Excelentísimos señores embajadores, autoridades, representantes de Raia Diplomática, señoras y señores:
Es un verdadero honor recoger este reconocimiento en nombre de Marqués de Riscal y hacerlo, además, ante un auditorio tan estrechamente vinculado a las relaciones internacionales y al entendimiento entre países.
Quiero comenzar agradeciendo a Raia Diplomática y al jurado de estos premios una distinción que recibimos con enorme satisfacción y que nos anima a continuar trabajando con la misma ilusión que ha acompañado a nuestra bodega desde sus orígenes.
Porque si hay algo que define la historia de Marqués de Riscal es, precisamente, su vocación de mirar más allá de sus fronteras.
Nuestra historia comienza en 1858, cuando Guillermo Hurtado de Amézaga puso en marcha en Elciego, en el corazón de Rioja Alavesa, un proyecto que acabaría transformando la manera de entender el vino en nuestro país.
Pocos años después, de la mano del maestro bodeguero francés Jean Pineau, incorporamos los métodos de elaboración de Burdeos. Fue una decisión extraordinariamente innovadora para su tiempo, que reflejaba una convicción que todavía hoy forma parte de nuestra identidad: para preservar una tradición, también hay que saber renovarla.
Aquella apuesta pronto comenzó a dar sus frutos. En 1895, Marqués de Riscal se convirtió en el primer vino no francés en recibir el Diploma de Honor de la Exposición de Burdeos.
Me gusta recordar este episodio porque, de alguna manera, fue también un temprano ejercicio de diplomacia a través del vino. Un proyecto nacido en un pequeño pueblo de Álava conseguía el reconocimiento internacional en una de las grandes capitales mundiales del vino.
Desde entonces, cada generación ha asumido la responsabilidad de mantener vivo ese espíritu pionero.
En 1986 nació Barón de Chirel, un vino que abrió nuevos caminos en Rioja y que contribuyó a impulsar una nueva manera de entender los grandes vinos de nuestra región. Precisamente este año celebramos su cuarenta aniversario.
Porque el vino tiene una capacidad singular para acercar culturas, crear vínculos y favorecer el diálogo. Una botella de vino puede contar la historia de un territorio, de sus gentes y de su manera de entender la vida
Y también celebramos los veinte años de otro de los proyectos que mejor representan nuestra forma de entender la innovación: el hotel diseñado por Frank Gehry en Elciego.
Cuando decidimos incorporar una obra de arquitectura contemporánea de esa dimensión al paisaje de Rioja Alavesa, muchos se preguntaron si tenía sentido.
Hoy, dos décadas después, la Ciudad del Vino es un referente internacional del enoturismo y un lugar de encuentro entre el vino, la arquitectura, la gastronomía y la cultura.
Permítanme también recordar con especial afecto a Frank Gehry, fallecido el pasado mes de diciembre, cuyo talento y generosidad nos dejaron un legado extraordinario.
Su obra nos recuerda que las grandes ideas nacen muchas veces del encuentro entre mundos aparentemente diferentes.
Y esa es, precisamente, una de las razones por las que este reconocimiento tiene para nosotros un significado especial.
Porque el vino tiene una capacidad singular para acercar culturas, crear vínculos y favorecer el diálogo.
Una botella de vino puede contar la historia de un territorio, de sus gentes y de su manera de entender la vida. Y puede hacerlo en cualquier idioma.
En Marqués de Riscal llevamos más de siglo y medio intentando que nuestros vinos sean también embajadores de España, de su cultura y de su capacidad para unir tradición y modernidad.
En 2024 recibimos el reconocimiento como Mejor Viñedo del Mundo en los premios World’s Best Vineyards. Fue un motivo de enorme orgullo, pero también la confirmación de que un proyecto profundamente arraigado en su tierra puede alcanzar una dimensión verdaderamente internacional.
Hoy, al recibir este premio, pienso también en todas las personas que han hecho posible nuestra historia: en quienes tuvieron la visión de fundar la bodega, en las generaciones que han sabido hacerla crecer y, muy especialmente, en quienes trabajan cada día para mantener la calidad y el prestigio de nuestros vinos.
Como miembro del Consejo de Administración, siento el orgullo de formar parte de ese legado, pero también la responsabilidad de contribuir a su futuro.
Porque una empresa con casi 170 años de historia no puede vivir únicamente de sus éxitos pasados.
Nuestro mayor homenaje a quienes nos precedieron es conservar su espíritu emprendedor y seguir mirando hacia adelante.
Muchas gracias a Raia Diplomática por este reconocimiento, que compartimos con todo el equipo de Marqués de Riscal y con nuestra tierra, Rioja Alavesa.
Y muchas gracias a todos ustedes por permitirnos seguir llevando, a través del vino, un pequeño pedazo de España al mundo.
Muchas gracias.
































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