentará el valor de tener criterio, conocimiento, experiencia y una voz reconocible.
La tecnología cambiará muchísimo. La autenticidad seguirá siendo difícil de copiar.

¿Cómo seleccionáis a los patrocinadores gastronómicos y qué papel juegan los productos de Castilla y León en la experiencia global del evento?


Intentamos que las marcas gastronómicas que participan tengan coherencia con la experiencia que queremos mostrar.


Cuando invitamos a 150 comunicadores internacionales no queremos que conozcan únicamente nuestros vinos. Queremos que entiendan que vino, gastronomía, paisaje y cultura forman parte de una misma identidad.

Por eso los productos de Castilla y León tienen un papel fundamental. Para muchos de nuestros invitados será su primer contacto con determinados quesos, productos tradicionales, elaboraciones o sabores del territorio.
Y cada producto puede convertirse después en una pequeña historia que viaje a otro país. Esa es precisamente la capacidad de amplificación del evento.

¿Te sorprendió el nivel de acogida que tuvo la segunda edición en el Centro Cultural Miguel Delibes con más de mil invitados?


Sí, muchísimo.


Hay momentos en los que estás tan concentrada organizando, resolviendo problemas y haciendo que todo funcione que no eres plenamente consciente de la dimensión que está adquiriendo el proyecto.


Ver el Centro Cultural Miguel Delibes lleno y comprobar que una idea que había comenzado poco tiempo antes era capaz de reunir a más de un millar de personas fue muy emocionante.


Pero quizá lo que más me impresionó no fue solamente ver el auditorio lleno, sino mirar alrededor y encontrar personas que habían viajado desde tantos países diferentes para estar allí. En ese momento pensé: esto ya es mucho más grande que unos premios.

¿Qué consejo le darías a un joven creador de contenido que sueña con dedicarse al mundo del vino y quizá aspirar algún día a estos premios?


Que no empiece pensando en conseguir seguidores ni en ganar un premio.


Que estudie, pruebe, viaje, pregunte, escuche muchísimo y encuentre su propia forma de contar el vino.
No necesitas saber absolutamente todo para empezar, pero sí debes tener curiosidad y respeto por aquello que comunicas. Y, sobre todo, no intentar copiar lo que ya funciona a otros.


Las comunidades terminan reconociendo a las personas que tienen una mirada propia.


Primero construye credibilidad. Después llegará la influencia. Y quizá algún día nos encontremos en Valladolid.

¿Cómo veis el futuro de la comunicación del vino en plataformas como TikTok o Instagram frente a formatos más tradicionales?


No creo que unos formatos vayan necesariamente a eliminar a los otros. Creo que van a convivir y especializarse.
TikTok, Instagram y las nuevas plataformas son extraordinarias para descubrir, emocionar y despertar curiosidad. Los medios especializados, los libros o determinados formatos largos siguen siendo fundamentales para profundizar y aportar análisis.


Lo realmente interesante será la combinación.


Además, estamos entrando en una etapa en la que la inteligencia artificial cambiará profundamente cómo descubrimos información, planificamos un viaje o decidimos qué experiencia queremos vivir. Nosotros ya estamos trabajando precisamente en ese punto dentro de VINOINFLUENCERS.


El futuro no consiste simplemente en comunicar vino a más personas. Consiste en conseguir que la persona adecuada descubra el vino, la bodega o el destino adecuado para ella.

¿Qué significa para ti, personalmente, ver cómo una comunidad que nació como una idea se ha convertido en un movimiento global que está redefiniendo cómo se cuenta el vino al mundo?


Es probablemente la parte más emocionante de todo el proyecto.


VINOINFLUENCERS comenzó con una idea y hoy veo personas de más de treinta países viajando a Valladolid, bodegas que encuentran nuevas oportunidades, instituciones que creen en el proyecto, grandes profesionales que aceptan formar parte del jurado y creadores que después mantienen relaciones y proyectos entre ellos.
Y entonces comprendes que aquello ya no te pertenece completamente.


Lo que más ilusión me hace es pensar que estamos contribuyendo a abrir el mundo del vino a nuevas generaciones, nuevas culturas y nuevas maneras de comunicar.


El vino siempre ha estado lleno de historias. Nosotros simplemente estamos ayudando a que esas historias encuentren nuevas voces y puedan viajar mucho más lejos.


Y creo que lo más bonito es que esto acaba de empezar.


Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tema Mission News de Compete Themes.
Raia Diplomática
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.