Pulsa «Intro» para saltar al contenido
Foto de Alexey Avdeev en iStock

Las dos realidades de las Islas Falkland/Malvinas, apuntes de mi viaje reciente

La disputa por las Islas Falkland/Malvinas entre Argentina y el Reino Unido ha tenido un rebrote mediático este 2026 que coloca nuevamente en el escenario geopolítico mundial a este territorio austral de 3,600 habitantes.

Hacia ese lejano destino me dirigí y tuve la oportunidad de hablar tanto con veteranos de guerra argentinos como con habitantes isleños, quienes me compartieron sus sentimientos y un lado humano no visto con frecuencia en los noticieros. Intercambios que dan para fantasear sobre el futuro de esta región. Pero antes, repasemos algunos de los episodios recientes y el estado actual de esta disputa territorial.

El pasado jueves 3 de septiembre, el presidente argentino Javier Milei pronunció un mensaje sobre las Malvinas en donde sentenció, “… quiero ser claro con el mundo y expresar la posición del Estado argentino. Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho. No hay discusión al respecto (luego procede a discutir ampliamente por cerca de 15 minutos).”

Menos de dos meses antes, Argentina e Inglaterra disputaron la semifinal de la Copa Mundial de la FIFA el 15 de julio. Tras la victoria albiceleste, jugadores argentinos salieron con un pendón a la cancha con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” provocando un altercado diplomático entre ambas naciones.

Inmediatamente posterior al discurso de Milei, el Secretario de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Ed Miliband, confirmó que la posición del Reino Unido sobre las Islas Falkland es inquebrantable, “Las islas son británicas y seguirán siéndolo, ya que esa es la postura abrumadora de sus habitantes… Su derecho a la autodeterminación es primordial, se fundamenta en el derecho internacional y lo defenderemos con firmeza».

En las Islas Falkland, acostumbrados a estos frecuentes embates políticos, la cobertura periodística no fue alarmista. El titular del 18 de septiembre decía “El Reino Unido publica directrices para hacer negocios con las Falkland ante las amenazas de Argentina”. Dentro del reportaje se citó al presidente de la Asamblea Legislativa, Jack Ford, quien, ante las declaraciones argentinas, simplemente dijo, “nada nuevo”.

Por cierto, la prensa informativa de las Islas Falkland es en realidad un semanario que se llama Penguin News y que cuesta £2.50 (un poco más caro que el New York Times). Las 20 páginas de este periódico podrían ser unas ocho si quitas los anuncios, los crucigramas, la guía de televisión y las ofertas de trabajo. La vida en las Islas se mantiene en relativa calma.

Por su parte, el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, creado en 1961, aún considera este territorio en disputa y, desde la resolución 2065 decretada el 16 de diciembre de 1965, continúa presionando a ambas naciones para que mediante el diálogo y la cooperación resuelvan la soberanía de las Islas Falkland/Malvinas de una manera pacífica.

Desde luego, la incursión militar argentina a las Malvinas el 2 de abril de 1982 desplomó todo avance diplomático y prácticamente estropeó cualquier posibilidad de “recuperación” de las Islas para la Argentina. La Guerra de las Malvinas duró 74 días, en donde murieron 649 militares argentinos, 255 militares británicos y 3 civiles isleños. Aunque la guerra concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición de Argentina, la disputa por la soberanía de las islas continúa inconclusa.

Llamadas oficialmente las Islas Falkland (los argentinos y buena parte del mundo hispano-latino le llamamos las Malvinas), este archipiélago del Atlántico sur ha sido controlado por el Reino Unido desde 1833 por lo que, de facto, no son argentinas. Política y culturalmente tampoco. Al llegar a las Islas Falkland uno aterriza en el aeropuerto militar Mount Pleasant de la Real Fuerza Aérea Británica, en donde hay un estricto control migratorio británico con un toque falklandiano: el sello de entrada que ponen en tu pasaporte es un pingüino y el de salida un albatros.

¿Por qué se llaman “Islas Falkland”? El nombre “Falkland” fue usado por primera vez por el navegante británico John Strong en 1690 para referirse al estrecho que divide las dos islas principales del archipiélago. Esto en honor a Anthony Cary, 5to Visconde de Falkland, quien financió la expedición.

