El embajador de Guatemala, Jorge Skinner Klée, recordó en Madrid la larga historia común entre Centroamérica y España, desde el Acta de Independencia de 1821 hasta las aspiraciones actuales de integración regional en el SICA
Cada año, el 15 de septiembre marca el nacimiento de una de las regiones más singulares del continente americano. Aquella jornada de 1821, en la Ciudad de Guatemala, se firmó el Acta de Independencia que puso fin a más de tres siglos de dominación española sobre la antigua Capitanía General de Guatemala, un vasto territorio que abarcaba lo que hoy son Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, además del estado mexicano de Chiapas.
Fue precisamente esta herencia común la que se celebró el pasado viernes en Madrid, durante la conmemoración de la Fiesta Nacional de Centroamérica, un acto presidido por el embajador de Guatemala, Jorge Skinner Klée, en su condición de decano de los jefes de Misión centroamericanos.
De la colonia a la independencia: un camino compartido
La historia de Centroamérica está indisolublemente unida a la de España. Durante cinco siglos, ambas orillas del Atlántico compartieron lengua, cultura e instituciones, un vínculo que no se disolvió con la independencia, sino que se transformó en una alianza entre pueblos hermanos.
Tras la firma del Acta, la región atravesó un periodo convulso: guerras, asedios, injerencias extranjeras y migraciones masivas sacudieron a los jóvenes estados. Uno de los episodios más oscuros fue la invasión de Nicaragua en 1855 por parte del norteamericano William Walker, quien intentó instaurar un régimen esclavista en la región.
Frente a esa amenaza, los países centroamericanos protagonizaron su primera y última gran unión bélica: la llamada Guerra Nacional, que logró derrotar al filibustero y expulsarlo del poder. Como señaló Skinner Klée en su discurso, fue la última vez que Centroamérica combatió unida.
El largo camino hacia la integración
El sueño de la «patria grande» no murió con Walker. Aunque las dos guerras mundiales y una crisis financiera sepultaron los primeros intentos —como el sistema de convivencia establecido en 1917—, la región volvió a apostar por la integración en plena Guerra Fría.
En 1951 nació el primer tratado de integración con la creación de la Organización de Estados Centroamericanos, que una década después, en 1961, dio lugar al Mercado Común Centroamericano. Esa senda culminaría en el actual Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el marco institucional que sigue alimentando el anhelo de unión.
La historia de Centroamérica está indisolublemente unida a la de España. Durante cinco siglos, ambas orillas del Atlántico compartieron lengua, cultura e instituciones, un vínculo que no se disolvió con la independencia, sino que se transformó en una alianza entre pueblos hermanos
Como recordó el diplomático guatemalteco, reconocer esta historia común es también reconocer los rasgos de identidad que comparten con España, un compromiso de cinco siglos en favor del desarrollo económico y democrático de la región.
España reafirma su compromiso con el SICA
En el acto, celebrado en presencia del secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, y con las embajadoras de El Salvador, Anabella Machuca, y Honduras, Ana Paola Hall, además de la encargada de Negocios de Costa Rica, Guisella Sánchez, la secretaria de Estado para Iberoamérica, Susana Sumelzo, confirmó que la cooperación española seguirá respaldando a los países que lo necesiten.
Sumelzo destacó los «lazos inquebrantables» que unen a España con los cuatro países centroamericanos presentes —Nicaragua no participó este año debido a la ruptura de relaciones diplomáticas con Madrid— en los ámbitos histórico, lingüístico y cultural, y «sobre todo, unos grandes, enormes vínculos económicos y sociales, que cada vez son más estrechos y más necesarios».
Una capitalización histórica de 3.000 millones de dólares
La representante del Gobierno español subrayó el firme compromiso de España con los procesos de integración regional, en particular con el SICA y su fortalecimiento institucional. En ese sentido, recordó un hito reciente: los 20 años de la incorporación de España al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), cuya 66ª Asamblea de Gobernadores se celebró en junio en Oviedo.
En esa cita se acordó una nueva capitalización histórica por valor de 3.000 millones de dólares, considerada crucial para impulsar nuevos proyectos de desarrollo regional.
Una alianza que mira al futuro
Con la Cumbre Iberoamericana de Madrid, prevista para los próximos 4 y 5 de noviembre, como próximo gran escenario, el embajador Skinner Klée hizo votos por ensanchar esa «feliz alianza de la República de Centroamérica con el Reino de España». Un deseo que cobra especial relevancia en un contexto internacional marcado por desafíos económicos, tensiones geopolíticas y transformaciones tecnológicas que, como concluyó el decano centroamericano, exigen respuestas concertadas.
Más de dos siglos después de aquel 15 de septiembre de 1821, la unión centroamericana sigue siendo un anhelo vivo; y España, testigo y compañera de esa historia, continúa apostando por ella.















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