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La Navidad en perspectiva transnacional: tradiciones y diplomacia cultural en Italia, España y Ecuador

En el ámbito de las relaciones internacionales, la cultura desempeña un papel estratégico como herramienta de acercamiento entre pueblos y como vehículo de diplomacia blanda. Dentro de este marco, las celebraciones navideñas ofrecen un campo privilegiado para observar cómo las tradiciones, los valores y las prácticas sociales de distintos países dialogan entre sí y proyectan identidades nacionales hacia el exterior. Italia, España y Ecuador (tres países unidos por profundos lazos históricos, lingüísticos y religiosos, y que representan los países de mi vida) presentan rasgos propios y singulares en torno a la celebración de la Navidad. Con este artículo me propongo explorar estas particularidades y destacar cómo las diferencias y coincidencias pueden actuar como puentes de comprensión intercultural.

Italia: Una Navidad marcada por la tradición religiosa y la vida familiar

En Italia, la Navidad es un tiempo profundamente arraigado en la tradición católica. El país alberga el Vaticano, sede de la Iglesia Católica, lo que confiere a estas festividades una dimensión espiritual global. La temporada navideña italiana inicia con el Adviento y culmina el 6 de enero, día de la Epifanía, cuando la figura de la Befana —una anciana bondadosa de la tradición popular— lleva regalos a los niños (el regalo más famoso es “la calza”, o sea un calcetín en cuyo interior hay variedades de dulces y chucherías: ¡cuidado que los niños que se han portado mal puede que encuentren carbón!).

Uno de los elementos más distintivos es la importancia del presepe (belén). Las ciudades compiten creativamente para elaborar los nacimientos más elaborados, y en sitios como Nápoles existen artesanos especializados en figuras de belén que son famosos en todo el mundo. En Roma, el Vaticano instala el presepe y el árbol de Navidad en la Plaza de San Pedro, símbolos que congregan a miles de peregrinos y turistas cada año.

En Italia, la Navidad es un tiempo profundamente arraigado en la tradición católica. El país alberga el Vaticano, sede de la Iglesia Católica, lo que confiere a estas festividades una dimensión espiritual global

La comida desempeña un papel central, aunque varía por regiones. La Cena della Vigilia (cena de Nochebuena) suele basarse en platos de pescado, mientras que el almuerzo de Navidad incluye pastas caseras, carnes y dulces tradicionales como el panettone y el pandoro, hoy exportados globalmente como iconos gastronómicos italianos.

España: Fusión de solemnidad, alegría popular e identidad comunitaria

España comparte con Italia un fuerte componente religioso, pero su Navidad se caracteriza además por una vibrante mezcla de costumbres familiares y expresiones culturales que varían entre regiones. El periodo festivo se extiende también hasta el 6 de enero, día de los Reyes Magos, que en España tiene un protagonismo comparable —o incluso superior— al de Papá Noel.

Las celebraciones comienzan oficialmente el 22 de diciembre con el célebre sorteo de la Lotería de Navidad, un acontecimiento seguido por millones y considerado el inicio emocional de la temporada. La Nochebuena es una fiesta íntima y familiar, con cenas que incluyen cordero, pavo, mariscos y turrones. El día 25 se reserva para reuniones más relajadas, pero el verdadero punto culminante llega el 5 de enero con las cabalgatas de Reyes, desfiles multitudinarios en los que Sus Majestades reparten caramelos a los niños.

La diversidad cultural española se refleja en tradiciones regionales únicas: los villancicos y zambombas en Andalucía, el CagaTío y los mercados navideños en Cataluña, o las hogueras de invierno en localidades del norte. Estas particularidades han permitido a España proyectar una imagen multicultural en sus actividades diplomáticas y en la promoción de su patrimonio inmaterial en el exterior.

Ecuador: Sincretismo, espiritualidad y celebración comunitaria

En Ecuador, la Navidad es una de las festividades más significativas del calendario, donde la tradición católica heredada de la colonización española se fusiona con elementos indígenas y mestizos. Esta mezcla otorga a las celebraciones un carácter profundamente comunitario, colorido y simbólico.

Uno de los rituales más distintivos es el Pase del Niño, una procesión religiosa que varía según cada región, pero que en ciudades como Cuenca adquiere una dimensión monumental. Caravanas de danzantes, músicos y fieles, recorren las calles acompañando a una figura del Niño Jesús, ornada con vestimentas elaboradas. La integración de elementos precolombinos —vestimentas, danzas, instrumentos— ilustra el sincretismo que caracteriza a la identidad ecuatoriana.

En el ámbito culinario, la tradición se expresa a través de platos como el pavo, los buñuelos, una taza de chocolate caliente y los variados dulces artesanales navideños. Las familias priorizan la reunión intergeneracional y la solidaridad comunitaria, especialmente en zonas rurales, donde se organizan mingas (trabajos colectivos) y actos de beneficencia durante esta temporada.

Un rasgo particular es el énfasis que toma el 31 de diciembre con la celebración de los Años Viejos, figuras de cartón que se queman para simbolizar la renovación. Aunque no es estrictamente navideña, esta tradición se integra en el mismo ciclo festivo de fin de año, mostrando la riqueza cultural del país.

Tres países, una celebración: convergencias y diálogos culturales

Italia, España y Ecuador comparten la raíz cristiana de la Navidad, pero cada uno la adapta a su historia, su geografía y su tejido social. La importancia de la familia, los rituales religiosos y la gastronomía son puntos en común, pero sus expresiones varían ampliamente: desde los elaborados presepi italianos hasta las cabalgatas españolas y los pasacalles andinos ecuatorianos.

Para la diplomacia cultural, estas diferencias no representan fronteras, sino oportunidades. La organización de exposiciones, conciertos de villancicos, intercambios culinarios y actividades comunitarias en embajadas y centros culturales permite fortalecer los vínculos entre estos países y dar visibilidad a tradiciones que, aun siendo diversas, transmiten valores universales como la solidaridad, la esperanza y el sentido de comunidad.

En un mundo globalizado, donde la diplomacia requiere nuevas herramientas para fomentar el entendimiento mutuo, las celebraciones navideñas se convierten en plataformas privilegiadas para la cooperación cultural y el respeto a la diversidad. Italia, España y Ecuador (en este caso concreto, pero el discurso podría alargarse a muchos otros países) muestran cómo, a través de sus festejos, cada nación proyecta su identidad y contribuye al diálogo intercultural de manera cálida, accesible y profundamente humana.

¡Os deseo unas Felices Fiestas!

Michele Rossi nacido en Ferrara (Italia), es licenciado en Ciencias Jurídicas (Universidad de Ferrara) y tiene un Máster en Relaciones Internacionales (Universidad Católica de Ávila). Profesionalmente cuenta con experiencia plurianual internacional (Italia, España, Chile entre otros) y en varios ámbitos (legal, comercial, financiero). Actualmente colabora con varias empresas, dedicándose principalmente a temas de desarrollo comercial  relaciones institucionales e internacionalización.

Fundador y primer Presidente de AS.ER.ES.-Asociación de Emiliano-Romagnoli en España, desde 2020 ostenta también el rol institucional de Consultore para el órgano de la “Consulta degli Emiliano-romagnoli nel mondo”, siendo responsable de la supervisión de varios Países cuales España, Portugal, Rumania y Moldovia. En 2023 ha sido galardonado en Madrid con el “Premio all’Italianità en la categoría asociacionismo”.

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