Pero el primer registro que se tiene del nombre “Islas Falkland” viene de una entrada en un diario del capitán británico Woodes Rogers con fecha del 24 de diciembre de 1708, quien pasó por las islas durante su famosa circunnavegación. Este registro precede en más de 10 años al nombre Les Malouines que usaron los franceses en referencia a los habitantes del primer asentamiento francés, provenientes del puerto de St. Malo, Francia. El nombre se españolizó más tarde a “Las Malvinas”.

Stanley, la capital de las Islas Falkland es hoy, en toda esencia, un pueblo costero británico. El idioma oficial es el inglés, los autos conducen del lado izquierdo, la moneda oficial es la libra, los timbres postales tienen la silueta del Rey Carlos, el fish & chips es un platillo típico (aquí, en mi opinión, un asado argentino tendría más éxito) y, entre otras cosas, la toma de corriente eléctrica es la usada en el Reino Unido, por lo que los argentinos necesitan un adaptador para enchufar sus dispositivos electrónicos.

Yo volé a las Malvinas una semana después del discurso de Milei en el único vuelo disponible desde Argentina (que sale de Río Gallegos una vez al mes y es operado por la aerolínea chilena LATAM), por lo que todo este alcance mediático puso a mi destino en la mira de la prensa internacional.

Por si fuera poco, me tocó una inmejorable coincidencia, viajé con un grupo de veteranos militares argentinos que participaron en la Guerra de las Malvinas; algunos de ellos regresaban a las islas por primera vez desde 1982. Conviví con muchos de ellos a diario, pues estaban hospedados en el mismo hotel y visitamos los mismos lugares de interés, como el Cementerio Argentino en Darwin y algunos puntos donde se llevó a cabo la guerra.

Además de la oportunidad de platicar con varios de los veteranos de guerra argentinos, hablé durante mi estancia con habitantes isleños cuyas familias han vivido en las Islas Falkland por varias generaciones, algunos desde mediados de los 1800’s.

Escuchar cómo cada uno de estos lados percibe y vive una realidad diferente sobre la historia y el significado de las islas me pareció más relevante que toda la politiquería arrogante de los gobernantes en turno. Al final de cuentas, tanto los veteranos de guerra como los falklanders , especialmente estos últimos, son quienes más han sido directamente impactados por esta disputa territorial y por la guerra. Entender lo que tienen que decir ellos es importante para humanizar un tema que parece irreconciliable.

A los veteranos argentinos los encontré con una gran disposición, muy amables, sinceros y muy realistas sobre el tema de las Malvinas. Aunque claro, con un obvio sentimiento patriota. Ellos estaban ahí primeramente para visitar el Cementerio Argentino para homenajear y despedirse de sus compañeros fallecidos. Cumplir con esa cuenta pendiente era, además de un gesto humano de compañerismo, una manera de cerrar emocionalmente este capítulo.

En la primera oportunidad que tuve de acercarme a ellos, satisfice mi curiosidad preguntándoles por el estado actual y su opinión sobre la disputa. A continuación, y sin usar sus nombres, algunos intercambios con ellos.

Al preguntarle a uno sobre el pronunciamiento de Milei, me comentó, “Los políticos dicen puras boludeces. Milei no nos representa, ni ningún otro político nos representa. Nadie nos pregunta nuestra opinión, pero sí nos usan para sus fines políticos. A nosotros después de la guerra nos censuraron, no nos permitieron hablar por muchos años y nunca nos apoyaron.” Al terminar la guerra, la dictadura militar argentina amenazó y silenció a muchos soldados a su regreso para que no hablaran de los abusos y las torturas que recibieron por parte de sus superiores durante la guerra.

A otro veterano le pregunté por su objetivo al regresar a las Malvinas desde 1982, y me dijo, “Yo vine a buscar el silencio. La última vez que estuve en mi trinchera, durante la guerra, solo escuchaba explosiones, gritos, balazos, el ruido de la guerra… y ahora que encontré mi trinchera, desde ella escuché solo el silencio… me dio una paz que necesitaba sentir… con esto puedo cerrar este episodio, regresar y tratar de vivir el resto de mi vida lo más normalmente posible. No tengo que volver más.”

No pude evitar preguntarle porqué demoró 44 años en volver a las Malvinas, y me respondió, “Por rencor. Yo no quería sacar un pasaporte para venir aquí porque para mí esto es suelo argentino. Pero finalmente tuve que tragarme ese rencor, sacar mi pasaporte y venir.”

Al preguntarle a otro si se considera un héroe, respondió, “Yo no me considero un héroe. Los héroes están en el cementerio… (lo detiene el peso de una lágrima) … eran muy jóvenes. Yo estoy vivo y puedo contar mi historia, ellos no.” Muchos de los veteranos hablaban sobre aquellos soldados más jóvenes, algunos que fueron a la guerra de 18 y 19 años, que estaban por terminar su servicio militar y no supieron que iban a la guerra hasta que ya estaban en las Malvinas. No iban bien equipados ni entrenados. Muchos ni alcanzaron a despedirse de sus familias.

La Argentina y a las Islas Falkland / Malvinas les convendría aprovechar oportunidades de colaboración que además les ayude a fortalecer sus relaciones en un ambiente de paz

Otro que escuchó la conversación añadió, “Muchos hablan de los 649 héroes argentinos que dieron su vida en la guerra, y claro que es una tragedia, pero nadie habla de los más de 800 soldados que, tras la guerra, se han suicidado. Esas también son bajas de la guerra.”

¿Qué pensaste cuando los jugadores argentinos sacaron el pendón en el juego contra Inglaterra que decía “Las Malvinas son argentinas”? “Sentí lindo al principio, pero después no tanto, eso estuvo planeado. Reconozco que esos mensajes no son la mejor manera de resolver esto (la disputa territorial) porque son provocaciones. Esto solo entorpece cualquier avance para dialogar sobre las Islas.”

¿Crees que algún día las Malvinas serán argentinas? “A mí no creo que me toque ver eso. Quizás a mis hijas.” Sin duda hay una esperanza real que comparten muchos argentinos de ver a las Malvinas como parte de Argentina. Pero también noté lo importante para ellos de que la gente no los olvide, de que sus vidas tienen sentido.

Al hablar de los falklanders los argentinos reconocen que su trato con ellos es cordial y respetuoso, y algunos veteranos cuentan incluso con amistades en las Islas.

Por su parte, los falklanders están acostumbrados a lidiar con los discursos nacionalistas argentinos, pero no están preocupados; ellos están convencidos de que seguirán siendo territorio británico. Por cierto, al hablar con los locales hay que ser respetuoso y referirse a su territorio como Islas Falkland; los isleños son muy sensibles al nombre “Malvinas” que algunos se refieren a esa palabra como “the ‘M’ word”. Aquí algunos intercambios con locales.

Un falklander, gerente de un negocio, me dio su opinión ante el reciente boom mediático, “Milei tiene un porcentaje de aprobación bajo y el próximo año hay elecciones. Como no puede resolver muchos de los problemas en Argentina, acude al mensaje fácil nacionalista de las Malvinas para entusiasmar al pueblo. Ya nos la sabemos muy bien porque esto pasa en casi cada periodo electoral. Es frustrante, pero lidiamos con ello y esperamos a que se calmen las cosas.”

De un guía turístico, “Yo no sé de qué hablan los argentinos cuando dicen que quieren ‘recuperar’ las Islas si nunca han sido de ellos… Mi familia ha estado aquí desde 1842, y por muchas generaciones se ha dedicado a la cría de ovejas para la producción de lana. Y como la mía, muchas familias. No somos una población implantada como insiste Argentina.” Y más allá del contexto histórico, para muchos falklanders civiles que les tocó vivir la guerra, el concepto que tienen de Argentina no es nada favorable.

¿Qué significa ese lema Desire the Right que aparece en la bandera de las Islas Falkland? “Desear el derecho… a la autodeterminación. Y así lo expresamos en el 2013.” En el año 2013 se llevó a cabo un referéndum en donde el 99.8% de los falklanders votaron a favor de seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar. Solo tres personas votaron en contra. Para muchos falklanders este referéndum ya debió poner un punto final al tema de la disputa.

El referéndum contó con una misión de observadores independientes liderados por Estados Unidos e incluyó representantes de Canadá, México, Uruguay, Paraguay, Chile y Nueva Zelanda, para certificar que fuera transparente, libre y justo, y que fuera ejecutado de acuerdo con las leyes internacionales. A pesar de que la voluntad democrática de los falklanders fue contundente, Argentina no reconoce el referéndum ni tampoco ha cambiado su postura sobre las Malvinas.

En un mensaje dirigido al Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, con fecha del 25 de junio de 2026, Michael Goss, Miembro de la Asamblea Legislativa de las Islas Falkland, dice, “El único resultado que acepta Argentina de cualquier negociación es la obtención de la soberanía sobre las islas. Eso no es una negociación. Es una transferencia de posesión disfrazada de diplomacia.”

Tanto Goss como otros Miembros de la Asamblea Legislativa han demostrado su inconformidad de que el Comité no tome en cuenta los deseos de los falklanders en las negociaciones sobre su soberanía, y ponen en su defensa la Carta de las Naciones Unidas, en específico el artículo 1 (2), que menciona, “Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos…”

Y también el artículo 73, “Los Miembros de las Naciones Unidas que tengan o asuman la responsabilidad de administrar territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio, reconocen el principio de que los intereses de los habitantes de esos territorios están por encima de todo…”

Si bien los deseos de los falklanders de autodeterminación son claros, Argentina argumenta que tales “deseos” no son válidos ni son equivalentes a sus “intereses”, de acuerdo con la Resolución 2065. Aunque, por otro lado, ¿quién tiene la autoridad para determinar cuáles son los intereses de una población cuya presencia en el territorio abarca tres siglos?

Mientras Argentina y el Reino Unido tengan argumentos tan opuestos que parecieran venir de dos realidades distintas, no hay solución a la vista. Y lo mismo si nos vamos a la historia anterior a 1833; nadie afloja las posturas de su versión. Visité el Museo de Guerra Malvinas en Río Gallegos, Argentina, así como el Historic Dockyard Museum en Stanley y los sesgos históricos de cada país están presentes.

Entretanto, ¿podrían Argentina y las Islas Falkland intentar avanzar otros puntos de acuerdo ajenos a la soberanía?

Los comentarios más optimistas que tuve en mis múltiples pláticas vinieron de aquellos que están más abiertos a una posición de colaboración entre ambos países. Afortunadamente hay argentinos y falklanders que coinciden en que ambos países deberían colaborar más. Y ya se han establecido acuerdos en temas de cooperación humanitaria y de conservación pesquera, aunque con pocos avances.

Por otro lado, y debido a la disputa, la actividad económica y comercial entre Argentina y las Islas Falkland es inexistente. Las Islas Falkland importan muchos productos de Chile, Uruguay y otras partes de Latinoamérica y Europa. Pero no hay comercio con Argentina, siendo que lo más lógico, por cercanía, es que Argentina fuera su principal socio comercial.

Ante los cambios tan rápidos que el mundo evidencia en materia demográfica, climática, ideológica, etcétera, no podemos descartar que algún día las Islas Falkland/Malvinas puedan ser territorio argentino. O quizás jamás lo sean. Pero ¿por qué debe reinar esa postura tóxica del “todo-o-nada”?

Sin importar cuándo veremos la luz al final del túnel, se debe intentar hacer a un lado el tema de la soberanía y los orgullos de poder. ¿Qué caso tiene continuar con esa tensión diplomática cerrada que obstaculiza otro tipo de avances en beneficio mutuo?

A la Argentina y a las Islas Falkland les convendría aprovechar oportunidades de colaboración que además les ayude a fortalecer sus relaciones en un ambiente de paz. Y quién sabe, quizás algún día no muy lejano “el tema” deje de ser tema.

Ricardo Villarreal es director de cine documental dirigió y produjo el largometraje “The Domínguez, a Family Who Shaped the History of California” para el canal de televisión KCET en Los Ángeles, California y dirigió y produjo “Ride with Larry”, un documental inspirador para concientizar sobre el Parkinson y el uso de la marihuana medicinal, que ganó varios premios en festivales internacionales de cine. Trabajó en proyectos de promoción comercial entre México y California en la oficina de ProMéxico en el Consulado General de México en Los Ángeles y como empresario independiente. Fue presidente de la Asociación EXATEC California y ha sido voluntario en organizaciones altruistas que promueven las ciencias y las artes (principalmente música y literatura). Es parte del comité de selección y jurado del festival Cinema Culturas en Riverside, California para promover el arte cinematográfico en los jóvenes inmigrantes. Fue vicepresidente del capítulo de Portugal de la Red Global MX.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tema Mission News de Compete Themes.
Raia Diplomática
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.